«No fuimos invitadas a atestiguar, fuimos detenidas con uso excesivo de la fuerza.»
Por Tx
¿Se acuerda que en Mexicali el 1 de mayo pasado hubo, por la mañana, un desfile de sindicatos que el discurso oficial y sus amplificadores oficialistas dijeron que «realmente celebró» el día del trabajador? (Lo escribo entre comillas porque toda la comunicación del gobierno del estado enfatizó y machacó la idea de que esta era la primera vez en nosecuántos años que un gobernador [sic] asistía a esta concentración) ¿Se acuerda?
¿Y se acuerda que ese mismo 1 de mayo, también en Mexicali, hubo, por la tarde, una marcha encabezada por familiares de víctimas de la violencia acompañada por colectivas feministas y ciudadanía autónoma que fue de la plaza de los tres poderes, en el centro cívico, a la explanada de la fiscalía estatal de justicia en el Río Nuevo; y que eso acabó con policías ministeriales sacando de sus carros a doce personas (once mujeres y un hombre, si mal no recuerdo, entre ellas dos menores de edad) a punta de amenazas, intimidación, mentiras y a fuerzas, es decir, agüevo? ¿Se acuerda?
¿Pudo ver los videos de las detenciones? ¿Leyó el comunicado del 2 de mayo de la fiscalía o escuchó al fiscal estatal, Ricardo Iván Carpio, decir el 3 de mayo frente a la gobernadora, Marina del Pilar, que no habían sido detenciones lo que había ocurrido la noche del 1 de mayo y que sólo se les había llevado a esas doce personas en calidad de testigos?
¿Escuchó los testimonios de las muchachas que fueron llevadas al centro de detención? ¿Supo que las insultaron, las desnudaron, las tuvieron mirando a una pared por horas en posiciones incómodas; que les tenían prohibido hablar entre ellas, que nunca les leyeron sus derechos, que no se le permitió ni a una sola hacer una llamada telefónica, que los mismos ministeriales les inventaban sentencias y que nunca les mostraron una órden de aprehensión ni nada que justificara legalmente el operativo que se hizo para privarlas de su libertad?
¿Supo que en Ensenada pasó algo muy parecido unos días después y que en Querétaro había pasado algo muy parecido unos días antes? ¿Sabe usted que en México la violencia extrema hacia y en contra de mujeres ha ido, va y sigue aumentando y que Baja California es uno de los estados con más violencia de este tipo?
Hoy, 14 de junio, una coalición de organizaciones llamada Frente Feminista de Mexicali convocó a rueda de prensa para leer un posicionamiento dirigido a Marina del Pilar Ávila, gobernadora de Baja California, Ricardo Iván Carpio, fiscal general del estado de Baja California, y Norma Bustamante, presidenta municipal de Mexicali, principalmente, así como a todos los medios de comunicación y sociedad en general.
Se entiende que lo que se busca con este comunicado es darle seguimiento a las responsabilidades legales de quien haya dado la orden —y de quienes la siguieron a lo largo de toda la cadena de mando— para amedrentar selectivamente a un grupo de activistas mujeres. Y se entiende que el operativo fue una señal hacia fuera de la institución que comunica lo que la sociedad civil no debe atreverse a hacer y que, obviamente, también fue una señal hacia dentro de la institución para comunicarle a sus miembros/empleadxs que quienes sigan órdenes y no hagan preguntas, aunque las órdenes sean ilegales, van a gozar de impunidad.
Si usted ha leído hasta aquí y se sigue preguntando por qué es importante no quedarse callado sobre esto deje le respondo de la mejor manera en que puedo hacerlo (quien me conoce no me dejará mentir):
No quedarse callado sobre esto es importante por la misma razón que gritar la falta y levantar los brazos como si se nos viniera el techo encima para reclamarle al árbitro la patada a la pierna que le acaban de dar a unx del equipo es importante. Es decir, es hacer valer el derecho que tenemos todxs lxs obligadxs —no nada más las feministas o lxs jugadorxs que están en la cancha, en el ejemplo futbolero— a confiar en la legitimidad del uso exclusivo de la fuerza o la del monopolio de la violencia por parte del Estado. Si algo nos tiene que quedar claro de todo esto es que reclamar, gritar, protestar y hasta amenazar con brincarnos a la cancha ante la falta de neutralidad de un árbitro no es solo el derecho del aficionado sino, como todo hincha sabe, una obligación. Y que tire la primera piedra el más patriota.
