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    Baja California C5i: Simulación, opacidad y negocio

    La crisis de inseguridad que prevaleció durante el
    gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, representó una gran oportunidad de
    negocios para la empresa privada Seguritech, que durante los seis años del
    priísta recibió contratos millonarios de gobiernos estatales ofertando un
    moderno esquema de videovigilancia y sistemas de inteligencia, con los que
    podrían combatir la delincuencia en las zonas más conflictivas del país 

     

    Por Lorena Lamas, Rosario Mosso, Eduardo Villa Lugo /
    Semanario ZETA 

    Producción: Ernesto Eslava

     




    Diciembre del 2012, el panista Felipe Calderón
    concluía su encargo como presidente de México, con más de 120 mil homicidios a
    consecuencia -principalmente- de la fallida “guerra contra el narcotráfico” que
    impulsó apenas iniciado su gobierno.

    Fosas clandestinas, balaceras, narcomantas y cadáveres
    ensangrentados colgando de puentes o tirados como basura en las vialidades
    públicas, fue el escenario que se volvió parte de la vida cotidiana en
    distintas regiones del país.

    La sociedad pidió un “golpe de timón” ante la crisis de
    inseguridad y, por ello, otorgó su voto de confianza al abanderado del partido
    opositor, el priísta Enrique Peña Nieto. Sin embargo, su estrategia no varió
    mucho a la de su antecesor.

    En medio del entorno de violencia del país, surgió la
    urgencia de modernizar los esquemas de inteligencia y videovigilancia, como
    parte de la estrategia del combate a la inseguridad.

    Es este contexto, apareció en el mapa la empresa
    Seguritech Privada, S. A. de C.V., fundada en 1995 en la Ciudad de México, como
    un pequeño comercio dedicado a la venta de alarmas vecinales, pero que bajo el
    cobijo del gobierno priísta, se convirtió en una marca sumamente redituable al
    monopolizar los contratos de los principales proyectos de vigilancia e
    inteligencia del país, llamado centro de Control, Comando, Comunicación,
    Cómputo, Coordinación e Inteligencia (C5i). Y la promesa, ser una herramienta
    para combatir la inseguridad y reducir la incidencia delictiva.

    Más de 10 unidades C5i fueron inauguradas o se empezaron
    a construir en el sexenio de Peña Nieto. Las entidades federativas comprometieron
    presupuestos millonarios en medio de la opacidad, violentaron procesos
    parlamentarios y requisitos administrativos. Se autorizaba la compra de equipo
    tecnológico obsoleto con sobreprecio, ocultando información pretextando la
    protección de la seguridad nacional.

    En este proceso, la violencia criminal no fue mermada, el
    priista Peña Nieto terminó su gobierno con más de 156 mil muertes violentas, un
    29% más que su antecesor. 2018, su último año de gobierno, se convirtió en el
    peor en la historia de México hasta ese año, promediando 100 asesinatos
    diarios.

    En ese esquema, Guanajuato, Estado de México y Baja
    California se asentaron como las entidades con más violencia criminal.
    Situación que no ha mejorado en los dos años del presidente Andrés Manuel López
    Obrador, que suman más de 60 mil asesinatos.

    BAJA CALIFORNIA 

    En Baja California la oferta del C5 llegó en 2016, de
    inicio se destacó por la falta de transparencia y la negativa del gobierno para
    hacer públicas las características y la calidad del equipo a comprar, igual,
    bajo la premisa de protección de la seguridad nacional.

    “Es una argumentación inválida, porque si se argumenta
    seguridad nacional tienen que hacer un análisis que se llama prueba del daño, y
    decir que el daño es mayor que el beneficio público, cómo puedes argumentar
    simplemente porque estás buscando cámaras de mayor calidad, de mayor tecnología
    ¿Cuál es el daño?, ahí el tema de seguridad se queda sin argumentación”,
    explicó al respecto Octavio Sandoval López, ex comisionado presidente del
    Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de
    Datos Personales de Baja California en el período 2017-2019, cuando se negoció
    el C5i en el estado.

