“Jóvenes Construyendo el Futuro” es uno de los programas
emblemáticos del Presidente Andrés Manuel López Obrador, pero en Nuevo León es
una herramienta corruptible con la que particulares armaron redes para desviar
recursos públicos.
El proyecto, que apoya a los llamados “ninis” (jóvenes de
entre 18 y 29 años que no estudian ni trabajan), inició otorgando una beca
mensual de 3 mil 600 pesos en 2019 y actualmente asciende a 4 mil 310 pesos,
para que se capaciten en el mundo laboral durante un año.
En una investigación hecha por EL NORTE durante cinco
meses sobre el funcionamiento del programa, se detectaron fraudes a becarios de
los municipios de Linares y del área metropolitana de Monterrey.

El
presidente Andrés Manuel López Obrador informó que había más de 481 mil jóvenes
inscritos en el programa «Jóvenes Construyendo el Futuro» en una
conferencia de prensa realizada en junio de 2019. Foto: Tomás Martínez / El
Norte
En este tiempo se realizaron 140 entrevistas a
beneficiarios que aparecen en el padrón de la Secretaría de Trabajo y Previsión
Social (STyPS), que encabeza Luisa María Alcalde y es la responsable de
ejecutar el Programa.
Se constató que entre 2019 y 2020 un ex funcionario
municipal y un aspirante de Morena a Diputado federal utilizaron pequeños
negocios, empresas y asociaciones civiles para apoderarse de los recursos de
sus becas.
Los hallazgos mostraron dos esquemas de desvío distintos.
En el área metropolitana les ofrecían a los jóvenes un
apoyo mensual de mil 600 pesos por acudir a talleres de superación personal, a
cambio de brindar sus datos personales y así eran inscritos en el programa
federal sin saberlo.
Después, les hacían firmar una carta en la que se
comprometían a depositar el resto de los recursos de la beca al responsable de
los talleres con el argumento de que era para gastos de logística, aunque éstos
nunca se realizaron.
Y en Linares, pequeños negocios simulaban emplear a los
jóvenes, pero en realidad eran dados de alta en el programa para desviar parte
de la beca.
Los aprendices desconocían el monto total de la beca y
recibían entre 250 y mil 600 pesos por mes, o en algunos casos nada, a cambio
de sus datos personales. Incluso les decomisaban la tarjeta en la cual les
depositaban el pago.
Los modos de operación de los señalados fueron
corroborados con testimonios, estados de cuenta bancarios en los que se
observaron los movimientos hechos, audios, bases de datos oficiales, actas de
las empresas involucradas y conversaciones vía WhatsApp con los
ejecutores.
Los fraudes ocurren mientras en el Estado la vigilancia
que realiza la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, que opera el programa,
es escasa.
Incluso, una auditoría del órgano de control interno de
la Secretaría exhibió en julio del 2020 anomalías en el 55 por ciento de los
casos revisados, donde encontraron empresas fantasma que no reunían los
requisitos o que funcionaban ilegalmente como centros de capacitación.
El programa operó entre 2019 y 2020 un presupuesto que
ronda los 50 mil millones de pesos.
RED DE ENGAÑOS EN LINARES 
Luego de realizar visitas de campo en Linares, ubicado en
la zona sur del Estado, se descubrió que un ex funcionario municipal armó una
red con dueños de pequeños negocios para inscribir con engaños a jóvenes y así
desviar, según testimonios, sumas que podrían ser millonarias provenientes del
erario.
Durante la investigación siete jóvenes revelaron en
entrevista la red formada por Reyes Lucio Zurita, quien como Auxiliar en el
área de Desarrollo Económico en la Secretaría de Finanzas, del Municipio de
Linares, desvió recursos durante meses hasta presuntamente ser despedido en
agosto del 2019 y posteriormente continuar operando, al menos hasta noviembre
del año pasado.
De acuerdo con los testimonios, tan sólo en Linares hay
al menos un centenar de jóvenes que fueron engañados para ingresar al programa
federal entre 2019 y 2020, recibiendo mensualmente entre 250 y mil pesos, o en
algunos casos nada, pese a que la beca otorgaba en ese entonces un monto de 3
mil 749 pesos al mes.
El modus operandi del ex trabajador municipal consistía
en ofrecer un supuesto empleo a los jóvenes, se les daba de alta en el programa
y como la mayoría de ellos no acudía a laborar a los centros de trabajo
asignados, se les entregaba una cantidad menor al monto correspondiente.
Para formalizar el proceso, los jóvenes detallaron que
Lucio los citaba en las oficinas municipales, donde entregaban la papelería
requerida para ser registrados en el programa federal.
Tras concretarse el proceso y ser aceptados en centros de
trabajo seleccionados por el ex servidor público, la plataforma federal enviaba
a los jóvenes por correo electrónico un formato para activar una cuenta
bancaria en las sucursales de BBVA Bancomer, donde se harían los depósitos de
la beca.
Aprovechando que los jóvenes no conocían el programa y
creían ser empleados del ex funcionario, Lucio los acompañaba al banco para
tramitar la tarjeta y se las decomisaba para él cobrar mensualmente los
recursos y entregar la parte acordada al beneficiario.

