Historias para compartir
Columna de opinión
Por Eneida Sánchez Zambrano*
@obradevirgilio
Cadenas de oración, encendido de velas en plazas públicas, defensa de viejos amigos y autodeclarados cómplices del exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés, son algunas de la estrategias de apoyo al político saltillense en una semana de encarcelamiento en España.
“Soy cómplice de HM” en sus acciones por Coahuila círculo en las redes sociales. Allí y territorialmente se armaron varios grupos de defensa y otros más en contra que decían “Yo no soy cómplice de Moreira” y la solicitud de firmar peticiones en Exchange para que quedara preso en España.
La palabra complicidad finalmente fue usada para estar o no de acuerdo con la situación del también exlíder nacional del PRI, partido en el poder, acusado por la autoridad anticorrupción del país europeo de blanqueo de dinero, asociación delictuosa y vinculación con el narcotráfico.
Cómplice según la Real Academia Española significa: 1. adj. Que manifiesta o siente solidaridad o camaradería. Un gesto cómplice.
2. m. y f. Participante o asociado en crimen o culpa imputable a dos o máspersonas.
3. m.f. Persona que, sin ser autora de un delito o una falta, coopera a suejecución con actos anteriores o simultáneos.
La noticia del arresto del exgobernador descrito por la propia sociedad coahuilense como carismático, amable, empático, buena gente, qué resolvía conflictos, problemas y ayudaba a la gente cimbró Coahuila.
El 15 de enero la nota que al principio se publicaba como extraoficial parecía increíble. Ver tras las rejas a un exgobernador contra quién pesan 3 averiguaciones previas en México, era arrestado Fiscalía anticorrupción en España. Para los enemigos políticos, fueron días de júbilo, para los ciudadanos que fueron críticos de su gobierno era de incredulidad y para quienes en esta camaradería política de cercanía y empatía social no sabían si creer, llorar o salir a defenderlo, para quienes prefieren olvidar ese capítulo fue de absoluto silencio.
Hasta el momento siguen las reacciones diversas. No hubo cohetes, ni manifestaciones que celebraran la detención, como no las hubo este día 22 de enero que lo dejaron el libertad provisional ( sin pasaporte y con la prohibición de salir de España). Sólo convocatorias aisladas a dar gracias en las plazas por la libertad del exgobernador y la consigna en medios de que se siga el juicio en aquel país y México haga lo propio.
El viernes 15 de enero eran casi las 9:00 horas, tomé un taxi y comenté la noticia con al conductor moreno y de bigote. Los ojos se le abrieron más y su cara fue de incredulidad. ¿Qué más dice? Se apresuró a preguntar, le leía a detalle la nota y seguía sin creer. Sintonizó la radió a ver si escuchaba algo. Se encogió de hombros y soltó un ¡quién sabe!. Tras un ¿cómo la ve usted?Le dí mi versión en el contexto social y la cronología de hechos. El trayecto fue breve y luego expresó: Dicen: “que si robó mucho, pero también ayudó mucho. Cerró la conversación y yo llegué a mi destino”.
Hace una semana las horas transcurrían y la información extraoficial se confirmaba. En algunos círculos se empezó al filtrar que el tema de la detención del ex líder nacional del PRI era aduanal. Muchos políticos y empresarios fueron cautelosos en su postura, hasta que la versión oficial salió con un #Misióncumplida: “Tenemos a Humberto Moreira”. En las calles la noticia sacudió pero no detuvo la marcha del Estado. Se esperaba pero no que vendría del viejo mundo, menos de México, sino de Estados Unidos.
Hoy como hace ocho días los coahuilenses amanecieron con otra noticia de impacto: La libertad provisional al exgobernador.
El ambiente es de decepción para algunos, de esperanza de que en España la justicia otorgue un castigo ejemplar al expresidente municipal de Saltillo, los “cómplices de HM” dieron las gracias con sus cadenas de oración por el exgobernador. Los más cercanos como su hermano el actual Gobernador, Rubén Moreira dijeron sentirse satisfecho con la resolución. Su partido en Coahuila guardó silencio.
El asunto es que en la administración del profesor Moreira Valdés se adquirió la deuda más alta entre 35 mil y 37 mil millones de pesos, lo que equivale al presupuesto anual ejercido por el Estado de Coahuila. La deuda quiénes acusan y han presentado denuncias refieren tendrán que pagarla los Coahuilenses por más de 20 años.
La indignación durará lo que duré el juicio. Volverá a su “normalidad” el ambiente social y se olvidarán los agravios.
Vivir aquí y no escribir sobre lo que veo o escucho, sobre un caso de tanta relevancia social y política sería un gran error. Veo los rostros en muchas partes del estado de la indignación que no se grita porque ya se gritó suficiente y no fueron escuchados, de la solidaridad de desmedida a un personaje político, de la coyuntura política para lograr adeptos, de la desconfianza y la certeza de que pase lo que pase todo seguirá igual en México.
La sociedad se polariza en redes sociales entre posturas que exigen un castigo ejemplar para el exgobernador y otros que defienden su gestión. Por lo pronto medios como Vanguardia cuenta a detalle la evolución de la noticia; posturas de partidos políticos, empresarios y los contextos sociales que van desde las empresas, socios, reacciones, amigos, hasta las opiniones que tienen los jóvenes estudiantes de la preparatoria Humberto Moreira.
Estrategia o no, reconocen algunos se ganaba a la gente, estrategia o no era hábil y carismático.
Mientras algunas frases airadas se repiten en los espacios públicos: “ ¿ De qué me sirve que esté en el tambo o que tenga un juicio?, ¿ En qué me beneficio, va a regresar el dinero?, ¿ Aquí van a hacer algo las autoridades?
Hoy la esperanza de los coahuilenses cómplices, amigos o no está en manos de la justicia española.
Y así una semana vivimos un capítulo más de la vida surrealista de México donde el español Luis Buñuel se hubiera estado frotando las manos con dos historias: La de un capo que quería hacer una película y el exgobernador, profesor simpático y bailador que estudia un Master Barcelona quien se desvincula de toda acusación de fraude, lavado de dinero, asociación delictuosa y vinculación con el crimen organizado, a pesar de todo y de todos.
* Eneida Sánchez Zambrano es nómada por convicción. Emprendedora en el impulso de proyectos de consumo local. Actualmente es consultora de comunicación ciudadana, política pública y redes sociales.


