Cinco periodistas que fueron rastreados, detenidos e interrogados por personal del Departamento de Seguridad Nacional en un ataque coordinado sin precedentes contra la libertad de prensa han presentado una demanda para defender sus derechos consagrados en la Primera Enmienda.
Los periodistas informaban sobre las condiciones en la frontera entre Estados Unidos y México.
En múltiples ocasiones durante 2018 y 2019, los oficiales fronterizos de los Estados Unidos enviaron a los periodistas a revisión secundaria en la frontera, los obligaron a revelar información sobre sus fuentes y observaciones como periodistas, e incluso indagaron entre sus fotos y notas.
La demanda fue presentada por la Unión Americana de Libertades Civiles, la Unión de Libertades Civiles de Nueva York y la ACLU de los condados de San Diego e Imperial ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York.
“Un principio central de nuestra democracia es la libertad de prensa.
“Esa libertad está en peligro cuando el gobierno usa el pretexto de la inspección fronteriza para interrogar a los periodistas que simplemente estaban haciendo su trabajo”, indicó Esha Bhandari, abogada del Proyecto de Tecnología Privacidad y Prensa de la ACLU.
La demanda argumenta que las acciones del gobierno presuntamente violaron la Primera Enmienda al impedir a los periodistas realizar entrevistas noticiosas protegidas por la Constitución e informar al público por temor a ser detenidos e interrogados sobre su trabajo periodístico.
Los demandantes también exigen al tribunal ordenar al gobierno la eliminación de todos los registros que obtuvo a través de los interrogatorios ilegales.
Los cinco demandantes son los fotoperiodistas estadounidenses Bing Guan, Go Nakamura, Mark Abramson, Kitra Cahana y Ariana Drehsler.
Los periodistas fueron identificados en una base de datos secreta del gobierno filtrada a NBC de San Diego en marzo de 2019.
La base de datos incluía los rostros e información personal de los reporteros gráficos, incluido el nombre, la fecha de nacimiento, la ocupación y si ya habían sido interrogados.
Tres de los rostros fotografiados fueron marcados con una ‘X’.
Un cuarto fotoperiodista, que no estaba tachado, alertaba sobre un “Encuentro Pendiente”.
“Cuando vi mi foto tachada en una base de datos secreta del gobierno, me di cuenta de que la revisión secundaria y los interrogatorios no eran aleatorios.
“Mi propio gobierno me estaba atacando por informar sobre las condiciones en la frontera”, dijo Bing Guan.
Algunos de los periodistas fueron asignados en México a fines de 2018 para medios de comunicación como The New York Times y Reuters.
La base de datos filtrada del gobierno identifica a cada individuo como miembros de los medios. Las fotos que tomaron algunos de los periodistas en los viajes fueron luego publicadas por varios medios de comunicación como el Times.
“Como fotoperiodista independiente que cubre noticias y varios temas, quiero saber que soy libre de trabajar sin interferencia del gobierno”, indicó Mark Abramson.
A pesar de saber que los demandantes eran miembros de los medios de comunicación, los agentes fronterizos interrogaron a los cinco sobre su trabajo, al hacerles preguntas sobre sus informes y sobre su conocimiento de las personas con las que pudieron haber interactuado mientras trabajaban.
A algunos periodistas se les presentó un libro de imágenes de rostros y se les pidió que identificaran a cualquier “instigador” que reconocieran.
A otra le preguntaron sobre su cobertura pasada de zonas de conflicto en el Medio Oriente.
También hubo una aparente coordinación entre el gobierno de Estados Unidos y las autoridades mexicanas para rastrear los movimientos de los periodistas mientras informaban en la frontera sur.
“Los periodistas son la primera línea de defensa de la democracia”, aseveró Kitra Cahana.
“Necesitamos poder trabajar sin temor a ser incluidos en una lista secreta de vigilancia del gobierno o tener alertas en nuestros pasaportes. Esta interferencia efectivamente nos impidió a mí y a otros periodistas llevar a cabo nuestros informes en la frontera entre Estados Unidos y México. Es un problema que debería preocupar a todos”, agregó.
Los oficiales fronterizos exigieron a algunos de los periodistas que mostraran fotografías que habían tomado de los inmigrantes y otras personas en el lado mexicano de la frontera con Estados Unidos.
Un oficial captó dichas fotografías con un teléfono celular.