Los entrevistados exhibieron estados de cuenta bancarios
donde recibían el monto mensual completo de la beca antes de ser retirado por
el ex funcionario, además, mostraron conversaciones de WhatsApp y audios donde
éste los presionaba para que le entregaran el dinero.
Keila García Alemán, de 22 años y recién egresada de
Enfermería, narró que ella decidió aceptar ser parte del programa porque en ese
tiempo no tenía trabajo y requería ingresos, pero aclaró que no conocía los
detalles del mismo.

Mercado
Bicentenario en Linares, Nuevo León. Aquí los jóvenes tenían trabajo, pero los
empleadores se quedaban con las tres cuartas partes de la beca «Jóvenes Construyendo
Futuro».
“Nos citaban cada mes para entregarnos el pago y
firmábamos una hoja, nunca estuvimos trabajando, varias veces le pedí trabajo y
me dijeron que no tenían, le dije que si no me iba dar trabajo para qué me
incluía en el grupo.
“Ahí nos citaban (en el autolavado) cuando iban a venir
inspectores, fueron como dos veces, nos hablaban para estar ahí, se iba el
inspector y nos regresábamos a la casa”, admitió.
Una estudiante de música, de 18 años –que accedió a dar
su testimonio bajo la condición de anonimato por temor a represalias–, afirmó
que la contactó Lucio vía redes sociales para ofrecerle trabajo y aceptó la
oferta ya que ocupaba ingresos extras para comprar una computadora.
A ella le pagaba Lucio mil pesos al mes, pero cuando fue
entrevistada por EL NORTE descubrió que estaba inscrita en el programa federal
y que la beca era más del triple de lo que recibía.
En su caso, dijo que al recibir los recursos mensuales,
tenía que transferir a una cuenta del ex servidor 2 mil 700 pesos y apenas se
quedaba con el 27 por ciento del monto total de la beca.
“Me citó ahí en Presidencia, que llevara papelería y la
lleve al instante porque me comentó que el pago sería por mes”, contó.
“Me comentó que si me podía pagar por medio de un
programa (sin detallar cual)… me dijo que cuánto era lo mínimo que le cobraba porque
no tenía mucho para pagarme y que su presupuesto era de mil pesos por mes y yo
acepté”.
Recalcó que ella sí laboraba tocando música en un mercado
nocturno y en fiestas privadas a las que Lucio le ordenaba acudir.
La universitaria estuvo durante 10 meses en el programa y
fue sacada porque los últimos 2 meses no quiso depositar el resto de los
recursos, incluso, reveló que en las visitas a la oficina municipal se percató
de que había una cantidad mayor de personas en la misma situación.
En uno de los audios Lucio acepta que él sólo es un
intermediario y presionaba a la estudiante para que le entregara el
dinero.
“Si ya te lo gastaste te doy de baja y ellos buscan otra
persona, o sea, chavos hay muchos, entonces ellos tienen la empresa y meten a
quien ellos quieran”, advirtió Lucio a la joven por no transferir los recursos
acordados.
Andrea Banda López, de 20 años, quien no estudiaba, ni
trabajaba, también fue engañada por la red que opera Lucio con dueños de
pequeños negocios.
Ella fue invitada al programa por Omar Alejandro Selvera
y Sandra Briones, propietarios de una Taquería llamada Sofi, ubicada en la
Colonia Las Bugambilias, pero sin laborar en el negocio y ofreciéndole un apoyo
de 250 pesos mensuales.
La joven fue acompañada por reporteros a una sucursal de
BBVA Bancomer donde se constató que había una cuenta a su nombre. Se solicitó
un estado de cuenta y se comprobó que Banda recibió, sin saberlo, 18 mil 148
pesos del programa, en un periodo de 5 meses.
Para poder mantener su trabajo en la misma Taquería Sofi,
Josué Mendoza Olvera, de 20 años, fue obligado a inscribirse en el programa,
pero durante nueve meses no recibió los apoyos y admitió haber mentido en las
visitas de inspectores.
“Era una farsa“, reconoció Mendoza, “a mi preguntaban
(los inspectores en las visitas) que si me estaban dando el dinero y les decía
que sí, era la orden. Me decían que si recibía los beneficios del programa y
les decía que sí… pero son mentiras, no recibía nada”.
“(El dueño de la taquería) tenía tratos con él (Lucio),
me decía a mi: ‘yo le doy dinero a Reyes para que no diga nada y para que meta
a personas’. Yo nomás los llevo, meten la papelería y él los arregla, él se
encarga de todo eso”.
Al menos otros 12 jóvenes pasaron por la misma situación
en la taquería, señalaron Andrea y Josué.
Otros 2 beneficiarios entrevistados revelaron que 9
jóvenes más con los que trabajaron también fueron defraudados.
Todos los entrevistados aparecen dentro del Padrón Único
de Beneficiarios del programa, publicado por el Gobierno federal, con sus
respectivos montos recibidos durante su estancia en el mismo.
En una estimación hecha con 83 jóvenes engañados con un
promedio de 2 mil 748 pesos que les quitaba por mes, el desvío de la red de
Lucio asciende en un año al menos a 2.7 millones de pesos, aunque el ex
funcionario sigue operando, por lo que el fraude puede ser mayor.
Lucio fue ubicado en un restaurante que opera, y se le
pidió una entrevista para que diera su postura sobre las denuncias en su
contra, pero se negó a emitir una opinión sobre la red que armó con dueños de
pequeños negocios.
ARMAN TALLERES … DE FRAUDES
La promesa de obtener un apoyo económico por acudir a
talleres de superación personal fue un gancho que atrajo a muchos estudiantes,
sin embargo, se trató de un fraude para robar sus datos personales y desviar
recursos del programa federal en Santa Catarina.
Yair Omar Guerrero Ríos, quien se autodefine como un
coach de desarrollo personal y actualmente es aspirante de Morena al distrito 4
federal por Nuevo León, fue señalado como el responsable de lucrar con estas
becas.

