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ESPECIAL: Los otros héroes de la pandemia

En turnos de 24 horas, cada tres días, paramédicos pertenecientes al cuerpo de Bomberos de Mexicali asumieron desde marzo una tarea para la cual no estaban preparados; convertirse en los únicos respondientes de los pacientes con COVID-19 en esta ciudad, con el propósito de salvarles la vida.   Pese a su esfuerzo, durante los meses de mayo y junio, al menos el 40 por ciento de estas personas murieron en sus viviendas debido a las complicaciones de la enfermedad.

 

Por Armando Nieblas Del Campo

 

Históricamente, el cuerpo de bomberos de Mexicali ha sido uno de los más golpeados presupuestalmente hablando, lo que se ha reflejado en la falta de equipamiento, insumos y unidades.

Con el inicio de la pandemia la dirección de bomberos se vio en la necesidad de crear una unidad especial para atender los llamados de los pacientes sospechosos de COVID-19 y brindarles una respuesta rápida. 

Esta unidad opera en la Estación Número 23 ubicada en la Colonia Villas del Rey, al sur de la ciudad y está conformada por entre 18 y 20 elementos en tres turnos, los cuales laboran 24 horas consecutivas y descansan 48.

Rubén Darío Osuna Beltrán, director de bomberos en Mexicali, detalló que debido a la pandemia se incrementó el número de llamadas de auxilio relacionadas con emergencias médicas a causa del coronavirus, por lo que se vieron en la necesidad de crear una unidad de primera respuesta, única en el Estado.

“Cuando entra una llamada, esa unidad va y atiende a la persona, es un paramédico que va en la unidad COVID y él valora si es sospechosa o si ocupa traslado o no ocupa traslado, lo que ha permitido reducir la carga de la ambulancia”, indicó.

Durante los meses de mayo y junio, la unidad especializada en pacientes COVID atendió un promedio diario de hasta 18 pacientes, de los cuales hasta 8 tenían que ser trasladados a uno de los hospitales de la ciudad.

Osuna Beltrán reconoció que en ocasiones los pacientes estaban tan graves que al llegar al domicilio eran encontrados sin vida. 

Peor aún, la saturación de pacientes que en mayo y junio registraron el Hospital General de Mexicali y la Clínica 30 del IMSS, ocasionó que los paramédicos tuvieran que esperar por horas para ingresar una persona, incluso se documentó el caso de un hombre que perdió la vida en la ambulancia.

“Cuando llegamos al lugar, no había lugar en el Hospital General y en espera de poder acomodarlo la persona falleció”, detalló.

El director de bomberos agregó que para los paramédicos también es un problema, porque si bien las ambulancias cuentan con aire acondicionado, en todo momento se mantienen equipados con cubrebocas, lentes, traje tyvek y botas, lo que resulta muy incómodo para ellos.

Durante el pasado mes de mayo el municipio de Mexicali registró mil 874 contagios de COVID-19 y 188 fallecimientos, cifra que se incrementó exponencialmente en junio, cuando se registraron 2 mil 601 casos y 585 muertes.

 

 

“La emergencia nos sobrepasó”

Arturo Silva es uno de los responsables de la unidad COVID en la Estación de Bomberos Número 23 de Mexicali, la cual inició operaciones desde marzo, pero que en mayo y junio vivieron la etapa más complicada debido a la saturación de los hospitales.

“Tenemos que esperar hasta que se desocupe una cama para seguir atendiendo lo que son los casos de COVID”, detalló.

Al inicio de la pandemia, la unidad COVID atendía alrededor de 5 servicios diarios, sin embargo, a finales de mayo y durante las primeras semanas de junio la demanda se incrementó 15 o 16, incluso se han visto obligados a dejar de laborar debido a la falta de camas.

Arturo consideró que pese al número de contagios y fallecimientos, las personas nunca entendieron la magnitud de esta enfermedad, lo cual era visible con el tránsito en las calles y las filas que se registraban en supermercados y tiendas de autoservicio.

Esa indiferencia ha ocasionado que muchas personas mueran en sus hogares, principalmente por la falta de atención, los tiempos de respuesta y la saturación de los hospitales.

“Nos sobrepasó la emergencia a todos, incluso hemos llegado nosotros con pacientes que están vivos todavía y ocupamos trasladarlos porque son pacientes críticos y no hay lugar. Me dicen el hospital, no me lo traigas porque no tengo toma de oxígeno, ni camilla, ni nada donde ponerlo”, detalló.

Además del riesgo de exponerse al virus, los paramédicos han tenido que lidiar con la desesperación de las personas que ven grave a su familiar y no tienen lugar para trasladarlo, lo que les ha representado amenazas e incluso agresiones.

