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lunes, 8 junio 2026
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    Los millonarios de la pandemia: Proveedores irregulares y sin solvencia económica

    Empresas aprovecharon la falta de reglas y de
    verificación del gobierno de Baja California para obtener grandes contratos. De
    558 contratos otorgados por Isesalud, ninguno se licitó, adjudicaciones
    directas que al carecer de sustento podrían ser anuladas por la Secretaría de
    Honestidad y Función Pública (SHyFP).

    Por Isabel Mercado / Newsweek Baja California

    En 2020, la pandemia de COVID-19 provocó que
    Isesalud de Baja California liberara centenares de contratos millonarios sin
    tener que someterlos a concurso para ser asignados al mejor postor. 

    Durante este proceso, proveedores inhabilitados por la
    Secretaría de la Función Pública (SFP) y empresas que no comprobaron tener la
    experiencia suficiente para ser contratadas fueron algunos de los principales
    beneficiados.

    Para esta investigación se analizaron más de 558
    contratos y facturas emitidas por el organismo encargado del sistema de salud
    de Baja California durante el primer año de la crisis sanitaria provocada por
    el coronavirus. 

    De todos los contratos, 555 se asignaron en forma directa
    y solo tres se adjudicaron por invitación a cuando menos tres proveedores,
    según la información entregada vía transparencia. Además, de los más de 500
    contratos, únicamente 49 se firmaron antes de que el proveedor otorgara el
    servicio o producto.

    Tan solo en ese año de pandemia, Isesalud gastó más de
    900 millones de pesos de recurso público en estos contratos, de acuerdo con los
    datos obtenidos.

    La falta de verificaciones y una enorme laxitud en la
    entrega de contratos escudándose en la emergencia sanitaria de COVID19 podría
    traducirse en que, inicialmente,  la Secretaría de la Honestidad y Función
    Pública (SHyFP) de la entidad busque la nulidad de los más de 500 contratos
    otorgados por Isesalud en 2020. 


    Crédito: Ángel Gabriel Morales 


    Y no solo eso, también podrían configurarse en delitos de
    daño patrimonial, desvío de recursos y posible fraude, advirtieron
    especialistas en la materia y una fuente de la SHyFP que pidió omitir su nombre
    para no interferir en las investigaciones. 

    Una de las empresas con mayores ganancias fue Valet
    Personalizado en Custodia Empresarial VAPE, S.A. de C.V., compañía  en la
    que Luis Javier Algorri Franco, actual secretario del Trabajo y Previsión
    Social en Baja California, fue socio mayoritario hasta finales de 2017.

    Para VAPE, 2020 fue uno de sus mejores años, ya que
    consiguió cuatro contratos con Isesalud, por los cuales cobró 42 millones de
    pesos, IVA incluido. Esta cifra es 28 millones más alta de lo que ganó en 2019
    en contrataciones públicas, cuando era gobernador Francisco Vega de Lamadrid.

    2723d092b63885e0d7c260cc007e8b9dContratos asignados por Isesalud a Valet
    Personalizado en Custodia Empresarial VAPE, S.A. de C.V. // Crédito 
    Ángel Gabriel Morales

    Otro ejemplo de las irregularidades que se detectaron en
    las contrataciones fue que el gobierno bajacaliforniano pasó por alto la
    prohibición de la SFP de contratar a Aplicaciones Médicas Integrales, S.A. de
    C.V., empresa inhabilitada por año y medio por la Función Pública y que, a
    pesar de ello, firmó un convenio de ampliación de contrato que le dio a ganar
    más de 20 millones de pesos durante la pandemia.

    Además, casi una tercera parte de los contratos (161), se
    asignaron a personas físicas, y no en todos los casos lograron comprobar la
    experiencia ni la solvencia necesaria para obtener las adjudicaciones directas
    por montos millonarios. 

