La Asociación Nacional Rabobank, subsidiaria en California de la institución holandesa Cooperativa Rabobank, aceptó este miércoles su responsabilidad en una corte federal por acusaciones criminales de conspiración y aceptó pagar 368.7 millones de dólares a las autoridades estadounidenses por obstruir a los reguladores y esconder deficiencias de su programa contra el lavado de dinero.
La multa es la más alta pagada en la historia del distrito Sur de California.
Durante la audiencia, presidida por el Juez Magistrado, Jill Burkhardt, la institución aceptó el caso de conspiración realizado por varios ejecutivos para defraudar al gobierno de los Estados Unidos, al impedir de forma ilegal la revisión de sus operaciones en el estado que incluyen las sucursales de Calexico y Tecate.
La fiscalía de Estados Unidos para el Sur de California detalló que el banco oculto información al regulador principal el Departamento del Tesoro conocido como Oficina del Contralor de Dinero en Efectivo.
“Rabobank tenía la obligación de sacar a la luz a presuntos traficantes de droga, lavadores de dinero y criminales organizados. En lugar de ello, el banco deliberadamente permitió cientos de millones de dólares de transacciones sospechosas de efectivo y transferencias electrónicas en sus sucursales y adoptó medidas para ocultar esta actividad de los reguladores”, dijo Adam Braverman, Fiscal de los Estados Unidos para el Sur de California.
La institución transnacional aceptó que su programa deficiente contra el lavado de dinero llevó a que fuesen depositados cientos de millones de dólares en efectivo desde territorio mexicano y depositado en sus sucursales del Condado de Imperial a través de transferencias electrónicas, cheques o efectivo.
Dichas transacciones fueron realizadas sin que la institución notificara a los reguladores federales como lo establece la ley.
En 2013, cuando el Gobierno Federal estaba en camino de descubrir las deficiencias, los ejecutivos de Rabobank buscaron engañar a los reguladores sobre el verdadero estado de las operaciones con el fin de evitar sanciones que habían sido impuestas en 2006 y 2008 por problemas similares.
Según el acuerdo alcanzado, la institución aceptó haber tenido conocimiento de las transacciones sospechosas hechas por algunos clientes, que indicaban actividades presuntamente relacionadas con el tráfico internacional de drogas, el crimen organizado y el lavado de dinero.
A pesar del riesgo, el banco solicitó a las empresas e individuos a realizar las transacciones y evitó monitorear adecuadamente y realizar las investigaciones conducentes sobre estos movimientos.
“Esta compleja investigación reveló, y Rabobank admitió, que Rabobank estaba consciente del riesgo extremo que representaba procesar cientos de millones de dólares relacionados con el crimen transnacional y el lavado internacional de dinero, actividad que se encuentra plagada en la frontera suroeste”, agregó Dave Shaw, Agente Especial a Cargo de la Oficina de Investigaciones en Seguridad Nacional en San Diego.
El pasado 14 de diciembre, el Vicepresidente de Rabobank, George Martin, alcanzó un acuerdo con el gobierno de los Estados Unidos por su papel en las actividades de las sucursales del Valle Imperial y por no haber mantenido un programa en contra de lavado de dinero que cumpliese con los requisitos establecidos por el Acta de Secreto Bancario.
De acuerdo a las autoridades, el ex vicepresidente de la institución ha cooperado con la investigación lanzada por el Gobierno Federal.
El banco también ha decidido auxiliar a las autoridades estadounidenses en este caso como parte del acuerdo alcanzado.
La Cooperativa Rabobank, cuyas oficinas centrales se encuentran en Utrecht, Países Bajos, cuenta con al menos 100 sucursales en todo California.
La institución enfrentaba el riesgo de recibir fondos del crimen organizado debido a su proximidad con la frontera con México, indicaron autoridades.
En 2006 y 2008, el banco firmó acuerdos con el Gobierno Federal debido a la detección de ciertas anomalías en sus programas; sin embargo, las fallas continuaron a partir del 2009 con depósitos y transacciones por cientos de millones de dólares realizadas por clientes y empresas mexicanas, así como negocios basados en Estados Unidos y extranjeros sin permiso para residir en el país.
Estos movimientos fueron detectados al menos desde junio de 2010 y, a pesar de ello, las transacciones fueron alimentadas por la institución.
