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viernes, 5 junio 2026
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    Mujeres extraordinarias

    Estas últimas semanas han sido intensas en cuanto la acción comunicativa de la sociedad en favor de los derechos de la mujer. Personalmente siento una energía muy padre en el tema en el escenario de  movimientos nacionales como la Cadena Feminista Mx celebrada el 7 de marzo,  la marcha del Día de la Mujer y también el 9 de marzo de #UnDíaSinNosotras.

    En México hay muchas razones para conmemorar el #DíaInternacionalDeLaMujer para exigir justicia a las autoridades de los Estados y la Federación.

    El asesinato de 10 mujeres diarias, la violencia familiar en incremento, la comunitaria y la laboral. Así como la simbólica. La impunidad ante los casos de denuncias de abuso de menores y adultas son suficientes razones para decir #NiunaMenos y #Noestánsolas.

     Nuestra presencia en las calles, en los espacios públicos, en las instituciones  y en las empresas es el resultado de la lucha y la vida de miles de mujeres que lo largo de 200 años han dejado huella.

    No podemos entender el presente sin el pasado que no llevó a conmemorar nuestros derechos. Hoy afortunadamente las redes sociales está repletas que visibilizan la historia de mujeres grandiosas como  Olimpia de Gausses en 1791 con la carta de la Declaración de los Derechos de la Mujer.

    El fatídico caso de las mujeres en favor de sus derechos laborales desde 1800 hasta 1911 cuando se dio el incendió en Nueva York de la fábrica “Triangle Shirtwaist” donde  perdieron la vida más de 123 mujeres y 23 hombres.  Desde entonces nuestra historia moderna ha estado escrita por significativos actos de mujeres valiosas y aliados que han sabido comprender la demanda de ser tratadas como ser humanos en igualdad y en el respeto a su dignidad.

    Esas historias estaban ahí  y seguro han sido contadas mil veces y cada vez toman más significancia en nuestra sociedad porque los contextos sociales y culturales cambian. Hoy la mujer toma un papel preponderante en lo todos ámbitos y ello implica aprender a vivir desde otra mirada, del respeto, de la igualdad y de la solidaridad.

    En el marco de estas celebraciones quiero recordar a grandes mujeres que no marcharon pero hicieron historia con pequeñas acciones en sus casas, en sus comunidades y en sus hogares. Cuando la perspectiva de género no tenía nombre y los derechos de nosotras eran solo letras, hubo mujeres que se atrevieron a denunciar injusticias laborales, a  gritar la corrupción y encabeza luchas en favor de la igualdad.

    Seguramente recordaron algunos personajes en sus contextos generaciones. Los invito a hacer memoria.

    Esa de la lucha lo aprendí en el seno de mi hogar. Ahora soy una privilegiada que conoce un poquito más de la historia y del contexto del mundo del que conoció mi madre – mujer que estudió hasta primaria- . Pero estoy segura que aun en ese desconocimiento, con esa garra y pasión ella hubiera estado aquí solidaria con la causa.

    Vi en ella esa ambigüedad de mujer libre y a la vez machista. Eran los signos de esos tiempos.

    Pero también en mi madre vi el ejemplo de mujer fuerte y resiliente que superó  contextos familiares nada afortunados, ella creció al amparo de la caridad  y la buena de Dios. En el barrio de San Pedro era una mujer adelantada a sus tiempos, salerosa, valiente y mordaz con la palabra. 

    El miedo nunca se lo vi.  Alzaba la voz contra la contaminación de Pemex por los pesticidas y ponía el grito en el cielo a los dueños de Almacenes Nacionales porque el sorgo nos tenía con alergias a medio barrio.  Alimentaba a profesores de mi Escuela Primaria y privilegiaba el trato igualitario con los que tenían recursos o con los más pobres (en su mesa todos éramos iguales). Se adelantó en tiempo porque fue una mujer de carácter y firme en su convicción de fortaleza, era enemiga de los abusos, aprendió a caminar con el bastón como el sostén de su paso artrítico y erguida porque solo con la frente en alto  y derecha se libran las batallas por enormes que sean.

    Segura estoy que en cada madre, amiga, tía, hermana, prima, conocida conocerán historias de mujeres que cambiaron la historia de una comunidad o por lo menores de personas, como a mí me la cambio.

    La Yaya falleció a los 48 y quiénes la conocieron la recuerdan así  como era: Extraordinaria. Así como con muchas mujeres que cruzamos miradas sin imaginar su historia de lucha.

     

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