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viernes, 14 junio 2024
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    «EL DESCABEZADO» DE LA GUILLOTINA INFORMATIVA Columna de Opinión

    Como cada jueves aquí les dejamos la breve pero no menos importante columna de opinión de La Guillotina Informativa, en la que en ésta ocasión no vamos a emplear el humor ácido y sarcástico que utilizamos regularmente para contrarrestar la dura realidad que vivimos. El «Descabezado» también se humaniza, es empático y tiene seriedad para abordar temas delicados.

    Hoy le dedicamos la columna a dos mujeres en particular.

    «TAMBIÉN SUFREN»

    Ya están a punto de cumplirse cinco años de la desaparición de José Luis Falcón Millán y Adrián Misael Díaz Mundaca, quienes fueron vistos por última vez en el Bar El Relajo, y no podemos siquiera imaginar el agobio, tristeza, incertidumbre y dolor que viven sus familiares, principalmente aquellas dos mujeres que les dieron la vida y que seguramente se encuentran incompletas desde el 19 de agosto del 2019.

    Pero éste texto no va dedicado a ellas por más que se merezcan innumerables palabras de apoyo por la difícil situación que están pasando y que, desde luego, no se le desea a nadie.

    La columna de hoy es para otras dos mujeres de las que nadie habla, aquellas en las que quizá muy pocos piensan o empatizan y cuyos zapatos tampoco nos gustaría ocupar en algún momento de nuestras vidas.

    Se trata de madre y esposa de los acusados a los que se le atribuye la desaparición de José Luis y Adrián Misael. Si bien es cierto que ambas saben en dónde están sus familiares, la realidad es que tampoco pueden abrazarlos, sentirlos y verlos a la cara como quisieran.

    Cada día de audiencia, justo unos minutos antes de las 9:00 de la mañana, éstas dos mujeres llegan al Centro de Justicia cargando en ganchos las camisas impecablemente limpias y planchadas que los dos imputados utilizan dentro de la sala.

    Ya han pasado más de dos meses de juicio y ninguna de las dos ha faltado a una sola audiencia por más rápida e innecesaria que ésta sea.

    Hay días en los que podrán estar ausentes amigos, familiares, miembros de la prensa y hasta testigos, pero no ellas. No conocen los pretextos.

    Como auténticas guerreras están «al pié del cañón» sin mostrar el más mínimo signo de cansancio o debilidad, pues más allá de que sus rostros denoten evidente angustia, temor y cierto dolor, NO se doblan, NO se quiebran.

    Desde que inicia hasta que concluye la audiencia ahí permanecen sentadas, atentas, pensativas y hasta sin comer de ser necesario. Definitivamente no dejan a los suyos para mostrarles apoyo, lealtad, pero sobre todo, amor.

    La única comunicación que éstas dos mujeres mantienen con los acusados en días de audiencia son a través de «mensajitos» escritos que llevan y traen los defensores al interior de la sala. Claro, así como una que otra gesticulación o mueca.

    Solo quienes hemos estado presentes diariamente en esa sala podemos ver ese cruce de miradas entre uno de los imputados y su madre, por ejemplo.

    Al terminar la audiencia, el joven esposado voltea por un instante para ver a su madre y hacerle con la mano el gesto de «adiós», como si fuera un niño al que dejan en la entrada de la escuela para tener su primer día de clases.

    Mientras a los dos se les dibuja una leve sonrisa en su rostro para darse a entender que todo está bien, es evidente que la mujer quisiera correr a los brazos de su hijo para nunca soltarlo y, de ser posible, ocupar su lugar.

    Pero claramente no puede y tiene que conformarse con verlo a unos metros de distancia para rápidamente despedirese con un «Te amo» que no se escucha, pero se lee en sus labios.

    En cuanto al otro acusado y su esposa, las miradas siempre van acompañadas de una sonrisa muy particular que parece no trasnmitir mucho, pero definitivamente se dicen todo y lo mejor es parece que ellos solos se entienden.