    Seguritech intentó vender, y el gobierno del Estado,
    encabezado por el panista Francisco Vega de Lamadrid, ya había aceptado comprar
    un Sistema Integral de Infraestructura e interconexión tecnológica para
    seguridad pública por 4 mil 660 millones de pesos, a 20 años, a través de la
    figura de Asociación Pública Privada que fue prohibida por la Ley de Disciplina
    Financiera. Así que cancelaron el trato y reiniciaron el proceso.

    Fue en 2018 cuando le volvieron a asignar el contrato a
    Seguritech, esta vez, por 789 millones de pesos a pagar en 10 años.

    El proyecto consiste en:

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    El C5i fue rechazado públicamente por los partidos de
    minoría en el Congreso, por algunas asociaciones civiles, y por el Consejo
    Ciudadano de Seguridad de Baja California. 

    “El propio consejo ciudadano hizo un estudio, donde el
    costo que aquí se nos plantea, son 300 millones menos”, expuso en la sesión de
    octubre de 2017 el entonces diputado, Catalino Zavala.

    “Los equipos estaban hasta tres, cuatro veces más caros
    de lo que era el valor de mercado de los mismos, no eran equipos de primera
    generación. Te doy un ejemplo, el de los arcos lectores de placas, es
    tecnología analógica, cuando ya entonces existía tecnología de inteligencia
    virtual, en el hecho de que si la placa que cruza por el arco tiene lodo o está
    doblada, el sistema no lo alcanza a reconocer, y ya existía tecnología que sí
    lo alcanzaba a reconocer”, dijo Juan Manuel Hernández Niebla, presidente
    estatal del Consejo Ciudadano. 

    Hernández solicitó de manera independiente el presupuesto
    de un sistema estático para reconocimiento de placas, cuatro cámaras y un
    procesador para que éstos funcionen, con un precio por unidad de un millón 510
    pesos por los 9 arcos, en total suman 13.5 millones de pesos.

    La empresa está cobrando 45.1 millones de pesos
    adicionales, por la cimentación e instalación de 9 arcos de metal marca
    Seguritech, con capacidad de almacenaje, el cableado y el equipo de suministros
    de energía, conexión a tierra, a la red y sensores.

    También, en el proyecto aprobado en 2018, vendieron 50
    cámaras marca DAHUA, y 150 cámaras marca HANWHA, todas con capacidad de 2
    megapíxeles, la misma que tenía el primer iPhone que salió a la venta en el año
    2007.

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    Características técnicas de las cámaras de videovigilancia
    que vendió Seguritech al gobierno de Baja California. Foto: ZETA Tijuana. 


    En el mercado las cámaras DAHUA tienen un costo de 60 mil
    500 por unidad, y las HANWHA se adquieren por 21 mil pesos, lo que se traduce
    en 3 millones 175 pesos en compra al menudeo.   

    Pero la empresa está cobrando 33.5 millones adicionales
    por la cimentación de 50 postes con almacenaje, y su respectivo equipo de
    suministros de energía, conexión a tierra y procesamientos de
    datos.  

    Son 671 mil pesos, es decir, más de medio millón por cada
    poste cableado marca Seguritech y el servicio que requiera por los 10 años de
    mantenimiento. 

    El contrato se aprobó en junio de 2018 y para frenar el
    abuso al erario, en septiembre de 2018, el CCSP presentó un amparo, ante el
    juez Francisco Caballero Green 4to de Distrito en Materia de Amparo, quien le
    dio curso, pero se negó a conceder la suspensión provisional y definitiva
    argumentando el interés general del proyecto. Por lo que el contrato en Baja
    California está vigente. 

     

    LAS INCONSISTENCIAS

    En marzo del 2020, un año y medio después de que se
    promovió el amparo, el Juzgado Cuarto encontró al perito Ingeniero
    Electromecánico, Alberto Cortez Enríquez, quien determinó que se violentaron
    los procesos administrativos al realizar el contrato. 

    Los motivos fueron: que no existe un dictamen de
    propuesta económica hecho por la Secretaría de Seguridad Pública del Estado,
    como exige el artículo 22 de la Ley de Adquisiciones. 