    Un claro ejemplo es Cristian Genaro Domínguez Cabriales,
    quien facturó 3.2 millones de pesos por la proveeduría de insumos de
    lavandería, negocio que ubicó en domicilios donde únicamente hay viviendas
    abandonadas, de acuerdo con un recorrido realizado para este reportaje.

    O el caso de Virginia González Andrade, quien sin mostrar
    documentos que comprobaran su experiencia en el sector, logró colarse en la
    lista de proveedores pagados con recursos destinados al sistema de salud de
    Baja California y tan solo en 2020 cobró más de 50 millones de pesos. Y, a
    pesar de que su contrato se encuentra bajo investigación de la Secretaría de
    Honestidad y Función Pública (SHyFP), las autoridades le adjudicaron en 2021 un
    nuevo contrato por un monto de 11 millones de pesos.

    VAPE aumentó monto de facturas en gobierno de Bonilla

    El 1 de noviembre de 2019, el mismo día que su ex
    accionista Luis Javier Algorri Franco tomó protesta como subsecretario en el
    gabinete de Jaime Bonilla, la empresa Valet Personalizado en Custodia
    Empresarial VAPE, S.A. de C.V. suscribió contratos de adjudicación directa con
    el gobierno morenista con el objetivo de otorgar el servicio de vigilancia en
    varias dependencias, incluyendo  las unidades de Isesalud. 

    Este fue uno de los contratos que se extendieron durante
    el periodo de pandemia por coronavirus.

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    Luis Javier Algorri Franco, toma protesta
    como funcionario del gobierno de Jaime Bonilla, al tiempo que su empresa recibe
    contratos millonarios. // 
    Crédito: Tomada de Internet

     

    Antes de llegar a Baja California, Luis Algorri se
    desempeñó como subprocurador Regional de Justicia en la Zona Sur de Sinaloa y
    como secretario ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad Pública de ese
    estado. 

    Ya en Tijuana ocupó el puesto de secretario de Seguridad
    Pública durante la administración de Jorge Hank Rhon. Sus áreas de trabajo
    siempre estuvieron relacionadas con el tema de seguridad, por lo que fue casi
    natural su incursión en 2008 como director general en Grupo Vanguardia-Valet
    Personalizado en Custodia Empresarial, de acuerdo con la información de su
    currículo. 

    VAPE fue constituida originalmente por Julio Alcántar
    Robles y Jorge Martínez Pérez el 25 de agosto de 2008 en Naucalpan de Juárez,
    Estado de México, con el objetivo de prestar servicios privados de seguridad,
    protección personal, vigilancia, así como investigaciones encaminadas a
    proporcionar informes sobre los antecedentes, actividades, solvencia, y
    localización de personas; traslado de valores y aplicación de análisis
    poligráficos, entre otros. 

    Pero el 03 de octubre de 2011, Algorri entró como socio
    mayoritario de la firma con  50 acciones, de acuerdo con la información
    del Registro Público del Comercio.

    Desde su ingreso, Algorri incrementó su capital cada año,
    hasta tener  650 acciones en mayo de 2017, convirtiéndose en el
    administrador de la firma en octubre de ese mismo año, cargo en el que fue
    reemplazado al mes siguiente por Saida Elena Félix Ontiveros, actual apoderada
    de la empresa.  

    En diciembre de 2017, seis meses después aumentar por
    última vez su participación social, Javier Algorri dejó de ser socio de VAPE y
    le transmitió sus acciones a Miguel Ángel Martínez Pérez, quien junto con Julio
    Alcántar Robles e Ismael Arturo Osuna Rivera se mantienen como socios de la
    empresa, de acuerdo con una búsqueda en el Registro Público del Comercio.

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    Oficinas de VAPE ubicadas en Tijuana. // Crédito: Ángel Gabriel Morales 


    La salida de Javier Algorri de  VAPE, S.A. de C.V.,
    representó la entrada de la compañía como proveedora del gobierno
    bajacaliforniano, ya que su primer contrato lo consiguió en enero de 2018, año
    en el que Isesalud asignó a la firma un contrato anual, vía licitación pública,
    por 4.6 millones de pesos, monto mucho menor al que VAPE cobró durante la
    pandemia por ese mismo servicio. 

