El tomate bajacaliforniano, cultivado en la zona de San Quintín, es uno de los productos que se vería afectado ante la implementación de las sanciones contenidas en el nuevo Acuerdo Comercial de Estados Unidos, México y Canadá (USMCA).
En declaraciones hechas al portal especializado Fresh Fruit Portal, el ex Secretario de Comercio, Herminio Blanco, actual presidente de la consultora en comercio internacional IQOM, advirtió que el trabajo forzado e infantil en ciertas regiones mexicanas podría llevar a Estados Unidos sancionar las importaciones.
En su informe bianual más reciente, el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos señala a 12 productos mexicanos en los que se da el fenómeno ilegal.
El reporte del portal advierte que, ante el inicio formal del proceso electoral de Estados Unidos y la entrada en vigor del USMCA el 1 de julio, sumado a la gestión de Donald Trump, el país de las Barras y las Estrellas estaría en posibilidades de imponer sanciones a la importación de productos mexicanos en los que haya mano de obra forzada o infantil.
Y es que de acuerdo al nuevo pacto comercial, cualquiera de los tres países está en posibilidades legales de imponer este tipo de sanciones a productos de cualquier región del mundo.
Las leyes norteamericanas facultan a la Oficina de Protección Aduanal y Fronteriza a detener cualquier producto, aunque el economista afirma que los lineamientos no están claramente definidos.
La responsabilidad de vigilar el cumplimiento de las leyes laborales recae en el mismo exportador y la cadena de suministro para garantizar que el producto está libre de mano de obra ilegal.
Entre los productos señalados por el Departamento del Trabajo de Estados Unidos se encuentran judías verdes, café, caña de azúcar, tabaco, pepinos, berenjena, melón, cebolla, pimientos y tomates; estos útimos dos los principales cultivos de exportación de México a Estados Unidos.
“Según los informes de medios, las ONG y el Departamento de Estado de los Estados Unidos, hay cientos de víctimas de trabajo forzado que trabajan para producir tomates”, indica un reporte oficial.
“Muchas de estas víctimas informan haber sido reclutadas por intermediarios, llamados enganchadores, que mienten a los trabajadores sobre la naturaleza y las condiciones de trabajo, salarios, horas y calidad de las condiciones de vida”, añade el documento.
Plantaciones de tomate de Baja California, Coahuila, Jalisco, San Luis Potosí y Sinaloa son donde se ha detectado el trabajo forzado.
Los más afectados son trabajadores indígenas provenientes de zonas marginadas del sur y centro de México, debido a la falta de educación, barreras con el idioma y la discriminación.


