Una pared continua en la frontera entre los Estados Unidos y México perjudicaría a una multitud de especies animales mediante la fragmentación de su distribución geográfica, indicó un profesor de ecología de la Universidad Estatal de Oregon.
El profesor, William Ripple, dijo haber llegado a la conclusión con el apoyo de miles de otros científicos de todo el mundo.
Ripple es uno de los 16 coautores de ambos lados de la frontera, incluidos cuatro miembros de la Academia Nacional de Ciencias, de un documento publicado en la revista BioScience que describe los impactos del muro sobre la biodiversidad.
Hasta el momento, más de 2 mil 500 científicos de 43 países han respaldado el artículo como firmantes.
Los autores incluyen Rob Peters y Jennie Miller, de la organización no lucrativa Defenders of Wildlife (Defensores de la Vida Silvestre); Peters es el autor principal del artículo.
Ripple, Peters, Miller y el resto de los científicos describen las tres formas en que el muro fronterizo y otras medidas de seguridad podrían amenazar la biodiversidad al no adherirse a las leyes ambientales, eliminando y fragmentando las poblaciones y los hábitats de animales y plantas, y reduciendo las inversiones en investigación y binacionales de conservación.
“Algunos de los animales afectados son carismáticos y amenazados”, dijo Ripple, al destacar en la lista al lobo gris mexicano, el berrendo sonorense, el borrego cimarrón peninsular y el jaguar.
“Una pared continua desconectaría a jaguares y ocelotes en los Estados Unidos de terreno en México.
“Y no son solamente las paredes sólidas el tema; ciertos tipos de cercos pueden ser una barrera a las especies silvestres individuales. Todo esto debe ser considerado”, indicaron los investigadores.
Ripple y los otros autores y firmantes instan al gobierno de Estados Unidos a cumplir, en lugar de renunciar en nombre de la seguridad nacional, con las leyes ambientales federales, como la Ley de Especies en Peligro y la Ley Nacional de Política Ambiental.
En el documento, los investigadores solicitan al gobierno federal a cumplir con cuatro puntos de acción.
En primer lugar, exigen al Congreso garantizar que el Departamento de Seguridad Nacional siga las leyes ambientales, además de realizar encuestas de especies en riesgo, los hábitats y los recursos ecológicos previos a la nueva construcción, mitigar los daños al medio ambiente y trabajar para facilitar la investigación científica en la región fronteriza.
Desde 2017, el DHS ha construido mil 050 kilómetros de barreras para peatones y vehículos, indica el documento.
“La frontera se extiende unos 3 mil 200 kilómetros y divide a muchos tipos de hábitats importantes desde el desierto hasta el bosque de matorrales y las cordilleras,” dijo Ripple.
“Estos son importantes hábitats de vida silvestre, con alto contenido de diversidad biológica, que se extienden a ambos lados de la frontera. Espero que los líderes nacionales escuchen nuestro mensaje de protección”, dijo Ripple.
De acuerdo al texto, la región fronteriza es el hogar de mil 506 especies de animales y plantas terrestres y de agua dulce nativas.
Lo investigadores afirman que 62 de estas especies están en peligro crítico, en peligro o vulnerables por la Unión Internacional de Conversación de la Naturaleza.
El año pasado, Ripple encabezó un equipo internacional que emitió un documento titulado “Científicos del Mundo Advierten a la Humanidad: Segundo Aviso”, el cual obtuvo más de 20 mil firmas de 184 naciones.


