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ESPECIAL: Migrantes buscan refugio del calor mexicalense

Decenas de migrantes, en su mayoría mexicanos deportados de los Estados Unidos, deambulan por las calles de Mexicali soportando temperaturas de hasta 50 grados, en busca de trabajo y con el riesgo de contagiarse de COVID-19, pero con la firme intención de cruzar nuevamente al otro lado de la frontera.

 

Por Armando Nieblas Del Campo

 

Cornelio Velasco, es un hombre de 45 años originario de Veracruz, el cual fue deportado de los Estados Unidos desde hace 4 años.  Desde entonces se encuentra en Mexicali y se mantiene haciendo “chambas” de albañil, las cuales se han reducido notablemente debido a la contingencia sanitaria.

“Ha estado muy calmado, muy baja, sube por rachas, pero hay poco trabajo, y más con el calor, porque no aguanta uno con el calorón”, indicó.

Aunque en su natal Veracruz también hace calor, Cornelio reconoce que el clima mexicalense es mucho más fuerte y aunque lleva algunos veranos todavía no se acostumbra.

“En el sur es un calor normal, aquí estamos como en un pozo, porque la Rumorosa no está muy lejos y esta alto, pero aquí no llueve mucho, porque si lloviera mucho como en el sur, pasarán muchas cosas diferentes”, detalló.

Pese haber estado varios años en Estados Unidos, Cornelio dice que no intentará regresar, pero tampoco busca volver a su ciudad natal, ya que no tiene familia esperándolo, por eso prefiere quedarse en Mexicali e intentar “sobrevivir”.

Cornelio reside en la colonia Pueblo Nuevo de Mexicali, sin embargo su casa no cuenta con aire acondicionado, por lo que acude al centro de hidratación ubicado en el Parque Vicente Guerrero donde recibe comida, agua, suero y puede darse un baño.

 

Migrantes se niegan a volver

Tradicionalmente durante la temporada de verano el DIF Municipal en Mexicali habilitaba refugios temporales para albergar a las personas en condición vulnerable y evitar fallecimientos por golpe de calor, sin embargo, debido a la pandemia la estrategia tuvo que cambiar, pues el ingreso y egreso de estas personas en lugares cerrados representa un riesgo de contagio y propagación del virus.

Uno de esos lugares es el Albergue Peregrino, el cual tuvo que reducir su capacidad de 100 a 50 personas debido a la cuarentena, pero como uno de los requisitos es que las personas que ingresen deben permanecer en el lugar, la afluencia es de poco más de 20 personas, informó la directora del DIF en Mexicali, María Elena Araiza.

Es por ello que se habilitó un centro de hidratación en el Parque Vicente Guerrero, donde las personas en situación de calle o vulnerable, pueden acudir entre las 11 de la mañana y las 6 de la tarde a resguardarse de las altas temperaturas.

“Queremos evitar que ellos terminen con un golpe de calor; la gran mayoría son connacionales de Guadalajara, de Monterrey, de Sonora, de Sinaloa que vinieron, cruzaron la frontera y los regresaron, y es gente que no se quiere ir”, detalló.

Agregó que años anteriores las personas en situación vulnerable acudían a estos centros, pero en esta ocasión la mayoría son migrantes en situación de calle, lo que según la funcionaria se debe al temor de un posible contagio de COVID-19.

 

 

“Me quede sin trabajo por la pandemia”

Originario de Guanajuato, Rogelio es otro de los migrantes mexicanos que acuden al centro de hidratación, tiene 52 años y lleva viviendo en Mexicali desde hace 15.

Él mismo se dice “diferente” al resto de quienes acuden a este lugar, pues dice que no se droga y simplemente tiene la necesidad de ir al parque Vicente Guerrero porque se encuentra desempleado desde hace tiempo.

“Estoy desempleado, tengo meses que no agarro trabajo, yo me dedico a hacer trabajos de albañilería, pero no hay”, detalló.

Bastante bien informado, Rogelio aprovecha la charla para criticar a la clase política y los abusos de poder.  Dice que si bien los ciudadanos tenemos que salir adelante por nuestra cuenta, deja claro que la desigualdad que existe es culpa de la corrupción y la impunidad.

Pese a todo reconoce que no tiene muchas opciones, por eso opta por acudir al centro de hidratación, donde por lo menos recibe comida, se refresca y vuelve a la calle en busca de trabajo.

 

Acuden hasta 70 migrantes a diario

Los capellanes son una organización internacional con presencia en Mexicali desde hace 4 años, los cuales se encuentran apoyando las tareas al interior del centro de hidratación, al que dicen, acuden al menos 70 personas al día.

“Se ha incrementado mucho la afluencia, ha habido ocasiones que ha habido hasta 70 personas, inclusive afuera.  Son muchos, pero son gente que no son de aquí, son gente que por alguna razón quedó varada, su intención era Estados Unidos, pero se quedó varada y aquí están”, menciono Ricardo Figueroa Ramírez, integrante de Los Capellanes.

Además de recibir a las personas en el centro, los capellanes salen a la calle para localizar a las personas que podrían verse afectadas por el calor, donde han detectado una gran necesidad, pero también resistencia, especialmente entre los consumidores de droga, quienes temen ser encarcelados.

Para evitar contagios de COVID-19 todos los asistentes tienen que ser rociados con líquido desinfectantes, se ponen gel antibacterial y se les toma la temperatura, además de que tratan de mantener el distanciamiento en el lugar.

 

 

“Me dijeron que no volviera a Tijuana”

Don Juan Morales es un hombre de 70 años originario de Tijuana, sin embargo, dice que tuvo que salir huyendo de esa ciudad y que no volviera hasta dentro de 10 años, ya que tuvo problemas con la policía.

“Me chingaron, me hicieron el mal allá en Tijuana, todos, por eso me vine para acá”, expresó.

Mencionó que se dedica a diversas labores, pero desde hace tiempo tiene problemas en la espalda y las piernas, lo que le impide trabajar, por lo que acuden al centro de hidratación para resguardarse del calor.

“Yo trabajaba en la construcción pero ando jodido, ando zafado de la cintura, ando zafado del tobillo, ando zafado de los dedos, quebrado de la planta de los pies y por eso estoy acá, ya tengo tres años”, detalló.

Juan Morales narró que gracias a la ayuda que recibe en albergues y centros es que ha podido sobrevivir, especialmente durante el verano en que las temperaturas superan los 47 grados.

Hasta el momento se desconoce cuántas personas en situación de calle se encuentran en Mexicali, cifra que se ha incrementado considerablemente durante los últimos años debido a las deportaciones masivas desde los Estados Unidos.

 

 

Agencia Informativa RadarBC