El Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, despidió este martes al Director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) James Comey, tras haber recibido recomendaciones en dicho sentido por parte de funcionarios federales.
En una carta enviada al director, el mandatario republicano dijo haber basado su decisión en las afirmaciones hechas por el Procurador General, las cuales terminó por aceptar.
“Usted ha sido despedido y removido de su oficina de manera inmediata”, indica el presidente en la carta.
Trump dijo haber apreciado las tres ocasiones en las que Comey le indicó que no se encontraba bajo investigación.
A pesar de ello, afirmó, se pronunció de acuerdo con los juicios emitidos por el Departamento de Justicia sobre la incapacidad del funcionario de dirigir al FBI.
“Es esencial que encontramos un nuevo liderazgo para el FBI que restaure la confianza del público en su misión vital policiaca. Le deseo lo mejor en sus futuros encargos”, finaliza Trump en la misiva.
Al confirmar la remoción de Comey, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, reprodujo otras afirmaciones emitidas por el mandatario en las que asegura que este día marca un nuevo comienzo para la corona de la joya en asuntos policiacos.
El vocero dijo que la búsqueda de un nuevo director permanente del FBI comenzará de manera inmediata.
El Procurador Sessions dijo al mandatario este mismo martes que el FBI requiere un nuevo comienzo en su liderazgo.
“Es esencial que este Departamento de Justicia claramente reafirme su compromiso con principios que garanticen la integridad y la justicia en investigaciones y acusaciones federales.
“El Director del FBI debe ser alguien quien siga fielmente las reglas y principios del Departamento de Justicia y quien ponga el ejemplo correcto para nuestros policías y otros funcionarios en el Departamento”, añadió el también ex Senador, quien instó a Trump a remover a Comey de su encargo y buscar un individuo calificado para dirigir la agencia.
El Subprocurador General, Rod Rosenstein, informó al Procurador Sessions también este martes que la reputación y credibilidad del FBI en el último año ha sufrido un daño sustancial que ha afectado a todo el Departamento de Justicia, lo cual tiene preocupados a empleados, legisladores y ciudadanos.
Rosenstein expuso que las conclusiones sobre las investigaciones realizadas a los correos electrónicos de la ex Secretaria de Estado Hillary Clinton no pueden ser defendidas, como tampoco puede aceptar su negativa a aceptar haber cometido un error en el asunto.
“Casi todo mundo está de acuerdo que el Director cometió graves errores, siendo este uno de los pocos temas que une a personas de perspectivas diversas”, afirmó el funcionario.
El Subprocurador criticó que el 5 de julio del 2016 Comey haya llegado cerrado el caso sin haber presentado acusaciones contra persona alguna, con lo cual usurpó funciones de la fiscalía, entonces a cargo de Loretta Lynch.
Rosenstein señaló también el error de Comey por haber presentado información derogatoria en una conferencia de prensa sobre personas a quienes no se les investigó criminalmente.
De acuerdo al Subprocurador, el titular del FBI debió determinar solamente si había evidencia suficiente para justificar una querella criminal federal y permitir a los fiscales estadounidenses ejercer la autoridad delegada por la Procuraduría General para tomar decisiones, para luego dejar que sean los jueces y jurados quienes determinen los hechos presentados en un juicio.
Rosenstein dijo haber basado sus conclusiones sobre la actuación de Comey tras haber consultado a otros fiscales en gobiernos Demócratas y Republicanos.
“La forma en que el Director manejó la conclusión de la investigación de los correos electrónicos fue errónea. Como resultado, el FBI pudiera no volver a conseguir la confianza pública y congresional hasta que tenga un director que comprenda la gravedad de los errores y se comprometa a nunca repetirlos.
“Al negarse a admitir sus errores, del director no se puede esperar que implemente las acciones correctivas necesarias”, concluye el Subprocurador.
Fue precisamente el asunto de la investigación de los correos electrónicos de Clinton el punto que puso en declive la candidatura de la aspirante Demócrata.


