El centro de detención de Calexico, a cargo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos y administrado por una empresa contratista de Utah recibió una revisión abrumadoramente negativa de la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional, indica el periodico San Diego Reader.
De acuerdo al reporte, las autoridades encontraron que los reclusos «fueron mantenidos en segregación administrativa durante períodos prolongados de 22 a 23 horas» al día, incluidos dos detenidos que habían estado recluidos en aislamiento durante más de 300 días.
«También determinamos que partes de la instalación estaban en malas condiciones, los controles médicos eran insuficientes para garantizar la atención adecuada de los detenidos, las quejas médicas y las respuestas no estaban debidamente documentadas y la comunicación de ICE con los detenidos era limitada», agrega el reporte.
«Hasta que ICE tome medidas correctivas para abordar estas violaciones de los estándares de detención, la instalación no podrá garantizar un entorno que proteja la salud, la seguridad y los derechos de los detenidos», establece el reporte.
El informe, fechado el pasado 18 de diciembre, se basa en una inspección sorpresa realizada por auditores a las instalaciones de Calexico en febrero en la Instalación de Detención Regional Imperial de ICE, operada por Management and Training Corporation y a cargo de la oficina San Diego de la oficina de Operaciones de Ejecución y Remoción de ICE.
«En el momento de nuestra visita, [el Centro de Detención Regional de Imperial] albergaba a 626 detenidos de ICE con una capacidad de 704 detenidos. La población de detenidos entonces comprendía 559 hombres, 63 mujeres y 4 personas transgénero», documentaron los auditores.
Con respecto a los costos, «ICE pagó a MTC 155.65 dólares por día por cada detenido en el [Centro de Detención Regional de Imperial]», según el documento.
«Durante nuestra visita, inspeccionamos las instalaciones del IRDF, incluidas las unidades de vivienda de los detenidos, las áreas de servicio de alimentos, las áreas de atención médica y las áreas recreativas y religiosas», afirmaron los inspectores.
Según el informe, «el personal médico realizaba controles médicos con regularidad durante las horas de sueño de los detenidos y dedicaba solo de 10 a 15 minutos a completar los controles y documentar las visitas a 20 o más detenidos. Los funcionarios del centro citaron la escasez de personal de enfermería registrada como la razón de las visitas breves».
«El plan de dotación de personal del centro muestra que debería haber nueve enfermeras de tiempo completo y una enfermera de medio tiempo, pero solo había seis enfermeras de tiempo completo en el personal, que cubrían tres turnos.
«Al no realizar controles médicos de manera completa y adecuada, el personal de la IRDF no fue capaz de identificar y abordar adecuadamente problemas de salud mental u otros problemas médicos que afecten a los detenidos segregados», reportaron los auditores.
Con respecto a una serie de condiciones físicas deficientes en la instalación, la auditoría dice que «observamos moho, óxido y pintura descascarada en las duchas en las áreas de vivienda de los detenidos».
Por su parte, las prendas y zapatos estándar de la cárcel estaban «mal ajustados, manchados y dañados», y «los detenidos nos dijeron que se habían quejado de colchones rotos y deteriorados, pero que la instalación no los había reemplazado».
En las áreas de preparación y almacenamiento de alimentos, los auditores hallaron tortillas congeladas y mortadela de pavo caducados y calabacín mohoso, revela el informe.
Según el reporte, directivos del ICE acordaron cumplir con una lista de seis cambios operativos propuestos por la oficina del Inspector General para mejorar las condiciones en el centro.