    En 2019,  Isesalud extendió un nuevo contrato por la
    cantidad de 10.3 millones de pesos para que la firma siguiera otorgando el
    servicio de vigilancia hasta el término de la administración de Francisco Vega
    de Lamadrid, el 31 de octubre de 2019. 

    Tan solo en el último tercio de la administración de Vega
    de Lamadrid, VAPE recibió 31.1 millones de pesos por el servicio de vigilancia
    en cuatro dependencias, lo que incluyó las unidades de salud.

    Ya como gobernador, Jaime Bonilla Valdez ha otorgado al
    menos nueve contratos a VAPE, dos terceras partes sin licitar. Tan solo en el
    primer año de su administración, extendió contratos a la ex empresa de su
    actual secretario del trabajo, Javier Algorri,  por un monto total de 40.9
    millones de pesos, de los cuales 32.8 millones de pesos correspondieron a los
    contratos de Isesalud.

    En entrevista, Luis Javier Algorri aseguró ya no tener
    relación alguna con la empresa que tan solo en los últimos tres años ha facturado
    alrededor de 72.1 millones de pesos a diferentes dependencias del gobierno del
    estado.

    Salida de Algorri, ¿simulación?

    Aunque Luis Javier Algorri Franco dejó de ser accionista
    de Valet Personalizado en Custodia Empresarial VAPE, S.A. de C.V. a finales de
    2017, el simple hecho de que haya sido socio de la firma en forma tan reciente
    y después obtuvieron esos contratos, sí constituye un conflicto de intereses,
    explica el abogado fiscalista Adolfo Solís Farías.

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    Actas de asamblea de VAPE, S.A de C.V. // Crédito: Ángel Gabriel Morales

    En una primera búsqueda en el Registro Público del
    Comercio, el nombre de Algorri sí aparece en los documentos oficiales que
    describen a los accionistas de la empresa. Incluso, el último aumento de su
    participación social en VAPE fue registrado en 2020, pero al entrevistarlo, el
    funcionario explicó que él estaba fuera de la compañía desde 2017 y que al
    parecer había un retraso en la actualización de los documentos por parte del
    área jurídica de la compañía. 

    El especialista en derecho financiero y tributario indicó
    que resulta muy extraño que una empresa con esa naturaleza de negocio y que
    opera formalmente registre cinco años después la adquisición de acciones de un
    socio que vendió a un tercero su participación social en la empresa. 

    “Las firmas con disciplina administrativa nunca dejan un
    acta de asamblea sin registrar por tanto tiempo, ya que las reglas del gobierno
    corporativo les prohíbe cometer esas omisiones”, asegura Solís Farías. 

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    El abogado fiscalista, Adolfo Solís Farías,
    advirtió sobre posible operación fachada en adjudicación directa de
    contratos. 

    También se consultó a diferentes notarios públicos para
    comprobar qué tan común es que una empresa tenga documentos sin actualizar en
    los registros oficiales y afirman que  las actas de asamblea siempre se
    registran a más tardar a los 60 días de su celebración y, por lo general, sólo
    varían de un año a otro cuando las actas de asamblea se levantan en noviembre o
    diciembre y no les alcanzó el tiempo para protocolizar y lo hacen en los
    primeros meses del siguiente año.

    “Es poco creíble, lo que se está haciendo es ocultar
    alguna acción, para aparentar, esconder o disimular algo. Le puedo decir en
    toda mi experiencia que es un acta elaborada recientemente y que le pusieron
    fecha de 2017 para ocultar una verdad”, dice Adolfo Solís. 