Esto es así y a esto nos estamos siendo obligados porque, desafortunadamente, las tres personas con cargo que tienen la responsabilidad civil, laboral y jurídica sobre los hechos —y a quienes va dirigido el posicionamiento— no se están haciendo responsables de los mismos.
«¡No puede ser que el 1 de mayo la indignación cayó en un edificio! Ese mismo 1 de mayo se encontró el cuerpo calcinado de Karen Denisse, de 27 años, la cual dejó hijos. ¡¿Y quién habló de Karen Denisse?!»
Omitiendo los detalles que seguramente podrán encontrar en otras notas sobre la rueda de prensa («qué colectivas eran», «cuáles eran los nombres de las voceras», «qué dice el posicionamiento»), lo que quiero compartir es la terrible claridad con la que se tejió una de las lógicas o códigos —algo así como el pedazo de un algoritmo— bajo los cuales funciona la sociedad en que vivimos (dudo mucho en llamarla «nuestra») y la necropolítica que la dirige.
Esta es la terrible claridad. Contestando la pregunta de un medio de comunicación, una de las víctimas del 1 de mayo dijo lo que separo aquí en cruces:
+ Hay un discurso oficial cuya propaganda repite una y otra vez que «la violencia no se combate con violencia»; sin embargo,
+ La negación, la omisión, la impunidad, la misogínia y la indiferencia que llueven desde arriba para hacer tormentas abajo también es violencia;
+ Sucedieron tres eventos distintos y de gran importancia el pasado 1 de mayo que se deben entrelazar para poder entenderlos:
Primero: En una protesta contra la violencia machista y estructural, la fachada del edificio de la fiscalía de justicia del estado de Baja California es incendiada (aún no hay responsables);
Segundo: El cuerpo sin vida de una mujer joven es encontrado en el valle de Mexicali, está calcinado a tal punto que es imposible determinar su identidad;
Tercero: Tras el incendio, el ministerio público se moviliza para detener ilegalmente y con uso excesivo de la fuerza a dos grupos de activistas, intensificando todavía más la violencia machista y estructural contra la mujer;
+ Marina del Pilar Ávila y Norma Bustamante, gobernadora de Baja California y presidenta municipal de Mexicali, respectivamente, mandan un mensaje de impunidad cuando no hacen nada en lo concreto para obligar a la fiscalía a rendir cuentas y cuando dan por hecho que el incendio fue ocasionado por activistas y no por infiltradas, así vuelven al discurso oficial: «La violencia no se combate con violencia».
Concluyo apuntando que, para mí, en esto consiste y así funciona una de las razones/algoritmos del llamado Estado moderno y, en particular, del Estado mexicano. El círculo se vuelve a cerrar para que la violencia vuelva a empezar ahora escalada de nivel.
¿Con esto estoy diciendo que así funcionan y que de esto tratan todos los Estados? No, he dicho el Estado moderno y, en particular, nuestro Estado mexicano. ¿Creo que es imposible cambiar las cosas y que solo nos queda resignarnos a morir por resistirnos? No, no digo eso. Lo que quiero señalar y enfatizar es que esa es una de las lógicas más fuertes con las que trabaja el sistema de poder en el que mal vivimos, la mayoría, y en el que nos obligan a vivir a otros; que para poder cambiarlo la ingenuidad no sirve de mucho (aunque para algo también servirá, estoy seguro). Desgraciadamente vamos a tener que seguir viviendo de esta manera todavía varios años antes de poder pasar a una mejor forma de relacionarnos para vivir realmente libres. Lo que equivale a decir vivir en paz y con seguridad.
En todo caso, saque usted también sus conclusiones y compártalas (con el apunte de que compartir no es forzar), pues entre menos tardemos en imaginar mejores mundos posibles entre todxs, lo más lógico es que más pronto vamos a poder construir uno mejor, en la realidad, para todxs.
P.D. Acertijo canijo: ¿cómo hacer para hacer entender a alguien que miente públicamente para quedar bien, que ya todo mundo sabe que miente para quedar bien; pero que lo que más preocupa a todxs es que siga mintiendo para no quedar mal?
*El autor tiene un título de sociología y filosofía, pero actualmente estudia en la facultad de derecho.
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