Mexicali. Jorge Martínez Duarte, es un hombre originario de
Mexicali que durante cuatro años había tenido en la venta de “snacks” la única
fuente de ingresos para él y su familia, pero al igual de miles de bajacalifornianos se
vieron en la necesidad de diversificarse tras el inicio de la pandemia el 17 de
marzo de 2020.
Jorge tiene una concesión para vender en el campo de
softball de Deportistas Unidos de Mexicali A.C. (DUM), cuya liga fue suspendida
por el gobierno del Estado hace exactamente un año, tras confirmarse los
primeros casos de COVID-19 en la Entidad.
Lo que en un principio parecía que terminaría en una o
dos semanas se prolongó por 358 días.
«Nos lo tomamos muy a la ligera porque pensamos que
iba ser pasajero y que a corto plazo se iban a reanudar las actividades y no
fue así, se fue prolongando el tiempo y se fue complicando más», narró.
Jorge vive con su esposa y su hijo en la colonia Orizaba,
y tras el cierre del campo DUM se vieron en la necesidad de emplearse de
otra manera, ya que no contaban con una fuente de ingresos. Jorge comentó que comenzaron a vender
tacos, tamales sobre pedido, incluso con conocimientos básicos comenzó a hacer
trabajos de albañilería, plomería y labores generales como pintura.
«Eran trabajos temporales, así que tipo en un mes
trabajaba una semana, había trabajo una semana nada más, no era constante,
porque también tenía conocimiento básico nada más», señaló.
Así laboró durante toda la pandemia hasta el pasado 9 de
marzo, casi un año después de que le informaron que
cerrarían temporalmente, reactivaron la Liga de Softball en el campo DUM,
sin público, solo jugadores, como parte del protocolo de prevención por
parte del presidente de la asociación civil.
Algunas personas encontraron una oportunidad en las redes
sociales como medio de empleo y comenzaron a vender ropa, como es el caso de
Gersy Barrones González, una joven estudiante que al no conseguir emplearse en
el sector formal, sacó ropa que tenía guardada y la comenzó a publicar en facebook
en noviembre de 2020.
«Algunas fábricas manejan horarios de 12 horas,
entonces tiene sus ventajas y sus desventajas porque así como no tienes un
horario tienes que ser tú la persona que se esté moviendo para
poder sacar el dinero», comentó Gersy, quien además agregó que una de
las mayores desventajas es no contar con seguro social.
Comentó que cuando la pandemia y las clases en línea
comenzaron, buscó emplearse en algunas fábricas y fruterías, sin embargo, solo
obtuvo negativas debido a su condición de estudiante.
Mencionó que esta forma de empleo alternativo le ha
funcionado bastante bien, no obstante, dejó claro que ni ella ni su
familia dependen enteramente de este empleo, sino que le ha servido
principalmente para pagar su universidad.
Jorge formó parte de las 71 mil 915 personas que
perdieron su empleo en 2020, la cifra más alta de la historia, y, así como
Gersy, de las cerca de 330 mil personas que se encontraron trabajando en
el sector informal en el Estado, según información del Centro de
Estudios Económicos de Baja California (CEEBC) y la Encuesta Nacional de
Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI).
El presidente del CEEBC, Roberto Valero Berrospe, informó
que fueron alrededor de 8 mil 691 empresas las que se dieron de baja ante el
Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS) en 2020, es decir,
empresas que ya no pudieron volver a integrarse al mercado.
Mencionó que, en el caso de Baja California, existen 3
fuentes de empleo, el empleo formal, el informal y los ocupados legales en
Estados Unidos, por lo que, aunque la tasa de desocupación o desempleo sea baja
en comparación con los demás datos, puede significar que una de esas 3 fuentes
de empleo creció, en este caso, fue la del sector informal.

«La situación del mercado formal es tan mala
que en el Estado salieron del mercado de trabajo más de 125 mil personas en el
último trimestre del 2020, según INEGI, porque no encontraban un trabajo
satisfactorio», señaló.
Indicó que al cierre del año pasado se estaban pagando
los peores salarios de la historia, donde más de 400 mil personas estaban
ganando 2 salarios mínimos, y alrededor de 500 mil trabajaban más de 48
horas a la semana, es decir, esas 500 mil personas contaban con 2 empleos, por
ende, al haber ingresos tan bajos la gente buscó colocarse en empleos más
productivos y que fuesen menos demandantes.
Roberto Valero hizo una especial observación acerca de la
nueva tendencia que surgió en el sector informal en consecuencia de la
pandemia, y es el caso de las ventas por redes sociales, pues así como Gersy,
muchas personas comenzaron a incurrir en estas alternativas de trabajo, que si
bien no era un fenómeno nuevo, se incrementó a raíz del cierre de
empresas, las pérdidas de empleos y las condiciones deplorables del sector
formal.
Informó que en el último trimestre de 2020
más de 125 mil personas en Baja California salieron del mercado de trabajo
debido a que no encontraban un salario satisfactorio, principalmente por los
bajos salarios, al grado que actualmente cerca de 269 mil bajacalifornianos se
encuentran en el sector informal.
Algunas de las consecuencias del crecimiento de la
ocupación informal es que hay una menor recaudación fiscal y una
afectación para el sector formal de la economía, debido a que la mayoría de
quienes se encuentran en la informalidad se dedican al comercio y servicios, lo
que representa competencia directa para quienes laboran de manera establecida y
a quienes además se le exige pagar impuestos.