    Tampoco existe justificación, ni detalle o precios
    unitarios en los 327 millones asignados a mantenimiento preventivo y
    actualización, mientras que la propuesta económica no presenta precios
    unitarios, como ordenan los artículos 44 y 46 de la Ley de Adquisiciones de
    Baja California.

    Esto abre la posibilidad de iniciar procesos judiciales y
    administrativos: 

    “Yo pienso que esto ya daría pauta para un tipo de
    demanda de corrupción, y responsabilizar a las personas que en determinado
    momento firmaron tanto los procesos de licitación, como el contrato
    respectivo”, expuso el consejero ciudadano de seguridad.

    Por su parte, el abogado especialista en amparo, con
    trayectoria en el ejercicio de la función pública, José Ángel Bustamante
    Arbizu, explicó que si el delito cometido por el funcionario es considerado
    grave, el plazo de prescripción es de 7 años, de lo contrario el período es de
    3 años, por lo que el proyecto del C5i aún es impugnable. 

    “El gobierno del estado podría entablar una acción de
    lesividad ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo del estado basados
    en que se reconoció, otorgó derechos que no corresponden, porque es una licitación
    sobre productos aparentemente sobrevaluados y con un precio excesivo que, al
    final del día, le causa un perjuicio al erario”, dictó el abogado.

    Al respecto, Vicenta Espinosa Martínez, secretaria
    de Honestidad y Función Pública del Estado de Baja California, explicó que
    existe un expediente abierto, ya que el 20 de septiembre de 2018 se recibió una
    denuncia dirigida a la entonces Secretaría de la Contraloría. 

    “Tenemos un expediente que es el 265Q18, eso significa
    que se inició en 2018, (la denuncia) está radicada ya, tenemos nosotros
    diligencias practicadas”, explicó.

    En cuanto a las irregularidades detectadas expuso que no
    aplicaron la norma, no hubo desglose de bienes y servicios en precios
    unitarios, no hicieron un comparativo de precios, y consideraron una vida útil
    del equipo diferente a la necesaria. 

    “Nosotros tenemos un responsable que es el director de
    adquisiciones de Oficialía Mayor, Rutilio Pérez Flores y obviamente nosotros ya
    empezamos con el procedimiento para sancionar y hacerlo responsable de este
    tema”, advirtió.

    A pesar de que Seguritech en obra y entrega de equipo del
    C5i presenta un avance del 88 por ciento, la carpeta de investigación se inició
    hace más de dos años, y no presenta diligencias realizadas desde julio de 2019,
    aseguró la secretaria Espinosa. 

    Quiénes firmaron el contrato C5i BC fueron: la ex Oficial
    Mayor Loreto Quintero; el ex Secretario de Seguridad, Gerardo Sosa; y como
    testigos, el ex Secretario de Planeación y Finanzas, Bladimiro Hernández; y el
    ex Contralor, Francisco Postlethwaite.

    Pero la responsabilidad primaria, dijo la secretaria de
    Honestidad, recae sobre quien encabezó el subcomité de adquisiciones, Rutilo Pérez
    Flores, quien al igual de Loreto Quintero y Bladimiro Hernández, se encuentran
    denunciados ante la fiscalía del estado -por otros contratos-, acusados de un
    desvío de recursos superior a 1200 millones de pesos, 

    Al respecto, el ex director de Adquisiciones
    de Oficialía Mayor del gobierno de Baja California, Rutilo
    Pérez Flores, responsabilizó a la Secretaría de Seguridad y al ex
    Secretario Gerardo Sosa Olachea. 

    Aseguró que fue Sosa y su personal en el área de
    seguridad quienes determinaron lo que necesitaban y revisaron los precios, pero
    cuando se le preguntó si lo vio, solo repitió que debía estar en el expediente
    que él nunca resguardo. 

     “Se hizo un estudio de mercado por parte de la SSP,
    ellos hicieron toda esa búsqueda, traían datos ahí que les permitieron hacer su
    techo financiero para saber hasta dónde les iba a alcanzar el recurso”, indicó
    Rutilio. 