“Se estaba dando diario; muchos fallecen en sus hogares por falta de cuidados, otros porque están solos y también por falta de unidades, ya que son muchas emergencias y pocos los elementos, la verdad si sobre pasó nuestra capacidad la emergencia”, reconoció.

 

 

Arturo reconoció que la misma saturación en los hospitales ocasionó el fallecimiento de pacientes en las ambulancias mientras esperaban ser ingresados.  Incluso en alguna ocasión tuvieron que esperar hasta 5 horas.

Debido a eso, optaron por no atender ningún llamado a menos que las autoridades responsables de los hospitales reporten que cuentan con camas disponibles, lo que va extendiendo la lista de espera.

“Nosotros lo que hicimos fue hacer un filtro, le dimos prioridad a los pacientes críticos, al día de hoy, viernes 19 de junio Hospital General tiene una cama e IMSS tiene 3 camas, pero ellos están comunicando cada hora”, expresó.

La unidad COVID del cuerpo de Bomberos de Mexicali realizó 625 servicios entre abril, mayo y junio; al menos el 40 por ciento de los pacientes perdieron la vida en sus hogares, es decir, ni siquiera llegaron a un hospital a recibir atención médica.

 

“Todos tenemos miedo, pero el trabajo se tiene que sacar”

Al igual que la mayoría del personal de salud, los paramédicos del cuerpo de bomberos se encuentran constantemente expuestos al virus, y aunque cuentan con un estricto protocolo sanitario, reconocen que al inicio tuvieron miedo de contagiarse.

“Es nostálgico porque te queda la espinita de que si te llegas a enfermar, podrías contagiar a tu familia, eso es lo que te preocupa.  Mi esposa es enfermera y mi papa, mis tíos, todos son policías, y aunque ellos entienden la situación, si es un temor con uno mismo y el temor de nosotros de contagiarnos”, expresó.

Dijo que una de las cosas que los tranquilizaron es que fueron dotados de mucho equipo e insumos para atender los servicios, además de que las autoridades del Ayuntamiento se encuentran al pendiente de sus necesidades.

Arturo consideró que para evitar contagios tomaron muchas medidas de seguridad e higiene, por ejemplo cuando realizan alguna atención se colocan dos trajes tyvek; al regresar pasan por un primer filtro de higienización en el cual se rocían con sales de amonio cuaternarias, un líquido recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el proceso de desinfección. 

Posteriormente pasan a un segundo filtro en el cual utilizan una solución con 98 por ciento de alcohol, después usan una solución con cloro y se lavan con agua y jabón, para finalmente bañarse.

“El proceso de descontaminación nos está llevando de 15 a 20 minutos, es muy tardado, pero es más seguro.  Y el problema de que sea muy tardado es que los incidentes siguen quedando en espera, pero primero está la seguridad de nosotros”, expresó.

El día con más carga de trabajo que han tenido, llegaron a brindar 25 servicios, lo que representó estar trabajando sin descansar las 24 horas del turno.

 

“Lo más complicado es aislarte de tu familia”

Sly es otra de las integrantes de la unidad COVID en la Estación de Bomberos Número 23; es enfermera de profesión y labora en un plantel del CECYTE en esta ciudad, pero desde iniciada la pandemia se concentró al 100 por ciento en su trabajo con el cuerpo de bomberos.

A bordo de la ambulancia, mientras se prepara para atender un llamado, Sly narró que lo más complicado de este trabajo fue que tuvo que aislarse de su familia para evitar algún contagio, sin embargo, logran superar esa parte conviviendo con sus compañeros.

“Si se llega a contagiar algún familiar sería como pensar que nosotros fuimos los provocadores, nosotros no hemos tenido ningún problema, pero siempre queda ese miedo; yo tenía como dos meses que no veía a mi mama, pero me llevó un pastel porque cumplí años, a los días le estaba preguntando cómo estaba”, detalló.

Al igual que a sus compañeros, Sly ha tenido que ver el sufrimiento de las personas que resultan contagiadas, así como la tristeza y desesperación de los familiares cuando pierden la vida, por ello, dijo que ha sido muy frustrante ver que las personas no entiendan la gravedad de esta enfermedad.

“Nuestro trabajo es hacer que un paciente se sienta mejor, mitigar o eliminar sus molestias, pero darte cuenta que no puedes hacerlo porque esta todo saturado y no puedes ayudarle a ese paciente, si es un poquito frustrante”, mencionó.

Sly recuerda que el día con más llamados atendieron alrededor de 50 personas, entre llamadas, traslados y atenciones en casa, todo en un turno de 24 horas.

Hasta el último corte, el municipio de Mexicali concentra el 51 por ciento de los contagios de COVID-19 en Baja California, al acumular 8 mil 068 y mil 382 fallecimientos.

 

 

 

Agencia Informativa RadarBC