Por: Hugo Méndez Fierros
No existe una sola identidad mexicalense. Sí existen
múltiples identidades sociales y hay otras nuevas conformándose. Dentro de 5
días Mexicali, la capital de Baja California, arribará a su aniversario 118. La
ocasión es propicia para reflexionar ¿Cuáles son los rasgos identitarios
nucleares? ¿Cuáles son los entrecruzamientos entre las aportaciones de unos y
otros grupos sociales en la construcción de la idea imaginada de “lo
mexicalense”?
En la invención de las tradiciones mexicalenses -al
estilo de Eric Hobsbawm–
la fascinante cartografía dibujada por los inmigrantes que llegaron a poblar
estos territorios culturales en los albores del siglo XX, implicó vivir
aventuras en el recorrido por diversas latitudes y mirarse a sí mismos en el
espejo de las prácticas culturales de los otros. Apropiarse de nuevas
geografías. Desarrollar prácticas de vida cotidiana y crecer a partir de
confrontar cosmovisiones. Emigrar, viajar, regresar. Habitar territorios áridos
hasta entonces indómitos. Fundar poblaciones mirando con nostalgia hacia el
centro de México y con incertidumbre hacia el país vecino, Estados Unidos de
América.
Estos procesos socioculturales fueron centrales en la
fundación de esta ciudad fronteriza bajacaliforniana y marcaron la memoria
colectiva norteña. El viaje fue parte esencial del modelo de ocupación
territorial de la época. Tierra de migrantes. Contingentes de regiones comunes
que provenían de culturas cercanas, mantenían hábitos, usos y costumbres más o
menos similares, se asociaron y construyeron amplias redes comunitarias.
Esculpieron el nuevo territorio cultural a semejanza de los entornos naturales
de origen. Así fue la peregrinatio de los contingentes de mujeres y hombres que
entre finales del siglo XIX y principios del XX fundaron Mexicali.
Para comprender las identidades mexicalenses en el inicio
de la tercera década del siglo XXI, hay que continuar el viaje. Este nos
llevará a recorrer las leguas del establecimiento legal de la frontera, el
vertiginoso desarrollo agrícola, turístico, aduanal, de comercio y servicios;
la explosión demográfica exponencial de mitad del siglo XX, el establecimiento
de las principales instituciones gubernamentales, de enseñanza básica y
educación superior, e instituciones de salud; el surgimiento y desarrollo de
las industrias culturales, los influjos de la globalización y la consabida
reconfiguración de Mexicali en tanto localidad fronteriza; hasta llegar a la
emergencia de nuevas ciudadanías e identidades sociales que luchan actualmente
por el reconocimiento de sus derechos en la capital de Baja California.

Monumento a los Pioneros de Mexicali
Fotografía: Ángel Zaragoza. Tomada de internet
Hay una complejidad enorme en el análisis de las
identidades mexicalenses. Son muchas variables interactuando. Por ello, apunto
que los míticos valores de esfuerzo, perseverancia y tenacidad de los pioneros,
así como la narrativa de una sobrepoblación de inmigrantes chinos o el mito de
haber domado al desierto para erigir una ciudad fértil, son nucleares. Pero,
limitados en sus fronteras temporales.
Las identidades se dan en un marco histórico y cambian a
lo largo del tiempo. Los cachanillas interactúan en contextos diversos, a partir
de ello construyen y reconstruyen sus marcos de pensamiento, orientación y
acción. Siguiendo a José Manuel
Valenzuela, se puede afirmar que no hay identidades esencialistas ni
inmodificables. Toda identidad es cambiante.
El viaje de los inmigrantes chinos a inicios del siglo XX
o el de los contingentes de michoacanos,
sinaloenses, jaliscienses o sonorenses no fue el mismo, aunque se anclaron en
el mismo lugar, contribuyendo entre todos a forjar las identidades
mexicalenses. Ahora pensemos el viaje realizado por los inmigrantes haitianos a
finales de la segunda década del siglo XXI. Ese es otro viaje. Seguramente, con
el paso de los años podremos ver con claridad los entrecruzamientos culturales
de origen afrocaribeño con orientales, sinaloenses y californianos. Ese será
otro viaje.
Para finalizar, sugiero que los diversos grupos sociales
que integran las identidades mexicalenses no están curtidos con las mismas sales,
pero, sí bajo el mismo sol. Somos diferentes y a la vez mantenemos elementos
comunes. Feliz 118 Aniversario Mexicali, en toda tu diversidad y complejidad.
[No. 25/2021]. El autor de esta publicación es profesor-investigador
en la Facultad de Ciencias Humanas, UABC.


