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viernes, 12 junio 2026
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    Los amigos violadores. Follow y like.

    Por Violeta Miranda.

    Hablemos de los amigos de los violadores.

    No de los violadores con cancelaciones trending — de sus amigos. De tu hermano mayor que se rió de su amigo que intentó violarte. O de tu mejor amigo de toda la vida, que no te quitó al ojete de encima, tras varias peticiones de auxilio de tu parte.

    Tampoco que no falte el neurodivergente que no mata ni una mosca, pero insiste en que vayas a la inauguración donde se aplaude al mismo que le diste un rodillazo en los testículos para no ser violada.

    Hablemos del representante bisexual o gay local, el más cómodo y temeroso de las cancelaciones, ese que siempre tuvo acceso a tu rol de terapeuta, hasta que le pediste reciprocidad. Que hay que priorizar la fiesta. Mejor dicho, ignorar la supuesta amistad con artesanales, aplausos artísticos y la estrellita en la frente.

    Sin olvidar a quien ganó el bingo en las identidades de “minoría” desde la Academia e instituciones internacionales. Obvio, hablo del amix no binarie asignado hombre al nacer que entró en crisis por no recordar si había violado.

    Esa misma gente que te “pide” besos cada vez que te topa, y no entiende no es no, por ende su reacción es buscar humillarte, que “ni estás tan guapa, ni buena”.

    Urbanoides progres de la escena y la responsabilidad afectiva, hijxs del vigilar, castigar y cancelar, eso sí, cuando le pides que no traiga más agresores a casa, justifica con “era amigo de mi amigra trans”. Sí que lo trans no binario justifica violencias. ¿Cierto?

    Vivimos en la era del espectáculo, follow y likesolo para redes, solo cuando hay celulares encendidos. Donde se carece de pensamiento crítico y sospecha, por ello, se anteponen las capturas identitarias como base moral.

    Habló de las identidades habitadas por quien sí puede ser docente/académicx/activista, quien no incomoda, quizá influencer, DJ o playlister del momento, artista financiado por el Estado, países sionistas y la iniciativa privada de fijo, del grupito de amix que le hizo campaña a la Gober Influencer. ¿Se te olvidó, bebé?

    Que la violencia se sostiene por medio de múltiples estructuras en nombre del arte, de la cultura y la corrección política, de ahí las clásicas de “así es él, no te lo tomes personal”, “estaba borracho” o la más institucional “se le quitó las clases, ahora, solo dirige la Galería”.

    Usted calladita, bonita y sonriendo — que se te asignó mujer.

    “Las violencias — con peras y manzanas.”

    La violencia es cualquier acción que lastima, que te hace daño y te provoca emociones tristes— así se la explicamos a la niñez. Que usar la violencia para obligar a otras personas a hacer cosas que no quieren, va en contra de respetar y vivir en armonía. Sad face.

    La violencia sexual pareciera para muchos debiera ser algo fácil de nombrar, sin embargo, cuando una lo hace, se tenga la edad que se tenga, será justificada la violación— volver al inicio de la columna si necesitas ejemplos.

    Primero hay quienes consideran que no es violencia si no hubo penetración fálica. Por supuesto, la psicología y la psiquiatría nos dicen otra cosa, pero la teoría está lejos de la práctica, aunado que nadie es objetivo al momento de diagnosticar, emitir un comunicado o llevar a cabo un juicio, mucho menos para el escrutinio público-social.

    La violencia física, aunque es aquella que suele dejar marcas que otros pueden ver. Suele pasar que el juez remite a que debe resolverse en casa a puerta cerrada, si hablamos de intentos de feminicidio, por dar un ejemplo puntual.

    La violencia psicológica, la que te hace dudar de tu propia memoria, se le dice gaslighting ahora, dado que a las mujeres hay que cuestionarlas, jamás creerles, romperlas, que “sienten mucho” las pobres, y calladitas se ven más bonitas.

