El ex concejal y
Vicealcalde de la ciudad de Calexico, David Romero, junto con Bruno Suárez Soto,
ex comisionado de la Comisión de Asesoramiento Financiero y de Desarrollo
Económico de la ciudad, fueron condenados a dos años de prisión por aceptar
sobornos a cambio de “garantizar” un permiso de la ciudad para un negocio de marihuana.
Al pronunciar la
sentencia, la jueza de distrito estadounidense Cathy Ann Bencivengo observó que
los funcionarios públicos no deben “tomar posiciones de poder para llenarse los
bolsillos” y que la conducta de la pareja “mancha cómo esperamos creer que
funciona la democracia”.
Romero y Suarez Soto,
ambos residentes de Calexico, se declararon culpables previamente el 11 de
junio de 2020 de conspiración para cometer sobornos en programas federales,
informó la Fiscalía de Estados Unidos en el Sur de California.
Según los acuerdos de
declaración de culpabilidad, Romero y Suárez Soto aceptaron 35 mil dólares en
sobornos en efectivo de un agente encubierto del FBI que creían que
representaba a inversionistas que buscaban abrir un dispensario de marihuana en
Calexico.
A cambio, Romero y Suárez
Soto prometieron “garantizar” la rápida emisión de un permiso municipal para el
dispensario, y revocar u obstaculizar a otros solicitantes si fuera necesario
para asegurar que la solicitud del pagador del soborno fuera exitosa.
Además, ambos admitieron
que habían aceptado otros sobornos en el pasado.
De hecho, refiriéndose a
este arreglo corrupto, Suárez Soto le dijo a un agente encubierto que “este no
es nuestro primer rodeo”.
Romero se desempeñó como
Vicealcalde de Calexico, por lo que habría de convertirse en alcalde en julio
de 2020.
Suárez Soto fue nombrado
para la Comisión Municipal responsable de la promoción de negocios y el
crecimiento de la comunidad y la coordinación con los desarrolladores
potenciales para ayudarles a invertir en la ciudad de Calexico.
Los ahora sentenciados renunciaron
a sus puestos en la Ciudad en junio de 2020 como parte de sus acuerdos de
declaración de culpabilidad.
“Los cargos públicos son
un fideicomiso público”, dijo el fiscal federal interino Randy Grossman.
“Cualquiera que viole
esa confianza vendiendo el negocio del gobierno para satisfacer su propia
codicia debería enfrentarse a un ajuste de cuentas. Los ciudadanos de este
distrito no merecen menos”, agregó.
Suzanne Turner, agente
especial a cargo del FBI en San Diego, destacó: “Este caso es un ejemplo
de cómo el FBI llevará ante la justicia a quienes usan sus posiciones de poder
para dañar nuestras comunidades y disminuir la confianza pública”.
ANTECEDENTES
Según los documentos
judiciales y sus acuerdos de declaración de culpabilidad, Romero y Suárez-Soto
se reunieron con el agente encubierto del FBI tres veces en diciembre de 2019 y
enero de 2020.
Los funcionarios exigieron
un soborno de 35 mil dólares en su primera reunión el 19 de diciembre de 2019.
A cambio, Suárez Soto le
dijo al agente que su solicitud estaría “garantizada” una vez que se hiciera el
pago.
El comisionado dijo al oficiale
encubierto que él y Romero no “desaparecerían” después del pago, y Romero
explicó que “no puedo [desaparecer]. Soy vicealcalde. En julio seré
alcalde. En todo caso, me basé en esta plataforma, que es la marihuana”.
Cuando el agente
encubierto preguntó si su pago llevaría su solicitud al frente de la fila de
otros solicitantes, según los documentos judiciales, Suárez Soto respondió: “Diablos,
sí”.
Romero agregó que podría
revocar los permisos de otros solicitantes si lo deseaba, para asegurarse de
que la presentación del agente encubierto tuviera éxito.
El entonces Vicealcalde exigió
que el agente encubierto pagara el soborno por adelantado, debido a que antes
había “quemado favores” y “movido los hilos” de otras partes que se negaron a
pagar después de que se entregaron los favores.
En la segunda reunión,
el 9 de enero de 2020, Suárez Soto le dijo al agente encubierto que tener a
Romero a bordo ayudaría al agente a superar la “burocracia [roja]” en el
Ayuntamiento, según documentos judiciales.
Cuando el agente
encubierto buscó aclarar qué pasaría con su solicitud, Romero le dijo que “las
personas que tienen que aprobar tu licencia” eran los “mejores amigos de Romero
en todo el Ayuntamiento”.
Cuando el encubierto
preguntó si los “mejores amigos” de Romero ya habían firmado el plan, Romero
respondió afirmativamente, para luego reírse.
Cuando el agente
encubierto entregó a Suarez-Soto dos sobres por un total de 17 mil 500 dólares
en efectivo en el estacionamiento de un restaurant, con Romero a un costado,
según los documentos judiciales, les preguntó a los hombres si “estamos bien’.
Romero respondió: “Confía
en mí”.
Los acusados ??admitieron en sus acuerdos de declaración de culpabilidad que
aceptaron una segunda ronda de pagos en efectivo por un total de 17 mil 500
dólares en el estacionamiento de un restaurante el 30 de enero de 2020 como
parte del plan.
También reconocieron que
aceptaron ambos pagos con la intención de ser influenciados en el desempeño de
sus funciones en nombre de la Ciudad de Calexico, y que el soborno colectivo de
35 mil dólares no fue el primero que aceptaron como parte de su esquema.
Sin embargo, los otros
casos no han sido develados por las autoridades.
Como se establece en los
registros judiciales, ambos acusados ??fueron interrogados por
el FBI luego del segundo pago en efectivo, y se advirtió a ambos que era un
delito hacer declaraciones falsas.
Sin embargo, cada
imputado mintió repetidamente a los agentes entrevistadores, tratando de
distanciarse de la corrupción que acababa de ocurrir.
Romero, de 37 años y Suárez
Soto, de 29, enfrentaban por los cargos de conspiración para cometer sobornos
en programas federales una pena máxima de cinco años de prisión y multa de 250 mil dólares.