    Finalmente justificó la ausencia de precios unitarios en
    el contrato, que exige la Ley de Adquisiciones, argumentando que se contrató un
    proyecto integral, la implementación de un C5 y no por cámaras o arcos
    lectores.

    Entrevistado, el ex secretario de seguridad Gerardo Sosa
    Olachea, repitió que el contrato se hizo por un servicio, reconoció que la
    Secretaría a su cargo llevó el proceso de licitación, pero negó haber sido
    responsable del análisis de precios o costos, Indicó que ese aspecto siempre
    estuvo en manos de la Oficialía Mayor, y del ex director de adquisiciones
    Rutilo Pérez. 

     

    BC MANTIENE DEUDA MILLONARIA

    A la fecha, la empresa debería haber recibido 177
    millones de pesos, pero el gobierno panista que la contrató solo hizo un primer
    depósito de 19 millones y dejó de pagar hasta el final de su gestión y se fue
    debiendo a la empresa más de 78 millones. 

    Deuda que se duplicó a 156 millones de pesos durante la
    administración del actual gobernador Jaime Bonilla. 

    Al respecto, la secretaria de honestidad Vicenta Espinosa
    negó que el estado incurriera en responsabilidad al incumplir los pagos: “No
    porque hay una investigación. La investigación ordena y manda que se detenga
    todo precisamente porque no puedes tú generar un pago sobre algo irregular y
    observado”.

    Actualmente, con el 88 por ciento de avance en la
    instalación de los equipos del C5i, en Baja California la incidencia delictiva
    no ha disminuido.   

     



      

    Cuando la empresa Seguritech Privada llegó a Baja
    California para ofrecer sus servicios de videovigilancia e inteligencia, otras
    entidades ya habían signado contratos con resultados negativos.

    Sin embargo, los proyectos con mayores problemas fueron
    los de mayor incidencia delictiva a nivel nacional, Baja California, Guanajuato
    y Estado de México.  

    Entre Guanajuato y Estado de México erogaron más de 8 mil
    millones de pesos en la implementación de los C5i. 

    Días después de que el priista Enrique Peña Nieto asumió
    el cargo como presidente de la república, el recién nombrado gobernador de
    Guanajuato, el panista Miguel Márquez Márquez, firmó el contrato
    SSP/C4/001/2012 para la adquisición del proyecto C5i. 

    El plan consistió en instalar un moderno esquema de
    videovigilancia, fibra óptica y arcos carreteros que se convertirían en los
    “ojos de Guanajuato” y así evitar que la violencia de entidades vecinas como
    San Luis Potosí, Nuevo León, Michoacán, Querétaro y Jalisco, influyera en la
    criminalidad. 

    El proyecto tuvo un costo de 2 mil 727 millones 893 mil
    413 pesos a pagarse durante todo el sexenio de Márquez Márquez. El contrato se
    adjudicó de manera directa y sin llevar a cabo un estudio de viabilidad
    financiera.

    Pese a las múltiples negativas, Semanario ZETA obtuvo una
    copia del contrato firmado entre el Gobierno del Estado y la empresa Seguritech
    Privada, en el año 2012. 

    El documento firmado por Alvar Cabeza de Vaca, Gabriel
    Anguiano Delgado y Manuel de Jesús Villarreal Romero, por parte de la
    Secretaría de Seguridad, y por René Bustos Soler, por parte de la empresa,
    consta de 53 páginas. 

    Una de las irregularidades detectadas es que pese a lo
    elevado del costo se trata de un arrendamiento donde todo el equipo es
    propiedad del “prestador del servicio”, por lo que debía devolverse en octubre
    del 2018. 

    Aunque había una opción de compra si el Ejecutivo Estatal
    decide comprarlo, para lo que tendría que pagar el 2 por ciento del total, lo
    que representa poco menos de 50 millones de pesos. 

    Sin embargo, el Poder Ejecutivo decidió extender el
    servicio y a la fecha ha erogado más de 100 millones de pesos.