    La violencia espiritual, esa que intenta apagar tu fuego, tras un mes de romance, sí bien te va, que hay quienes muestran sus cartas antes de la primera cita, pero no falta quien insista: “no te lo tomes personal, así es él” o “no es para tanto”. Se nos exige sobrepasar nuestros límites, estándares y no negociables, que pides demasiado…respeto.

    Ya te cuento, cariñito, todas estas violencias tienen en común una cosa: tus amigos las ignoran, las justifican, validan y refuerzan a diario, cada finde, cada evento, cada amigo.

    En la mayoría de los casos te quedas sola, al grado de que habrá quienes opten por la eutanasia si se vive en el primer mundo o bien habrá otras que nos volvemos más incómodas, más “violentas” con nuestra escritura y nuestra voz.

    “Piden cárcel, les dan un hueso, se les atora en el pescuezo.”

    A estas alturas de la realidad que incomoda, donde se celebra no sé qué los 8 de marzo y los 25 de noviembre, que les recuerdo, me bajé del barco feminista hace rato.

    Puesto que, ¿adherir qué más al Código Penal? Durante las campañas permanentes por las funcionarias feministas del momento. ¿Otra ley con el nombre de otra víctima que sí logró ser viral? ¿Qué si merece la pena considerarse buena víctima? Bravo, por las efemérides feministas y aliados progres.

    Recuerdo hace un par de años o tres, me parece, un nuevo medio local por colegas— tengo un título en Ciencias de la Comunicación  — querían invitarme a colaborar por mi trayectoria en temas de Violencia de Género, hasta que cuestioné lo ya mencionado, incluso cité a Angela Davis, para quienes exigen bibliografía.

    Volvió la etiqueta de radical, de fijo loca, que aquí hay que ser punitivista incluso en el periodismo, nada de sospechar. Que a los hechos me remito, ante que la mayoría de las personas en las cárceles en México no tienen ni sentencia, que el grosor de los agresores, feminicidas, o cualquiera con antecedentes de violencia de género puede estar libre con los contactos y recursos correctos.

    Todo porque sugerí algo que al parecer no hay que decir en voz alta: autodefensa y artes marciales como clase optativa en las escuelas. Nadie dijo solo para niñas — que saber defenderte, nos dicen, es violencia.

    Curioso, porque quienes practicamos alguna de estas artes sabemos que lo primero que se enseña es que tu conocimiento debe ser el último recurso. Se llama ética. Y más problemas legales para quien fue agredida y se defendió con cinta negra, les informo.

    Eso sí, nos dicen, mujeres jamás sean como Manu, en la novela de Virginie Despentes “Fóllame”, o sea, no aplicar la de no resistirse al ser violada, mínimo hay que lanzar unos arañazos para el juez, para el espectador, y ni loca poner en práctica la reapropiación de la injuria, eso de malas mujeres.

    Hay que seguir en la misma dinámica: cuestionar a quienes denuncian, revictimizarlas. Que mejor ser una de las más de doce mujeres asesinadas al día en México, que arriesgarse a que su agresor la mate por defenderse.

    “Nuestros amigos violadores”.

    Nos encontramos ante una yuxtaposición que casi nadie habla…Tu amigo aliado, progresista, que siglo XXI, ese compa que no te violó sexual ni físicamente, pero sí, psicológica y espiritual, al ignorar tus peticiones de ayuda en momentos de riesgo.

    Ese amigo que encubre a agresores, les justifica, al anteponer su necesidad de que estés allí para aplaudirle en todo lo que haga, que siempre va a priorizar su comodidad sobre la tuya en nombre de lo que quieras: arte, cultura, fiestas, etc.

    Y sí, muchas veces eso significa dar acceso a otros agresores a ti, o a ese agresor que quizá no te penetró pero sí dejó una marca, una herida abierta en ti, que año con año llega alguien nuevo a sugerencia de tus amigos bajo la básica de “solo ve un ratito” “así es ese wey” “ignóralo y ya”.

