Rubén Amaya Coronado, abogado de los agricultores, anunció la presentación de una demanda ante el Departamento de Justicia de los Estados Unidos por presuntas violaciones por parte de Constellation Brands a la Ley de Actos de Empresas Americanas en el Extranjero debido a que la compañía debió crear un Estudio de Impacto Ambiental –como lo exige la ley estadounidense-, y que la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales negó su existencia.
Dicho estudio, agregó, debe hacerse cuando una empresa busca cambiar el uso del agua de agrícola a industrial.
Amaya Coronado indicó que los agricultores también presentaron otra demanda ante la Procuraduría General de la República contra quien resulte responsable por el delito de Uso Ilícito de Atribuciones y Funciones.
Por su parte, Rigoberto Campos, líder de los ejidatarios que buscan echar abajo el proyecto de la planta cervecera de la compañía Constellation Brands convocó a los consumidores estadounidenses a evitar consumir los productos de la marca Corona.
En conferencia de prensa celebrada en un hotel situado al norte de Calexico, el líder de los agricultores destacó el impacto negativo que el proyecto representa para los productores del Valle de Mexicali, ya que la planta consumiría 7 millones de metros cúbicos de agua de los 20 millones disponibles en el acuífero del que los empresarios pretenden sustraer líquido para producir la bebida.
Así mismo, afirmó que la planta requiere el equivalente del 205 por ciento del agua utilizada en el municipio de Tecate o el 77 por ciento de Ensenada.
Ejidatarios presentes en el lugar aseguraron que la empresa tijuanense a cargo de construir el acueducto para enviar agua a la planta, que se ubicaría sobre la Carretera a San Felipe a un costo de 450 millones de pesos, intentó en días pasados iniciar la construcción del mismo sin permiso ni documentación alguna, lo cual impidieron los productores.
“El agua no es del gobernador. Este es un proyecto no sustentable e irresponsable”, destacó Campos.
El dirigente de los agricultores expuso que consumir las bebidas de la marca Corona representa un daño para unas 15 mil familias del Valle de Mexicali que dependen del líquido para continuar con sus actividades productivas.
Campos añadió que los denunciantes enviaron una carta tanto a las autoridades locales como a Los Pinos a fin de hacerles saber su rechazo hacia el proyecto.
El ambientalista Ray Askins, presente en la conferencia, dijo que el proyecto de Constellation Brands representa un peligro para la ecología del Valle Imperial, ya que el acuífero posee el carácter de binacional.
“Lo que pasa en un lado de la frontera afecta al otro lado. Ese cerco imaginario que divide a los dos países no impide que se vea afectado uno y otro lado”, manifestó, al explicar que las 300 almacenes de vehículos chatarra de Mexicali vierten aceites, gasolinas y otro tipo de sustancias al subsuelo que, a su vez, llegan al acuífero.
Campos señaló que al acuífero también llegan heces fecales y orina de unas 250 mil cabezas de ganado.
Askins sostuvo que procesos como la osmosis inversa no elimina químicos como el mercurio del agua, por lo que los productos de la planta representan un peligro para el consumidor.
En ese instante, Campos insistió en pedir a los consumidores evitar adquirir cervezas de dicha empresa.
Al ser cuestionado sobre el rumor vertido en redes sociales respecto a que sus críticas contra Corona se deben a su apoyo a la empresa que produce Tecate, en un principio Campos junto con los presentes rieron a carcajadas.
Posteriormente, respondió: “Estos rumores los ha estado difundiendo el gobierno para deslegitimarnos en una campaña de desprestigio”.
Campos expuso que el proyecto de la planta cervecera también viola acuerdos ambientales binacionales, ya que este tipo de proyectos que se ubican dentro de una franja menor a las 10 millas de la frontera en un país requieren la intervención del otro para que pueda seguir adelante.


