??Mexicali. Durante el movimiento de la marcha del 8 de marzo,
día en que se conmemora la lucha de las mujeres por una vida de igualdad y sin
violencia de género, algunas de las participantes se abrieron ante las cámaras
de Radar BC para contarnos sus testimonios de acoso.
Algunas de ellas señalaron que la primera vez que pasaron
por una situación de violencia de género apenas alcanzaban los 12 años, otras
inclusive siendo niñas de 5 años de edad.
“Traía mi uniforme de la prepa, iba caminando y en eso un
carro se detuvo a lado de mí, iba caminando junto conmigo y me iba diciendo
muchas asquerosidades que me dieron mucha rabia y mucho miedo yo no podía hacer
nada solo iba caminando con mucho miedo esperando a que el señor acabará su
actividad”.
“Parece que los hombres creen que es algo normal ver a una
mujer y poder piropearla de cualquier manera, para eso luchamos para eso
estamos aquí para que cambie eso en la sociedad”.
Madres de familia se mostraron preocupadas por la
inseguridad que han tenido que vivir y desean que este tipo de movilizaciones
ayude a que las autoridades trabajen para que sus hijas tengan un mejor futuro
y una vida libre de acoso y abuso sexual.
“Desde ir caminando y que me agarren una nalga a qué me
digan cosas, que me sigan, que alguien se ponga a lado de mí, un tipo y se
ponga a masturbarse a lado de mí y me siguió por la ciudad (…) sobre todo
porque tengo una hija y quiero obviamente que las cosas sean mejores, ahorita
no mañana”
Fueron muchos los cantos y testimonios que se dijeron la
noche del 8 de marzo en Mexicali, dónde entre el centenar de personas que en su
mayoría eran jóvenes, se apoyaban unas a otras mientras algunas confesaban
haber sido abusadas por familiares o por quienes llamaron sus amigos.
“Iba con mi mamá y me dijo que no fuera a voltear y como iba
en mi uniforme de ballet y un señor se sacó el pene y me lo quería mostrar y mi
mamá decía ‘no voltees’ y seguimos caminando, tenía 15 años”
Estos son solo algunos de los miles de casos de violencia de género que pasan tan solo en la ciudad de Mexicali en dónde niñas, jóvenes y mujeres adultas deben coexistir con el abuso sexual.