El 29 de noviembre del 2019, a nueve meses de que
comenzara a operar el programa, Guerrero Ríos constituyó dos empresas: Existir
Ser 360 S.A. de C.V. y B Ur Best de Monterrey, S.A. de C.V., de acuerdo con las
actas constitutivas de las que se tienen copias.
En Existir Ser 360 aparece como socia Cynthia Marlene
Navarro Resendiz, quien es su pareja sentimental y también es aspirante de
Morena al distrito 4 federal por Nuevo León, además compró la mitad de las
acciones de B Ur Best de Monterrey, S.A. de C.V.
Ambas empresas fueron registradas al padrón de centros de
trabajo que otorgan capacitación a los aprendices.

Su modus operandi consiste en ofrecerle a jóvenes una
beca de mil 600 pesos al mes por acudir a talleres de superación personal que
impartía su empresa Ser 360, una vez a la semana, con el argumento de que se
trataba de apoyos altruistas otorgados por empresarios.
Pero en realidad el dinero provenía de las becas que
otorga el Gobierno federal.
De esta forma, él se quedaba con los 2 mil pesos
restantes de la beca, que en ese momento era de 3 mil 600 pesos.

“Me dijo que ellos estaban dando una beca en la que tú
asistías al curso y aparte te pagaban, me decía que me iban a pagar 400 pesos a
la semana”, explicó Nallely Gómez Ruiz, estudiante de la Facultad de Medicina
de la UANL, de 21 años.
Para formar parte de este esquema, los jóvenes tenían que
firmar una carta en la que se comprometían a depositar el resto de los recursos
a la cuenta de Banorte número 0469469178, que aparece a nombre de Guerrero.

