El sistema lagunar de Mexicali es objeto de agendas políticas desde hace varias administraciones y buena excusa para contratar [y volver a contratar] la elaboración de anteproyectos, planes maestros, de manejo, etc.
En el 2015, antes de los gobiernos de Morena, Francisco Vega también colaboraba con empresarios para proponer proyectos de “rescate” en las lagunas. En aquel entonces, el CDEM (los empresarios o el Consejo de Desarrollo Económico de Mexicali) desarrolló un anteproyecto con 2.5 millones de pesos (MDP) y un plan de acciones de seguridad pública y educación ambiental con otro millón del FIDEM (Fideicomiso Empresarial del Estado de Baja California). “Kiko” Vega anunció una inversión de 372 MDP y precisó que ya se estaban ejerciendo 22 MDP. No vimos nada de eso, pero hoy tenemos la promesa de que, este año en el mismo sitio, la administración de Marina del Pilar concluirá la primera etapa del parque más grande de Mexicali, con una inversión de 120 MDP.
Y aunque es innegable la necesidad de parques, o grandes parques como el mencionado, el sistema lagunar no es cualquier baldío privado sobre el que gobernantes-empresarios pueden imponer sus ideas “en materia verde”, como le dice al tema la Secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, la Mtra. Mónica Juliana Vega Aguirre (PAN, PVEM, PES, comunicóloga y MBA).
El 2 de febrero del 2020, la entonces alcaldesa Marina del Pilar presentó al Comité para el Rescate del Sistema Lagunar, una acción que pretendía mostrar reconocimiento al diverso grupo de actores involucrados con el sitio y, pensé yo ilusamente, intenciones de democratizar el desarrollo del proyecto. Estaba presente una lideresa comunitaria; el grupo ciudadano Salvemos las Lagunas, que lleva años organizando jornadas de limpieza, sembrando y cuidando árboles endémicos en Laguna México, y monitoreando aves; el Laboratorio de Invención para la Ciudad (LABICI) que se encargó de coordinar la siembra ciudadana masiva de palo verde en la Avenida Álvaro Obregón; las asociaciones ambientalistas binacionales Sonoran Institute y Pronatura, que tienen a su cargo sitios de restauración ecológica en el delta del Río Colorado; el equipo de la Dirección de Protección al Ambiente (DPA) conformado entonces por un buen grupo de investigadores y especialistas “en materia verde” liderado por el Dr. Efraín Nieblas (biólogo y doctor en ciencias), así como los empresarios de Gran Visión/CDEM. En fin, fue un comité interinstitucional y ciudadano al que le tomaron unas fotos ese día, que además era día internacional de los humedales, y después no lo volvieron a invitar a la jugada.
![Carlos Torres, si vas a hacer algo [como un parque en los últimos humedales urbanos de Mexicali], hazlo bien. 3 COLLAGE 2](https://radarbc.com/wp-content/uploads/2023/03/COLLAGE-2-1024x1024.jpg)
Esto es clarísimo, porque si ese comité fungiera como órgano de consulta, es muy probable que ni los biólogos de las asociaciones civiles, ni los ciudadanos que tan cuidadosamente se han encargado de plantar árboles nativos y llevar monitoreos de aves, hubieran aprobado la presentación del Ecoparque Lagunas Mexicali a cargo de Carlos Torres Torres— quien es coordinador del Programa de Regeneración de Espacios Públicos del Gobierno de Baja California, esposo de la gobernadora, Fundador del Movimiento Ecologista Juvenil de Baja California(¿?), presidente de la Juventud Demócrata Cristiana de América Latina (2003-2004); un hombre con credenciales católicas/ecologistas en su currículo pues, pero que tal vez no está de acuerdo con la carta encíclica Laudato si’ del papa Francisco, o no le entendió, o nomás es un gobernante incongruente y vividor, como por aquí se acostumbra.
El sistema lagunar de Mexicali es uno de los últimos rastros del Río Colorado en la ciudad, un conjunto de humedales de un río que va sufriendo recortes incrementales y más acelerados desde que se declaró en escasez hídrica oficialmente el año 2021. Como exigió Julieta Morales en la manifestación pública contra este proyecto el año pasado, se necesita presentar un Manifiesto de Impacto Ambiental del proyecto. Foros musicales, palapas-jumbo de 150 metros cuadrados, centros comerciales, áreas cubiertas de pasto bermuda se pueden instalar en muchos otros baldíos urbanos que no tienen designación RAMSAR por su valor ecosistémico. No existe un plan maestro para la integración urbano ambiental del sistema lagunar de Mexicali, dentro del que opere esta primera etapa llamada Ecoparque Lagunas Mexicali.
¿Por qué motivo, si Marina y Carlos reconocen a las personas que estuvieron en la conformación de aquel Comité para el Rescate del Sistema Lagunar, optan por encargarle el proyecto a una compañía tijuanense sin experiencia ni conocimiento del desierto de Sonora, ni el delta del Río Colorado?, ¿por qué también invitan a dirigir la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable a una persona que no tiene ninguna formación o experiencia en “materia verde”? Una pensaría que, si se estaba planteando trabajar el proyecto con un equipo interinstitucional de especialistas y ciudadanos convocado por el equipo de la DPA de la administración municipal de Marina, este equipo le daría continuidad desde el gobierno estatal. La cuestión es que la DPA administra tres pesos y la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable 125 millones de pesos. Yo aquí me permito especular que tampoco es lo mismo mover las partidas del Dr. Efraín Nieblas que las de tu compa de las juventudes panistas tijuanenses.
No es un gesto menor presentar este proyecto con la pareja gobernante sembrando un olivo negro y un duraznito, ignorando las guías de forestación que han costado trabajo y estudio a paisajistas y biólogos de la localidad. La cuestión es que así parece operar Carlos Torres, a base de ocurrencias y nepotismo [búsquese el Plan maestro del Centro Histórico]; sin consultar a los expertos locales que le pudieran guiar, porque probablemente también le estorbarían en sus asignaciones directas o en el engrandecimiento del ego propio. Basta ya de lucrar políticamente con el sistema lagunar y de maquillar un proyecto de negocios de ‘ecologista’.
*La autora es profesora en la Facultad de Arquitectura y Diseño de la UABC. Es maestra por la Universidad de Harvard y estudiante doctoral en el Instituto de Investigaciones Culturales-Museo UABC. Su investigación se enfoca en las relaciones afectivas que tiene la población de Mexicali con el paisaje del agua. Trabajó como seis meses en el gobierno municipal, en la administración de Marina; primero en la Dirección de Desarrollo Cultural (IMACUM) y luego en el proyecto del centro histórico. Coordina el Archivo Familiar del Río Colorado con el equipo de curadoras de la galería Planta Libre, Mayté y Rosela.