    Si bien el imputado de momento no goza de libertad, al menos puede presumir lo que casi todo hombre desea, y es el apoyo incondicional de una mujer que no lo ha dejado un solo instante por más complicado e incierto que sea su presente y futuro, respectivamente.

    Regularmente las dos mujeres se sientan juntas, una a lado de la otra, calladas y gran parte del tiempo enfocan su vista hacia abajo como si buscaran respuestas o algún consuelo que les dé más fuerza para sobrellevar esto.

    Ya estamos en la recta final del juicio y no sabemos cuál será el fallo que emita la juez del Tribunal, pero de lo que sí estamos seguros es que éstas dos mujeres seguirán ahí, con aplomo, sin titubear y listas para lo que se avecine, sea bueno o malo.

    Sin duda se ganaron el respeto de éste columnista por la valentía que muestran día con día sin temor a ser juzgadas o señaladas por tener a sus familiares en el banquillo de los acusados.

    Con éste texto no buscamos exonerar o victimizar a los imputados, pero tampoco los vamos a juzgar pues esa es la «chamba» de Sandra Sofía Rubio Díaz.

    Si se equivocaron, tomaron malas decisiones o actuaron con dolo tendrán que pagar, pero si son libres de toda culpa que también se les haga justicia.

    Y es que no podemos dejar de lado que también son personas como usted y como yo, con familias, sentimientos, una vida y personas a su alrededor que sufren si algo les pasa. La vida es dura y más aquel que aguante sus golpes desde la trinchera en que se encuentre.

    «DAÑOS COLATERALES»

    La desaparición de José Luis Falcón Millán y Adrián Misael Díaz Mundaca ha dejado daños colaterales y no nos referimos solamente a lo que sufren sus familiares, amigos o allegados.

    Hablamos de que éste caso tiene un saldo de tres testigos asesinados desde el 2020 a la fecha, algo que es imposible de ignorar.

    El primero y más mediático fue el homicidio de Ramsés Zatarain Hernández, amigo íntimo de uno de los acusados y a la vez hermano de un agente del Ministerio Público.

    Todos recordamos aquel video en el que Zatarain fue «levantado» en Hacienda Dorada, por ahí de junio del 2022, por supuestos falsos agentes investigadores que lo encañonaron.

    Posteriormente vimos cómo sus victimarios lo video grabaron, torturaron e interrogaron sobre el paradero de los dos jóvenes desaparecidos. Aquella ocasión dijo que los cuerpos se encontraban en el rancho de su amigo, pero tras un segundo cateo no se encontró nada.

    Acto seguido, a tan solo unas horas de ser privado de su libertad, Ramsés fue localizado muerto en un predio del Valle de Mexicali.

    El otro caso es el de Brandon Ulises Pacheco Correa que tambien fue asesinado a disparos en 2020, según un acta de defunción expedida en Zacatecas, entidad de la que era originario.

    En 2019 era empleado del Hospital Almater y sostenía una relación con la hermana de uno de los jóvenes desaparecidos.

    Aunque no pudo testificar en el juicio, su declaración inicial fue leída y en ella se advirtió sobre una amenaza que sufrió por parte de un extraño que le dijo: «No te metas en broncas o va a seguir alguien más», justo cuando participaba en el operativo de búsqueda.

    El asunto más reciente fue el de Rey David Aguilar Cervantes, un joven de 22 años que fue asesinado a disparos y apareció en un predio de Islas Agrarias el pasado 23 de abril, fecha en que ya había dado inicio el juicio oral de éste caso.

    Rey David también era testigo ofertado pero por obvias razones ya no pudo presentarse a testificar, sin embargo su declaración inicial fue leída y queda claro que su versión es sumamente opuesta a la línea de investigación que siguió la Fiscalía.

    Aquí nos preguntamos ¿Quién los quitó de en medio? y ¿Por qué?
    Indudablemente es un tema delicado y que hay personas que no quieren que se esclarezca más.

    Mexicali #Columna #Opinión #Descabezado #LaGuillotina

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    Joaquín Manuell Gómez Meza
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