Debido a la evolución de la amenaza del nuevo coronavirus y a fin de minimizar el riesgo de propagación dentro de los Estados Unidos, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció la imposición de restricciones para todos los vuelos de pasajeros a los Estados Unidos que transporten personas que recientemente hayan viajado desde la República Popular de China.
De acuerdo con una Proclamación del Presidente y bajo la dirección del Secretario Interino Chad F. Wolf, las restricciones comenzaron a partir de las 5 de la tarde (hora del este) del domingo 2 de febrero.
Los viajeros con ciudadanía estadounidenses que han viajado a China dentro de los 14 días previos a su llegada serán reenviados a uno de los once aeropuertos designados, donde el gobierno de los Estados Unidos “ha mejorado los recursos de salud pública para implementar procedimientos de detección mejorados”.
El gobierno federal indicó haber tomado estas medidas para proteger al pueblo estadounidense.
Además, los ciudadanos estadounidenses que hayan estado en la provincia de Hubei dentro de los 14 días posteriores a su regreso estarán sujetos a hasta 14 días de cuarentena obligatoria para garantizar que se les brinde la atención médica y las pruebas de salud adecuadas.
Los ciudadanos estadounidenses que hayan estado en otras áreas de China continental dentro de los 14 días posteriores a su regreso se someterán a un control de salud proactivo de entrada y hasta 14 días de auto cuarentena con monitoreo de salud para garantizar que no hayan contraído el virus y no representen un riesgo de salud pública, explicó el DHS.
En general, agregó la agencia, a los ciudadanos extranjeros (que no sean familiares directos de ciudadanos estadounidenses, residentes permanentes o tripulación de vuelo) que hayan viajado a China dentro de los 14 días posteriores a su llegada, se les negará la entrada a los Estados Unidos.
“Si bien el riesgo general para el público estadounidense sigue siendo bajo, canalizar todos los vuelos con pasajeros que han estado recientemente en China es el paso más importante y prudente que podemos tomar en este momento para disminuir la presión sobre los funcionarios de salud pública que examinan a los viajeros entrantes.
“Estos pasos también acelerarán el procesamiento de los ciudadanos estadounidenses que regresan de China, y garantizarán que los recursos se centren en la salud y la seguridad del pueblo estadounidense”, comentó el secretario interino del DHS, Chad Wolf.
El funcionario admitió que las medidas podrían generar estrés adicional y prolongar los tiempos de viaje para algunas personas.
Sin embargo, detalló que los expertos en salud pública y seguridad coinciden en que estas medidas son necesarias para contener el virus y proteger al pueblo estadounidense.
“Para minimizar las interrupciones, CBP y las compañías aéreas están trabajando para identificar a los pasajeros que califican antes de sus vuelos programados.
“Una vez de regreso en los Estados Unidos, es imperativo que las personas cumplan con las directivas de cuarentena para ayudar a proteger al pueblo estadounidense”, agregó.
“El pueblo estadounidense puede estar seguro de que el DHS y sus agencias componentes están tomando medidas decisivas para analizar la amenaza, minimizar el riesgo y retrasar la propagación del virus al trabajar en estrecha colaboración con los profesionales de salud de los CDC y los socios interinstitucionales involucrados en todo este gobierno esfuerzo”, consideró.
El DHS y la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) se han coordinado ampliamente con las compañías aéreas y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades para designar los once aeropuertos de los Estados Unidos donde personal del CDC buscará identificar personas potencialmente enfermas.
Los estadounidenses que vuelen a los Estados Unidos desde China serán redirigidos sin costo para el viajero, entre otros, a los aeropuertos de Los Angeles y San Francisco.