Facultad de
Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Jóvenes estudiantes fueron
también víctimas del engaño.
Datos de la
cuenta de banco de Yair Omar Guerrero a la que los jóvenes engañados tenían que
depositar sus becas.
En capturas de pantalla proporcionadas por la afectada a
EL NORTE constan los depósitos que Gómez realizó a la cuenta de Guerrero, con
los datos de la operación emitidos por el banco BBVA en donde se menciona la
cuenta de retiro, de depósito, el beneficiario, el importe y la fecha en que se
realizó.
La Fracción VI del capítulo Décimo tercero de las Reglas
de Operación del Programa, establece que los aprendices no deben entregar
dinero a los tutores.

Capturas de
pantalla proporcionadas por Nallely Gómez que comprueban los depósitos
indebidos a la cuenta de Yair Omar Guerrero.
“Me llevaron a un lugar a firmar una hoja, donde venía
explicado cuánto iba a recibir y cuánto le iba a depositar a ellos… les tenía
que depositar los 2 mil pesos, sino no iba a poder entrar”, detalló la
joven.
Aunque en la plataforma del programa federal ubican a Ser
360 en la Avenida Lázaro Cárdenas en el Municipio de San Pedro, los jóvenes
firmaban la carta compromiso en el domicilio ubicado en Quetzal 104, de la
Colonia Cuauhtémoc, en el Municipio de San Nicolás de los Garza.
El domicilio no tiene en su fachada ningún anuncio o
letrero que haga referencia a alguna de las empresas a nombre de Guerrero, sin
embargo, según testimonios de vecinos, ahí era donde se hacían los
talleres.
Tras brindar sus datos personales y firmar la carta, la
estudiante de Medicina fue registrada en el programa sin saberlo.
Después José Antonio Vélez, colaborador de Ser 360, la
acompañó al banco para obtener la tarjeta y le pidió hacer la
transferencia.
Los talleres nunca se realizaron y además le pidieron más
dinero.
En el tercer mes Gómez Ruiz se negó a realizar el
depósito y fue dada de baja.
La joven relató que en la Facultad de Medicina conoció
otros cuatro casos de estudiantes que fueron inscritos al programa con este
mismo esquema de simulación.
La invitación se extendió a jóvenes en toda el área
metropolitana con cupo limitado por Municipio, según la publicidad que la
propia organización circulaba.
Guerrero evidenció su intención de expandir su modus
operandi a otros estados del País por publicaciones que realizó en su página de
Facebook.


“Gracias a muchos empresarios del País vamos a financiar
a 50 jóvenes (18 a 28 años) de cada Estado del País con una beca en mi escuela
Ser 360 donde Hombres 360 y Mujeres 360 darán 4 capacitaciones al mes y a todos
los jóvenes se les pagará 400 pesos por sesión”, publicó en la red social el 20
de junio del 2019.
Las empresas constituidas por el aspirante morenista
siguen apareciendo en el padrón del programa.
Guerrero fue contactado para conocer su postura sobre los
señalamientos y aunque quedó de mandar su respuesta por escrito, no la envió.

Dyvanhi Patricia González García, de 21 años y alumna de
la Facultad de Medicina, se enteró en 2019 de los cursos que ofrecía el
morenista en redes sociales.
Le pidieron sus datos para registrarla, aunque finalmente
ella no aceptó.
Según datos del padrón único de beneficiarios del
programa, a la cuenta de Dyvanhi se realizaron depósitos por 7 mil 200 pesos,
monto que ella nunca cobró.
Otros dos casos de jóvenes estudiantes de la Universidad
Autónoma de Nuevo León que fueron registrados al Programa sin saber, fueron
detectados en Santa Catarina.
Marcela García Rodríguez es una joven emprendedora, quien
desde sus primeros semestres en la Facultad de Derecho inició con prácticas y
posteriormente obtuvo un empleo.
Una conocida suya, integrante de la asociación
estudiantil Avanza la inscribió en el programa. Posteriormente le dijo que
acudiera a unas oficinas en San Nicolás a entregar la papelería con sus
datos.
Nunca se le informó que era para la beca del Gobierno
Federal de 3 mil 600 pesos al mes y sólo le dijeron que era para recibir un
apoyo económico de mil pesos.
De acuerdo con el padrón de be