    Contratos y facturas de VAPE no cuadran

    Las unidades de Isesalud fueron incluidas en el contrato
    para el servicio de vigilancia 455/2019 otorgado el 1 de noviembre de 2019 a
    Valet Personalizado en Custodia Empresarial VAPE, S.A. de C.V. Y ya en 
    2020, con la pandemia de COVID19,  el organismo le amplió ese primer
    contrato asignado en forma directa y otorgó, por la misma vía, tres contratos
    más para cubrir el servicio de vigilancia en las diferentes unidades médicas
    hasta el 31 de agosto de 2020.

    Con excepción del último, todos los contratos con VAPE
    tuvieron que establecerse como retroactivos, al firmarse en fechas posteriores
    a su vigencia o al inicio de esta.

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    Un total de 42 millones de pesos facturó
    VAPE a Isesalud en 2020. // 
    Crédito: Ángel Gabriel Morales

    El primero se firmó el 17 de marzo de 2020, pero su
    vigencia se hizo retroactiva a partir del 1 de enero al 29 de febrero, y se
    estableció por un monto de 8.2 millones de pesos. El segundo está fechado tan
    solo un mes después, el 17 de abril, por 4 millones 163 mil pesos y el tercero
    se suscribió el 19 de mayo por la cantidad de 8 millones 163 mil pesos.

    El mayor monto que recibió VAPE fue en el último
    contrato, el cual se adjudicó por 12 millones 312 mil pesos.

    Aunque la suma de los cuatro contratos da un total de
    32.8 millones de pesos, IVA incluido, al cierre de 2020 VAPE S.A de C.V., le
    facturó a Isesalud 42 millones de pesos, de acuerdo con las facturas obtenidas
    vía transparencia.

    Amplían contrato de firma inhabilitada

    El 9 de enero de 2020, las autoridades de Salud de Baja
    California ampliaron por tres meses más la vigencia del contrato asignado a
    Aplicaciones Médicas Integrales, S.A. de C.V. 

    Este acuerdo, de 23.7 millones de pesos, había vencido el
    31 de diciembre de 2019. El documento está firmado por Miguel Ángel Marín
    Cardone, jefe del Departamento de Recursos Materiales y Servicios Generales de
    Isesalud, quien solicitó la elaboración del convenio modificatorio “a fin de
    establecer la ampliación de la vigencia del contrato primigenio”. 

    El problema no es la ampliación del convenio, sino que el
    organismo ignoró una resolución emitida por la Secretaría de la Función Pública
    (SFP) y publicada en el Periódico Oficial de la Federación (POF) a mediados de
    agosto de 2019, en la que prohibía a las dependencias federales y locales
    celebrar contratos con la empresa Aplicaciones Médicas Integrales durante 18
    meses.

    Solo hasta después del plazo de inhabilitación
    establecido, el cual venció hasta mediados de febrero de 2021, y previo pago de
    la multa impuesta por resolución de mérito, la firma podría volver a participar
    en acuerdos y licitaciones de la administración pública. 

    “Las dependencias federativas y los municipios
    interesados deberán cumplir con lo señalado en esta circular cuando las
    adquisiciones, arrendamientos y servicios, así como la obra pública que
    contraten, se realicen con cargo total o parcial a fondos federales, conforme a
    los convenios que celebren con el Ejecutivo Federal”, se indicó en el
    documento. En el contrato Isesalud dispuso de recursos federales como el Fondo
    de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA).

    Durante el periodo de sanción solo se podrían respetar
    los contratos vigentes, no los vencidos y tampoco se podrían asignar nuevos
    acuerdos ni ampliar convenios como lo hizo el gobierno de Bonilla, lo cual
    resulta una irregularidad administrativa, explica  el abogado fiscalista,
    Adolfo Solís Farías.

    Aplicaciones Médicas Integrales, S.A. de C.V. es
    propiedad de Francisco Piña Ruiz y Gerson Rivelino Mares Gutiérrez. Se
    constituyó el 28 de febrero de 2017 en Naucalpan, Estado de México, para
    fabricar, ensamblar, procesar, comprar, vender, rentar material médico y de
    laboratorio, como productos fotográficos y todo tipo de Hardware, software y
    equipos de cómputo en general, elaboración
    y transformación de productos alimenticios, explotacion de bienes muebles e
    inmuebles.

