Un testigo en el caso de El Relajo denunció amanazas contra abogado defensor, sostiene la Fiscalía
Por Joaquín Manuell-Gómez/La Guillotina Informativa
Un testigo que estaba citado a declarar éste jueves en el juicio oral que enfrentan dos hombres por la desaparición forzada de dos jóvenes, vistos por última vez en el Bar El Relajo en agosto del 2019, no acudió a la audiencia por miedo y amenazas, declaró la Fiscalía.
La Agente del Ministerio Público manifestó ante la juez Sandra Sofía Rubio Díaz que uno de sus testigos le comentó por teléfono que se encontraba fuera de la ciudad y además no pretendía rendir su testimonio.
Agregó que dicha persona, cuyo nombre nos reservaremos, dijo recibir amenazas telefónicas por parte del abogado de uno de los imputados para que no se presentara a declarar.
Según la Fiscal, el testigo afirmó tener miedo de alguna represalia por parte del acusado o su familia, además de que había empleados del Bar El Relajo que supuestamente también fueron amedrentados.
Por su parte, el abogado defensor negó en la audiencia tales acusasiones: «jamás he efectuado llamadas a ningún testigo, ni lo conozco, no sé a qué abogado se refiera».
Cabe mencionar que éste testigo es el segundo que no acude a rendir su versión en el caso ya que en días previos quedó asentado que hay otra persona a la que aún no localizan.
Ambos testigos fueron re agendados ante la autoridad judicial para acudir a la audiencia del próximo 8 de mayo.
En otro tema, para éste treceavo día de juicio oral se desahogaron dos testigos más de la Fiscalía que realmente no aportaron datos de relevancia que vinculen a los acusados con el hecho.
Uno de ellos fue un joven que en aquel entonces era menor de edad y trabajaba como guardia de seguridad de la Yarda Estrella Roja, ubicada en Islas Agrarias A.
El testigo de nombre Kevin solo comentó que la mañana del 20 de agosto del 2019 llegaron tres hombres a bordo de un vehículo Toyota Corolla color arena, siendo el conductor quien le preguntó si durante la noche escuchó disparos en la zona.
Ante dicho cuestionamiento, el joven dijo que no pero posiblemente su compañero del turno nocturno es quien tenga mayor conocimiento del hecho. Éste último ya declaró en una audiencia previa.
Sin embargo recordó que quien conducía era un hombre delgado, tez blanca, vestía camisa a cuadros y pantalón de mezclilla, pero no lo reconoció bien ya que llevaba lente oscuro y una gorra.
Otro testigo que acudió a la sala 1 del Centro de Justicia Río Nuevo fue Alejandro Enrique Pérez, quien trabajaba como chofer de Uber para la misma flotilla que uno de los desaparecidos y uno de los hoy imputados.
Su declaración no fue de gran aporte ya que dijo conocer de forma muy superficial a una de las víctimas y sabía de lo ocurrido pero realmente no tiene detalles y desconoce el caso por completo ya que la última vez que lo miró fue tres o cuatro días antes de su desaparición.

