Nace la ciudad cárcel antípoda de la ciudad santuario
Por: Hugo Méndez Fierros
Entre el sábado 28 de agosto y el día de hoy, ha ido
creciendo una clara tendencia hacia la humillación y el odio en los comentarios
de usuarios de redes sociodigitales, respecto a las caravanas de migrantes que
se han formado para huir de la que ha sido nombrada como la ciudad-cárcel:
Tapachula, Chiapas.
En estas caravanas conformadas en su mayoría por personas
de Haití, hay familias enteras que han sido retenidas durante más de 6 meses
por el gobierno de México, en condiciones inhumanas. Las demandas son el libre
tránsito y el reconocimiento legal como refugiados, en este país. Quieren
trabajar. Encontrar una vida mejor.
Sin embargo, el sistema institucional de asilo del
gobierno mexicano está colapsado. La única estrategia ha sido la contención. El
encierro en el territorio de una ciudad.
Entre los años 2013-2018, el número de solicitantes
haitianos de la condición de refugiado en México fue de 614 personas. En el
2019 la cifra llegó a 5,539. En el año 2020 ascendió a 5,934 y desde enero al
fin de agosto del presente 2021, el número de personas haitianas solicitantes
de refugio llegó a 18,843; publicó en su cuenta de Twitter, Andrés Ramírez @AndresRSilva_, Titular de
la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados.
El incremento de solicitudes de ciudadanos haitianos,
sumado al de grupos provenientes de Honduras, Venezuela y Cuba, entre otros
países centroamericanos y del continente africano, ha desplomado la eficiencia
en los procesos del sistema de asilo en Tapachula, Chiapas, hoy conocida como
la ciudad-cárcel antípoda de una ciudad-santuario.
El concepto de ciudad santuario hace referencia a las
ciudades estadounidenses que se oponen a las políticas federales orientadas al
arresto o a la deportación de
inmigrantes en ese país. En términos prácticos son espacios de protección. Se
basan en una perspectiva de integración y rearraigo.

Imágenes tomadas de Internet
Una característica de la escasa cobertura en prensa que
circula en Twitter y Facebook, es el incremento de comentarios de odio y
humillación contra los inmigrantes que conforman estas caravanas, por parte de
los usuarios.
“Deben cerrar la frontera [sur de México] y no lo hacen,
ahora miren el problema”(sic). “La verdad es que muchos migran a estados unidos
sólo a procrear ooo muchos ya llevan a la mujer embarazada sólo por la pereza
de no trabajar y que el gobierno les pague el alquiler de la casa o las
compras…”(sic). “ limosnero y con garrote! Lárguense a su país”(sic).
“pinches mugrosos” (sic). “México tiene obligación con sus Mexicanos no con
ustedes” (sic). “limosneros y con garrote .INFELIZES PARASITOS..” (sic).
“Extranjeros perniciosos. lleguenle a su país” (sic).
Estos comentarios encuentran cierta respuesta –en menor
proporción- de usuarios que están en contra de la retención arbitraria de las
personas en movilidad. Argumentan el derecho humano al libre tránsito y se
posicionan contra la humillación de personas en condición de vulnerabilidad.
Otros se colocan desde la crítica al gobierno de la 4T y arrecian contra el
presidente López Obrador. No obstante, sobresalen los comentarios de odio hacia
las personas en tránsito.
El análisis del discurso de odio y humillación permite
una mejor comprensión de los fenómenos socioculturales vinculados a la
integración de los inmigrantes, su rearraigo está estrechamente ligado al nuevo
contexto cultural donde intentan reconstruir sus vidas.
No se debe perder de vista, desde la academia, que el
análisis del discurso mediático y de redes es una actividad relevante.
Necesaria. Los comentarios de usuarios en redes sociodigitales nos dan pistas
sobre la salud y las enfermedades de nuestras colectividades.
[No. 47/2021]. El autor de esta publicación es
profesor-investigador en la Facultad de Ciencias Humanas, UABC.