    De acuerdo con el  convenio modificatorio 001/2020,
    la firma estaría encargada de suministrar material de osteosíntesis y comodato
    de equipo e instrumental para cirugías de traumatología y ortopedia de las
    unidades hospitalarias de salud.

    Préstamo de equipo a cambio de contratos millonarios

    El 2020 fue el año en el que varias empresas aprovecharon
    el decreto publicado el 27 de marzo en el Diario Oficial de la Federación por
    el titular del Poder Ejecutivo Federal, derivado de la contingencia del
    Covid-19 y con el cual se autorizaron compras sin ningún tipo de licitación
    previa. Grupo Comercial e Integral ONR de México SAPI de C.V. fue una de ellas.

    En menos de un mes y en pleno inicio de la pandemia por
    coronavirus, esta firma propiedad de Rosendo Rodríguez Martínez y Édgar
    Rodríguez Márquez logró que el gobierno de Jaime Bonilla le otorgará cuatro
    contratos mediante adjudicación directa, por los cuales facturó un monto
    conjunto de 28 millones de pesos.

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    A cambio de prestar equipo, Grupo Comercial
    e Integral ONR de México SAPI de C.V., amarró contratos con el gobierno de Baja
    California. // 
    Crédito: Ángel Gabriel Morales.

    Los dos primeros contratos se suscribieron en comodato de
    983 bombas de infusión, este término significa que el equipo se entrega en
    calidad de préstamo, sin requerir una compensación a cambio. 

    Pero este no fue el caso, ya que en los mismos contratos
    de préstamo se condiciona la adjudicación directa para el suministro de
    consumibles para los hospitales generales de Mexicali, Tijuana, Ensenada,
    Tecate, Playas de Rosarito, Materno Infantil de Mexicali y UNEME Oncologia.

    El primer contrato se firmó el 18 de marzo de 2020 y fue
    por un monto máximo de 3 millones 826 mil pesos, IVA incluido. Las bombas
    entregadas en comodato se tenían que devolver en un lapso no mayor de una
    semana después de concluida la vigencia del contrato, la cual se estableció en
    forma retroactiva del 15 de febrero al 15 de abril de 2020.

    El 3 de abril de ese año, Grupo Comercial e Integral ONR
    de México recibió un segundo contrato, con las mismas condiciones del primero,
    pero por una cantidad  muy superior: 23 millones 624 mil pesos por las
    mismas 983 bombas de infusión en préstamo, de acuerdo con la revisión de los
    contratos entregados vía transparencia.

    El 8 de abril de 2020 las autoridades de Isesalud
    adjudicaron a la firma un tercer contrato por adjudicación directa por
    excepción, esta vez por 787 mil 500 pesos para la proveeduría de 175 colchones
    neumáticos. La justificación para no licitar fue la declaratoria de emergencia
    sanitaria decretada por el Ejecutivo Federal a finales de marzo de ese año.

    Menos de una semana después, el 15 de abril le fue
    asignado un cuarto contrato por adjudicación directa para el suministro de
    consumibles para monitores del Hospital Materno Infantil de Mexicali (HMI), por
    un monto de 42 mil 693 pesos para la adquisición de 2 mil 247 piezas de
    electrodo neonatal.

    Grupo comercial e Integral ONR de México SAPI de C.V. se
    constituyó el 3 de julio de 2019 en la ciudad de Santiago de Querétaro,
    Querétaro, y tiene más de 70 objetos sociales de todo tipo, desde asesoría
    fiscal hasta representación artística, entre otros.

    Contratos con personas físicas sin experiencia ni
    solvencia

    Empresas inexistentes, o personas físicas sin experiencia
    ni solvencia económica para ser contratadas, lograron obtener durante el
    periodo de pandemia de 2020 adjudicaciones por  montos millonarios y sin
    necesidad de participar en una  licitación pública.

