Luego que el Gobernador de California, Jerry Brown, anunciara suse planes de desplegar hasta 400 efectivos de la Guardia Nacional en todo el estado para ayudar a mantener las operaciones existentes contra crimen transnacional, un organismo señaló su rechazo.
“A pesar de que el Gobernador Brown está limitando el alcance de la misión de la Guardia Nacional, el despliegue se encuentra todavía en respuesta a una lógica errónea de que necesitamos más botas en el campo.
“Nuestra región se encuentra ya sumamente militarizada con miles de agentes fronterizos que son capaces de detener y atrapar a las personas en su camino a la escuela o al trabajo sin causa probable”, consideró Lilian Serrano, Presidenta del Consorcio de Derechos de los Inmigrantes en San Diego.
El organismo recordó que los planes del gobierno estatal es limitar el papel de la Guardia Nacional a las operaciones dirigidas a los traficantes de personas, armas de fuego ilegales y traficantes de droga.
La misión de la milicia californiana no incluirá la construcción del muro fronterizo ni hacer cumplir las leyes federales de inmigración.
“Aunque Brown dice que la Guardia Nacional no estará involucrada en el control de la inmigración, su presencia permite a la fuerza de deportación de Trump hacer más daño”, agregó Serrano.
Para el organismo defensor de inmigrantes, la obsesión de Trump con la construcción de un muro está orillando a los gobernadores de los cuatro estados de la frontera sur a desplegar tropas de la Guardia Nacional, a fin de militarizar aún más las comunidades que ya sufren por la presencia de la mano dura de los agentes fronterizos.
La organización recordó que a la migración no autorizada está en un mínimo histórico, lo que ha causado que, en promedio, cada agente de la Patrulla Fronteriza detenga a menos de dos inmigrantes al mes.
Además, muchos de los migrantes son mujeres y niños solicitantes de asilo a través de los puertos de entrada.
“La decisión del gobernador Brown ponerse del lado de Trump en el envío de tropas a la frontera envía el mensaje equivocado a California y la nación que las comunidades fronterizas pueden ser utilizados como peones políticos.
“Rechazamos cualquier intento de militarización de nuestras comunidades mediante el envío de soldados entrenados para hacer la guerra. Independientemente de su misión, el hecho es que los soldados no deben estar patrullando nuestras comunidades. No somos zonas de guerra”, finalizó Serrano.