    El acuerdo de voluntades también obliga a la empresa a
    obtener un seguro de daño, robo o extravío, para el equipo de vigilancia, pero
    no establece mayores detalles sobre cuándo se haría responsable cada uno en el
    caso de que esto ocurra.

    El auditor especial de cumplimiento financiero de la
    Auditoría Superior del Estado de Guanajuato, respaldó las acciones realizadas
    por la dependencia a su cargo y aseguró que durante los primeros años se
    contabilizaron 28 observaciones en torno al contrato y los servicios del
    proyecto C5i, de las cuales fueron solventadas un 80 por ciento.

    “De estas se solventaron el 80% de las observaciones, un
    11% están parcialmente solventadas. Digamos que hay una atención muy buena del
    90% y queda por ahí  un ´saldito´ del 10% de las observaciones, como no
    atendidas o no solventadas”, calificó el funcionario.

    Aunque la mayoría de las irregularidades fueron
    solventadas, las pendientes resultaron ser las más graves, como la firma del
    contrato sin la autorización del Poder Legislativo. 

    Por parte de la Auditoría hubo un reclamo pero nunca una
    sanción del Congreso hacia el Ejecutivo, pese a que se presentó una denuncia
    administrativa en febrero de 2014. 

    Los informes de la auditoría también refieren que los
    arcos carreteros no pueden detectar placas de vehículos robados si transitan
    por el acotamiento de las vialidades; que los videos captados por el equipo de
    Seguritech son borrados a los 30 días, por lo que en caso de no solicitarse a
    tiempo la información de un hecho ocurrido en determinado día, ya no puede ser
    cotejable; que existen errores en la instalación de los postes donde descansan
    las cámaras de vigilancia y discrepancia en la tecnología utilizada con la
    ofertada, entre otras cuestiones.

    Tampoco se llevó a cabo un proceso de licitación abierto,
    ni se establecieron precios unitarios de los bienes arrendados, omitieron
    compromisos de entrega de obra, al igual que información precisa sobre las
    sanciones en caso de incumplimiento de contrato. 

    Las observaciones de la auditoría especial fueron
    enviadas al Poder Ejecutivo, el cual se dio por enterado en agosto del 2016, es
    decir, casi 4 años después de asignado el contrato y a dos años de
    concluirlo. 

    En esa revisión se detectaron fallas en 46 de los 56
    arcos carreteros revisados, solventando la mayoría varios años después de su
    instalación.  

    A juicio del ex legislador en Guanajuato, Sergio
    Contreras, el proyecto fue un fracaso, máxime cuando se registraron las peores
    cifras de incidencia delictiva durante este periodo y que la tecnología no
    resultó ser lo que se había prometido.

    Contreras aseguró que los informes de auditoría fueron
    insuficientes porque inicialmente sólo se revisó si se cumplía con lo
    adquirido, cuando por la naturaleza y complejidad del proyecto era necesario
    también evaluar la calidad del mismo.

     

    ESTADO DE MÉXICO

    Irregularidades similares se documentaron en el proyecto
    del Estado de México -cuna del presidente Peña Nieto-, donde el gobierno de
    Eruviel Ávila comprometió las arcas por un monto de 6 mil 376 millones 773 mil
    027 pesos.

    El esquema fue el mismo: una adjudicación directa
    entregada de manera injustificada, obligándose a erogar una importante suma de
    recursos en los siguientes 6 años, para un equipo que finalmente sería devuelto
    a Seguritech cuando terminara la administración..

    El contrato administrativo ADP-002-2018 de prestación de
    Servicios de 62 páginas, firmado por representantes del gobierno mexiquense, y
    la empresa Seguritech Privada, S.A. de  C. V., no especifica los precios
    unitarios de cada uno de los productos y servicios. 

    Rene Bustos Soler firmó el contrato en representación de
    una persona jurídica colectiva, con acreditación ante el notario, pero tanto su
    firma como la mayoría de la información del contrato es reservada, por lo que
    tanto nombres como montos están borrados con un marco gris, lo que restringe la
    información general como RFC, la dirección y el teléfono del contratante. 

