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miércoles, 27 mayo 2026
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    Derechos humanos ¿Para qué? El periodismo herido

    El periodismo herido. El ejercicio del periodismo libre cada vez se vuelve más peligroso en México. Tal parece, lamentablemente que centramos nuestra atención solo cuando ocurren asesinatos, mientras la herida se hace más profunda.

    Ante ello vale hacer las siguientes reflexiones:

    ¿Por qué es importante el periodismo para la ciudadanía y la democracia?

    ¿Por qué es importante tomarlo como un baluarte para el desarrollo de las sociedades?

    ¿Por qué es importante el periodismo para las minorías?

    ¿Por qué es importante la función de las y los periodistas y la sensibilidad de estos en las protestas ciudadanas y sus coberturas?

    ¿Por qué es importante el periodismo para las madres de familia de las personas desaparecidas?

    ¿Por qué es importante el periodismo para las personas que no tienen acceso al agua, al desarrollo, a una vida digna?

    ¿Por qué es importante el periodismo ante las dictaduras y las oposiciones políticas?

    ¿Por qué es importante el periodismo ante la corrupción?

    ¿Por qué es importante el periodismo para el ejercicio de nuestros derechos?

    ¿Por qué es importante el periodismo para reducir la pobreza y las desigualdades?

    ¿Por qué es importante el periodismo hasta para la misma clase política?

    El periodismo herido

    Cuando ubiquemos esas respuestas entenderemos por qué la rabia, la tristeza y la impotencia de las personas que ejercen el periodismo y no podremos evitar analizar la actuación de quienes deben garantizar los derechos humanos de las y los periodistas, en este caso el Estado.

    En menos de una semana al periodismo en Baja California le han arrebatado dos vidas. Desde Tijuana se ha sentido la tristeza, el miedo, la incertidumbre y la rabia y la soledad de la comunidad periodística que ante los asesinatos de Margarito Martínez y Lourdes Maldonado y el asesinato de José Luis Gamboa a principios de este año en Veracruz y el más reciente el del periodista Roberto Toledo en Zitácuaro, Michoacán.

    A manera de reflexión personal. He de recordar que mi desarrollo profesional inició en los medios de comunicación. Lamento y me entristece la perdida de personas valiosas que tienen un compromiso y una función social determinante para la vida democrática y el desarrollo del país y sus instituciones. Desgraciadamente el oficio del periodismo como lo ha citado la propia Organización de las Naciones Unidas y la Relatoría Especial para Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de los Derechos (CIDH) ha sido atacada desde las instituciones, desacreditando, acosando y denostando el trabajo y la función social del mismo.

    Hace poco más de un año, cuando estudiaba los derechos civiles y políticos le solicité a algunos amigas y amigos que definieran la situación de los derechos humanos de las personas que ejercen el periodismo en México. Palabras más o menos resumían: “Estamos solos, sin protección y ante el poder del Estado para desacreditar nuestra labor”. La situación no cambia mucho ahora.

    De acuerdo con la organización Artículo 19, desde el año 2000 han asesinado a 148 periodistas. En el 2021, la misma organización documentó 122 agresiones contra mujeres periodistas y desde el 2000 a la fecha 12 han sido asesinadas. El año pasado se registraron 362 agresiones contra la prensa. Ello equivale que una persona dedicada a la información es atacada cada 12 horas.

    Adela y Armando

    Recuerdo lo que dijo Adela Navarro, directora del Semanario Zeta: “Tanto como en el periodismo como en otras profesiones el riesgo en México es perder la vida, perder la seguridad, perder la tranquilidad, debido al clima de impunidad y corrupción que persiste en la fecha”.

    Y las observaciones de Armando Nieblas fundador del sitio de noticias independiente RadarBC  “Vemos como seguido los compañeros son víctimas de censura, acoso, agresiones, no se está garantizando la libertad de expresión en México y va para todos los ciudadanos, no solo va para los periodistas. Por otro lado, en el ejercicio de la justicia creo que también, el hecho que hemos visto como muchos compañeros han sido agredidos asesinados y hasta el momento no se han encontrado culpables en muchos de los casos. Se hacen carpetas de investigación que terminan archivadas y eso genera que no haya una verdadera justicia en México y es consecuencia de lo que estamos viviendo actualmente”.

    Ante el escenario solo queda reflexionar que en un país democrático, un periodismo libre y un periodista en el ejercicio pleno de sus derechos permite la potencialización y el ejercicio de otros derechos. La función de los medios de comunicación tiene una acción efectiva en su sentido ético y de responsabilidad social. En México, por citar algunos ejemplos, el ejercicio de un periodismo activo, ciudadano e independiente ha contribuido a una agenda en favor de los derechos de minorías y a la propia agenda de los derechos humanos, a la alternancia y a dar voz a la ciudadanía.

    No es cosa menor. No es cosa para olvidar y tampoco para dejarles solos. Las periodistas y los periodistas #NoEstanSolos.


    Eneida Sánchez Zambrano es nómada por convicción. Actualmente es Directora para la Igualdad y No Discriminación de la Subsecretaria para la Igualdad de Género en Coahuila. También es consultora en temas de comunicación ciudadana, política pública, derechos humanos y agenda de género.  Lo vertido en esta columna refleja solo la opinión personal de la autora.

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    Eneida Sánchez Zambrano
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