Hamburguesas de In-N-Out, perros calientes con chili beans de Oasis, las
especiales de tiendas Ross, visitas al centro comercial y taquitos de un dólar
de Jack in the Box. Todas estas ofertas que tienen negocios del Valle Imperial
y que por 20 meses solamente pudieron disfrutar ciudadanos estadounidenses y
residentes permanentes estarán a la venta a partir de noviembre para decenas o
quizás cientos de miles de mexicalenses, quienes podrán cruzar la frontera
siempre que comprueben estar vacunados contra el Coronavirus.
Este
martes, el Secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, anunció la
reapertura de las fronteras terrestres a ciudadanos mexicanos y canadienses a
partir del próximo mes. El anuncio fue confirmado este miércoles por el
Canciller mexicano, Marcelo Ebrard.
A
pesar de ello, para algunos empresarios, la duda subsiste. Y es que desde marzo
de 2020, el gobierno estadounidense ha prorrogado mes tras mes las
restricciones al cruce esencial por sus puertos fronterizos terrestres, lo que
ha impedido desde entonces el cruce a consumidores de Mexicali y sus
alrededores.
Benito
Méndez, gerente de la tienda Sam Ellis, es uno de ellos. Como Santo Tomás,
acepta, creerá las afirmaciones de los funcionarios hasta no ver al primer
cachanilla cruzar por Garita Poniente u Oriente.
“Esperamos
con ansias”, dijo sobre la reapertura de la frontera.
“Calexico
depende de Mexicali”, aseguró en entrevista telefónica.
El
negocio, que lleva décadas en operación, ha tenido que despedir a decenas de
empleados, quedando solamente con tres trabajadores. Su horario de operación
también se ha reducido a cuatro horas diarias de 10 de la mañana a 2 de la
tarde.
“Estamos
batallando”, añadió en entrevista.
Méndez
dijo esperar que el cruce de clientes mexicalenses sea bastante fluido una vez
que se permita el cruce, especialmente por la cercanía de la temporada
navideña.
Sin
embargo, el gerente manifestó que si actualmente las filas que son solamente
para ciudadanos americanos y residentes permanentes son de varias horas, el
incremento del flujo de ciudadanos mexicanos podría elevar dichos tiempos, lo
cual podría inhibir la llegada de los consumidores del otro lado de la
frontera.
“Y
si van a pedir carnet de vacunación, imagínese”, refirió, al señalar que “de
eso a nada, por algo se empieza”.
Pero
si antes de la pandemia la zona centro de Calexico palidecía económicamente,
ahora parece más un pueblo fantasma.
Decenas
de locales han cerrado sus puertas, lo que ha permitido la proliferación de la
delincuencia en las calles cercanas al puerto fronterizo peatonal.
Muchos
de estos locales fueron negocios cuyos dueños se vieron obligados a suspender
sus operaciones ante la falta de clientes y el alto costo de las rentas.
Méndez
expresó que el flujo de clientes y de visitantes a la zona se desplomó un 85
por ciento durante la pandemia.
Jesús
Gallardo, Presidente de la Cámara Independiente de Comercio de Calexico,
informó que en estos 20 meses han cerrado alrededor de 17 negocios, entre
tiendas de mercancía diversa y estaciones de gasolina.
Los
casos más relevantes son los de las cadenas texanas Rainbow y 3-5-7, donde se
perdieron al menos 20 empleos.
Mientras
tanto, negocios como Garlan’s se ha visto obligado a cerrar la planta alta,
reducir su personal y lanzar un programa de apoyo para sus clientes afectados
por el Coronavirus en el pago de sus tarjetas de crédito.
“Muchos
negocios sufrimos de manera directa o indirecta”, afirmó Gallardo en
entrevista.
“Es
lo justo y en buena hora para sanar nuestra economía binacional”, dijo
brevemente Raúl Ureña, Concejal de la Ciudad de Calexico, la cual perdió 800
mil dólares por concepto de impuesto a las ventas en el primer año de la pandemia.