Estos movimientos, realizados entre 2009 y 2012, activaron varias alertas sobre posible lavado de dinero y otras actividades que no fueron monitoreadas ni investigadas por el banco.
A finales de 2015, dos altos ejecutivos del banco fueron despedidos y otro fue invitado a jubilarse por haber ocultado información tanto a las autoridades como a la institución.
Martin fue despedido hasta abril de 2012, debido a su conducta relacionada con la falta de supervisión, investigación y reporte de actividad sospechosa.
De acuerdo a documentos oficiales, la Unidad Especial de Monitoreo e Investigaciones de Rabobank contaba con dos empleados que manejaban las indagatorias y apenas tres analistas que monitoreaban unas 2 mil 300 alertas mensuales.
Los dos investigadores realizaban más de cien investigaciones y monitoreaban a 175 clientes al mes.
En junio de 2010, el gobierno del panista, Felipe Calderón, anunció cambios en las regulaciones en contra de lavado de dinero que restringía la cantidad de dólares que los bancos mexicanos podrían recibir, situación que Martin indicó a cuando menos dos empleados, refiriendo que habría un aumento en los depósitos de efectivo en las sucursales fronterizas.
De acuerdo a comunicaciones detectadas por las autoridades, el banco tenía conocimiento de estos depósitos presuntamente relacionados con el tráfico de dinero y el crimen organizado, particularmente en Calexico, que en su momento era la sucursal con el mejor desempeño del Valle Imperial.
Fue hasta mayo de 2013 cuando la gerencia del banco puso una moratoria a la apertura de nuevas cuentas realizadas por entidades empresariales mexicanas.
“En el ambiente actual de mercados financieros sofisticados, es importante que las instituciones globales sigan las leyes de Estados Unidos y cumplan con nuestras regulaciones contra el lavado de dinero”, destacó el Agente Especial a Cargo de Investigaciones Criminales del Servicio de Recaudación Interna (IRS), Damon Rowe.
Documentos oficiales indican que Marin y cuando menos uno de los gerentes crearon un programa de clientes verificados qué establecía más de mil cuentas certificadas sin seguir el escrutinio adecuado.
Las autoridades explicaron que uno de los mejores clientes de la sucursal Calexico llevó a cabo transacciones por al menos 100 millones de dólares sin que las autoridades tuvieran conocimiento.
En otras ocasiones, había clientes quienes transportaban cientos de miles de dólares en efectivo a través de la frontera internacional, sin presentar reportes a las autoridades aduanales, lo que el banco utilizaba como justificación para no presentar reportes del Gobierno Federal.
En Tecate, hubo clientes quienes retiraron al menos 1 millón de dólares en montos de hasta 9 mil 500 dólares varias veces en un mismo día para evitar que los movimientos fueran reportados.
Este cliente llegó a retirar hasta 7.3 millones de dólares entre 2009 y 2013, hasta que la cuenta fue cerrada.
El esquema también incluyó diversos cambios de efectivo de dólares a pesos mexicanos a través de diversas casas de cambio.
Una orden judicial obligó a Martin en agosto de 2011 a notificar a un gerente que las cuentas habían sido incautadas por sospecha de lavado de dinero; sin embargo, las cuentas permanecieron abiertas hasta diciembre de 2011 y el Gobierno Federal fue notificado hasta octubre de 2012.
En junio de 2012, el banco realizó cambios de su personal, lo que llevó a empezar a descubrir el esquema dentro de la institución.
En diciembre de 2012, debido a estas deficiencias, la institución bancaria contrató a un consultor especializado en contaduría pública y tecnología para proporcionar de servicios de impuestos, riesgos y otros con el fin de evaluar la situación del programa.
En noviembre de 2012, el Departamento del Tesoro empezó la investigación sobre las deficiencias y anomalías de Rabobank.
En un comunicado, Mark Borreco, Oficial Ejecutivo en Jefe de Rabobank, dijo que haber aclarado estos asuntos es importante para la misión del banco en California.
“Reforzado con fuertes niveles de capital y liquidez, así como mejores controles internos y funciones de manejo de riesgos, estamos comprometidos con el crecimiento de nuestros clientes en los años por venir”, agregó.
De acuerdo a la institución, las autoridades norteamericanas no tomarán otras acciones, como penalidades u otras medidas de control y vigilancia, contra el banco.