    “Todos son violadores hasta demostrar lo contrario”.

    Me remito a los hechos locales, regionales, nacionales, internacionales, globales, en todas partes…Siempre es un hombre, un grupo de hombres, hombres, y ahora también no binaries asignados hombres al nacer, sea en Europa, Estados Unidos, Asia, Latinoamérica y el Caribe, donde quieras pasa.

    Insisto, el patriarcado no cayó ni un solo piso, es una mera simulación, un “avance” para quienes sí pueden sentarse en las filas académicas feministas, tener un cupo, una nómina del gobierno municipal, estatal, en la Universidad Autónoma de tu entidad federativa, quienes sí tienen mínimo maestría o hasta postdoctorado o son las artistas del oficialismo.

    Seguimos en el loop: Nostalgia de la época en que violar era normal”.

    La lógica esencialista masculina, racional e inevitable, justificada como una «condición biológica» que se extiende por medio de las redes sociales. Lo vemos en Francia cada día con más casos a la luz, de hombres que sedaron a sus parejas para torturarlas y violarlas junto a más hombres, donde las tecnologías e inteligencias artificiales son oprimidas – violentadas en forma de muñecas desde recién nacidas hasta adultas.

    Si bien, como he dicho anteriormente en “Los incels: manual del privilegio al berrinche masculino” y “El depredador proge y sus amigos” se pasó de justificar bajo el «me lo merezco porque soy macho» en casos de violencia sexual contra las mujeres, al discurso actualizado incel de «me lo merezco porque soy víctima de las mujeres modernas que me rechazan».

    Estas lógicas se sostienen hasta por la política feminista oficialista, que no se sabe de otra más que la de punitivista en papel, o sea, más barullo que otra cosa.

    Que buscan sofocar y calmar las pataletas masculinas, mientras se elige a la víctima ejemplar para decir “hemos avanzado”, de paso, las feministas académicas en Mexicali dan talleres contra la violencia de género en plena semana navideña de 2025, aplausos, están más cerca del PRIAN que de otra cosa.

    Y repito una vez más, el PRIAN-Morena no se crea ni se destruye, solo se transforma, y aplica para cualquier futuro partido oficialista.

    Asimismo, lo hecho a nivel local, nacional e internacional en materia de género, no resuelve ni entiende las estructuras sobre estructuras, si acaso las nombran pero no conectan los puntos, y sencillamente es más bonito tener nómina de cientos de miles, y abonar a la idea de un problema individual, que reconocer el germen incrustado desde hace más de 2500 años que no se acaba con talleres o encuentros feministas – hola papá occidente y reformistas.

    “Largas ausencias desde el autoexilio”.

    Recién volví a Mexicali, y me encontré con colegas que desconocían quién era detrás de estas columnas, su imaginario apostó a una mujer mayor de la CDMX. ¡Oh, sorpresa! Treintañera, la compa que fue vocera, activista, feminista, la sin depilar pero “bonita”, tu crush y enemiga, la que desaparece y aparece cuando le apetece.

    Por eso, la apuesta de elegir un nombre propio y desechar el de gobierno, el silencio, la ausencia como estrategias para sobrevivir — para vivir bajo los propios términos — serán vistas como cobardes, como ‘no poner el cuerpo’. Ahora resulta.

    Ya me cansé de ser la amiga terapeuta pedagoga, aún para ese minúsculo grupo de amigos que “me quedan” en la ciudad. El límite hace rato se cruzó, y no soy una mártir, soy una traidora de los buenos comportamientos, se sabe, si no pregunte a su activista académicx favoritx o influencer con propiedad privada, nómina y/o financiamientos del erario público.

    Sí, les escribo desde el autoexilio, aún estando en la plaza, tal Diógenes de Sínope.

    Un beso a quienes entendieron el cinismo previo al anarquismo cristianucho, y no se atragantan con el pastel marxista.

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    Violeta Miranda
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