    De acuerdo con la última auditoría aplicada el 18 de
    octubre del 2019, la empresa no aclaró ni justificó los resultados y
    observaciones incorporados por la Auditoría Superior del Estado de México, por
    lo que la autoridad notificó que ha cumplido de manera parcial con el contrato.

    ZETA entrevistó a la investigadora Pilar Deziga, de la
    agrupación Causa en Común, que ha realizado análisis en materia de seguridad y
    de los centros de atención de emergencias de todo el país.

    “No tenemos especificaciones sobre qué número de estas
    cámaras son de pertenecía a los C5 o a los consejos estatales de seguridad o
    son arrendados, al día de hoy desconocemos la información y de nuevo es parte
    de la tendencia a la opacidad.

    -¿Opacidad pero no corrupción?

    “Podría ser, al final, que el no acceso a la información
    te lleva a todos los caminos y ninguno es positivo”, remató la especialista.

    Para el especialista, David Chong, secretario General de
    Corporación Euro Americana de Seguridad, pese a estas irregularidades, las
    responsabilidades sobre los proyectos no recae realmente en la empresa
    Seguritech Privada, sino en los respectivos gobiernos estatales, los cuales
    realizan la evaluación técnica con base en las necesidades del Estado.

    “Si la empresa cumple con lo especificado no le puedes
    señalar ninguna responsabilidad a la empresa, se las señalas a quien no
    estableció las condiciones adecuadas para proteger el interés institucional”
    (sic).

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    La proveedora Seguritech Privada, fue fundada en el año
    1995 en la Ciudad de México y su propietario es el empresario Ariel Zeev Picker
    Schatz. Foto: ZETA Tijuana.

    ¿Quiénes son Seguritech Privada?

    La proveedora Seguritech Privada fue fundada en el año
    1995 en la Ciudad de México y su propietario es el empresario Ariel Zeev Picker
    Schatz.

    Según el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial, la
    empresa registró el nombre de C5i como propio, por lo que ahora ningún sistema
    de videovigilancia que no pertenezca a Seguritech puede utilizar el nombre.

    El origen de la empresa es mucho más humilde, pues de ser
    una pequeña empresa dedicada a la venta de alarmas vecinales, actualmente es
    uno de los proveedores de tecnología más importantes del país, teniendo como su
    principal periodo de crecimiento durante las administraciones priístas, sobre
    todo durante la presidencia de Peña Nieto.

    El consorcio también incluye a filiales Comunicación
    Segura, Picorp S.A. de C.V. y Tres10 S.A. de C.V, entre otras, las cuales se
    alternan de forma indistinta, logrando así monopolizar los grandes contratos de
    videovigilancia y modernización de los proyectos C5i del país.

    ZETA llevó a cabo una revisión de las empresas a través
    de las plataformas digitales disponibles en el Registro Público de Comercio de
    la Secretaría de Economía, pero ninguna aparecía directamente en la consulta.

    Sólo una logró ser identificada: la empresa llamada
    Tres10 S.A. de C.V. cuya creación data del año 2019, teniendo como propietarios
    a Comunicación Segura S.A. de C.V. y Seguritech Privada.

    Su fundación tiene como objetivo brindar el servicio de
    C5i al Estado de Tamaulipas, gobernado por Francisco García Cabeza de Vaca,
    quien fue coordinador en la Frontera Norte de la A.C. Amigos de Fox, agrupación
    que buscó recursos para la campaña del expresidente guanajuatense, en el año
    2000.

    El proyecto costó 2 mil 619 millones 415 mil 991 pesos y
    tuvo como representante legal a Alaín Ramos Padilla, exjefe del Departamento
    Jurídico del Consejo Estatal de Seguridad Pública, durante la administración
    priísta de Rubén Moreira, en el Estado de Coahuila, hermano de Humberto
    Moreira, gobernador acusado de un millonario desfalco a las arcas estatales de
    aquella entidad, el cual incluso fue detenido en enero del 2016 en España, y
    liberado semanas después.

    La empresa Seguritech y sus filiales cuentan con un
    número importante de representantes legales.<

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