    Tal es el caso del empresario transportista Cristian
    Genaro Domínguez Cabriales, quien sin tener antecedentes en la proveeduría de
    insumos de lavandería obtuvo el 29 de mayo de 2020 un contrato por adjudicación
    directa por excepción con el gobierno de Jaime Bonilla. Por el contrato
    ISESALUD-SUMINISTRO-INSUMOS-LAVANDERÍA-362/2020, con vigencia del 1 de junio al
    31 de diciembre de 2020, Cabriales facturó 3.2 millones de pesos.

    De acuerdo con el Registro Público del Comercio (RPC),
    Domínguez Cabriales es socio de Domacos Trucking, S. de R.L. de C.V., empresa
    de transporte ubicada en Mexicali, Baja California.

    En el convenio firmado con Isesalud, se registró el RFC:
    DOCC881219619, el cual corresponde a Cabriales, quien en el acuerdo suscribió
    contar con “la infraestructura, experiencia, capacidad técnica y elementos
    humanos necesarios para prestar el servicio que se requiere”, pero estableció
    como domicilio fiscal Calle Valle de las Banderas, número exterior 10611,
    número interior 2263, C.P. 21379, en Mexicali. 

    El número 10611 no fue localizado, pero se ubicó un
    domicilio que sí coincidió con el número interior, en el cual únicamente se
    ubica una vivienda.

    Apenas el 11 de febrero de 2021 Isesalud asignó a
    Domínguez Cabriales un nuevo contrato por un monto máximo a ejercer por la
    cantidad de 3.4 millones de pesos y con vigencia del 1 de enero al 31 de
    diciembre de 2021. 

    En este contrato Cabriales proporcionó como domicilio
    legal el asentado en Avenida Valle de Mezquital, no. 2052, Fraccionamiento
    Villa Bonita, C.P. 21379, Mexicali, el cual corresponde a una casa deshabitada
    y en renta.


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    Casa deshabitada y en renta, domicilio fiscal
    de Cristian Genaro Domínguez Cabriales, quien se ha beneficiado durante la
    administración de Jaime Bonilla con contratos por la suma de 6.6 millones de
    pesos. // 
    Crédito: Cristian Torres.


    Sin mediar modificación de contrato, algunos de los
    cobros facturados por los particulares superaron el monto máximo establecido en
    los contratos. Ejemplo de ello es  Clean&Dry, empresa que sin registro
    público ni RFC facturó del 1 de abril al 31 de diciembre de 2020, 14.7 millones
    de pesos, IVA incluido, por la proveeduría de artículos de limpieza para las
    unidades hospitalarias y administrativas de Isesalud, de acuerdo con las
    facturas obtenidas vía transparencia.

    Esta  empresa, ubicada en Mexicali, Baja California,
    obtuvo el contrato NO. ISESALUD-ADQ-INSUMOS-ARTÍCULOS-LIMPIEZA-254/2020, en el
    que se estableció como monto máximo de pago 13.2 millones de pesos con impuesto
    incluido, lo que significa que cobró 1.5 millones de pesos más de lo convenido.

    Clean&Dry aparece como propiedad de José Alfredo
    Carballo Carrillo, cuyo RFC, CACX860513AJ7, es el que se asentó tanto en el
    contrato como en las facturas.

    Otro ejemplo de estas anomalías es el contrato
    ISESALUD-SERVICIO-LIMPIEZA-314/2020 entregado sin licitar a Virginia González
    Andrade, con domicilio fiscal en Avenida La Campiña, Manzana 4, Lote 11 de la
    colonia Granjas Familiares, en Tijuana. Esta dirección corresponde a una
    oficina ubicada arriba de una tienda de abarrotes y no reúne las
    características de un negocio que obtuvo un contrato de 55.2 millones de pesos.

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    Oficina de la proveedora Virginia González
    Andrade, quien no comprobó la suficiente solvencia económica: SHyFP. // 
    Crédito: Ángel Gabriel Morales.

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    Isabel Mercado
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    Newsweek Baja California

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