Mexicali. Mientras que los dragones danzaban y se
pavoneaban frente a una docena de cámaras se puede notar que el número de
espectadores era casi el mismo que al inicio del evento, al ser el festejo del
Año Nuevo Chino, y tomando en cuenta los planes de nuestro gobierno municipal
de “explotar” la imagen de dicha cultura para “beneficio ciudadano”, pensaría
que habría un público más amplio.
La pagoda lucía firme ante un cielo inesperadamente
despejado y asombrosamente claro, como si la lluvia de minutos antes se hubiese
llevado las nubes grises consigo invitando a que todo sea posible.
Poco a poco se congregaron medios de comunicación,
políticos y personas que en su mayoría forman parte de las asociaciones y
comunidades chinas, poco realmente público ajeno a los organizadores.
Era fácil identificar a los políticos por su color de
ropa y por cómo y cuantas manos estrechan, y no se puede olvidar a los
verdaderos protagonistas, los dragones.
Junto a estas botargas afelpadas de colores vibrantes un
sequito de jóvenes alzaban en alto banderas con colores igual de vibrantes, una
foto para los medios por si quedaba duda si era o no política.
Más pronto que tarde suena un redoble de un tambor grande
y curvo, el sonido que emanaba invitaba a la aventura, un sonar grave que
motivaba el movimiento impetuoso, temerario y libre del ser. De pronto los
dragones se alzan, despiertan, como imponiendo superioridad, ellos son los
protagonistas, comienza la danza.
Todo ese folklor derramándose hace pensar: “¿por qué
nuestro actual gobierno está esforzándose realmente duro para enaltecer la comunidad
de migrantes chinos y al mismo tiempo ordena “limpiar” de migrantes del sur del
continente y personas en situaciones desfavorables justo al otro lado de la
calle?”.
Al decir limpiar porque pareciera que para el municipio
estas personas hacen ver sucio su bello centro de “alto” consumo.
Los dragones se alzaban y agachaban en sincronía cuando
dos de ellos pasaron al frente y, como cuando chocan el frío y el calor en
corrientes de viento, forman un remolino de tela aparentemente suave al tacto,
se besan y, al mismo tiempo, se imponen unos con otros moviéndose salvaje e
impredeciblemente, es lo que hace la fiereza de los Animales, imponer su
superioridad sobre otros tratando de ejercer todo su poder.
“¿Con que calidad moral decidimos que personas valen mas
que otras, que cultura es mejor que otra o que clase social merece o no nuestro
respeto?”.
El danzar de los dragones que estaban dando todo de ellos
ante las cámaras de los medios de comunicación, mayoría del público de ese día,
de fondo se escucha un pequeño y agudo platillazo que puso fin al sonido
profundo y constante que escapaba del tambor grande y curvo, los dragones se
congelaron, como si ese sonido los penetrara al nivel de controlarlos cual
títeres con mascara de “abuelito”, ¡Esos! Esos que venden al sur del centro y
que también abren la boca, y así con la boca abierta y estirándose lo más alto
posibles los dragones lucían colosales cimbrados frente a los espectadores.
Suena un segundo “platillazo” y los dragones se movieron
rápidamente para congelarse antes que el sonido vibrante y agudo sea inaudible,
3… 4… 5 platillazos suenan para reincorporar el redoble de tambor que da inicio
al final de este espectáculo, cuando dos dragones se levantan justo frente los
observadores de una manera casi intimidantes.
Suena un redoble que aceleraba poco a poco y que al mismo
tiempo sonaba gradualmente menos intenso, como si su intención fuese calmar a
los dragones hasta el punto de dormirlos, a la espera del siguiente conflicto.
Feliz año nuevo a la comunidad china, los migrantes que
si son bien recibidos y tratados “respetablemente” en nuestra ciudad.


