Por: Hugo Méndez Fierros
Las fusiones gastronómicas Bajamed nos sirven para jugar
con la explicación del momento psicopolítico de nuestros días. Algo muy
bajacaliforniano. Ingredientes regionales fronterizos únicos, con toques de nacionalismo
mexicano y una perspectiva global. Así podemos caracterizar este momento en el
que nos comunicamos intensamente en redes sociodigitales, entregamos nuestros
datos en forma voluntaria y como señala Byung-Chul
Han, vivimos en regímenes que explotan las emociones, el juego y la
comunicación.
El miedo y la esperanza. Dos emociones sociales que
conviven de manera cercana. En sus venas tienen componentes centrales de
lenguaje y comunicación. Durante la pandemia en esta frontera norteña estas
emociones se han exacerbado, las redes sociales son documentos vivos que así lo
demuestran. Hoy que Baja California se ve envuelta en una nueva crisis de
inseguridad y en medio de campañas electorales, miedo y esperanza son elementos
protagonistas del discurso mediático-psicopolítico.
Circularon audios vía Whatsapp alertando sobre la
presencia de comandos armados en el Valle de Mexicali, que pronto llegarían a
la zona urbana. Son anónimos. No hay fuentes que otorguen credibilidad. Fakenews.
Rumores. Por otra parte, ejecuciones, secuestros y el número de asesinatos ha
crecido exponencialmente en esa zona rural. Hay hechos periodísticos
comprobados.
Las extorsiones telefónicas se han incrementado en mi
entorno inmediato. Es altamente probable que en otros espacios sociales
también. Ensenada vive una ola delincuencial jamás vista. Tijuana no padece
menos. Tecate, también está envuelta entre la narcoviolencia y las pugnas
políticas.
Tres semanas después de las primeras amenazas, aprehendieron
a un comando de 13 personas armadas en la zona urbana de la capital de Baja
California. Armas largas. Varias avenidas fueron cerradas. La dirección de
seguridad pública municipal de Mexicali fue resguardada por fuerzas policiales
federales y el Ejército.
Baja California mantiene sus fronteras cerradas con
California, debido a las restricciones impuestas por la pandemia. La economía regional
está en un punto crítico. Es lo que hay en el panorama mediático y en muchas
conversaciones de redes sociales. Coexisten miedo y esperanza.
Consumimos desde nuestros smartphones la cruenta realidad
de la disputa por el territorio de la frontera y el teatro del absurdo político.
Señala Han,
que la psicopolítica neoliberal se apodera de las emociones e influye en las
acciones cotidianas a un nivel prerreflexivo. Nos sentimos libres al comprar,
al turistear, al jugar en el casino, al elegir en libertad compartir nuestras
fotografías y darle like o despotricar en contra de algún candidato en
facebook.
Una candidata y un candidato son los punteros, rumbo a la
gubernatura. Todo indica que entre ellos se definirá la contienda. Ella dibuja
frecuentemente un corazón con sus manos. Sonríe. Mexicali es para ella y su
equipo de campaña, la ciudad más segura. La esperanza de seguir haciendo
historia está intacta. No hay un reconocimiennto de la realidad. No, por lo
menos, en términos discursivos.
El candidato, por otro lado, es sospechoso -para
distintos grupos de la sociedad- de haber ordenado asesinar a un periodista. Lo
encerraron en un penal por poseer armas de uso exclusivo del ejército. He
escuchado comentarios de confianza depositada en él, porque sí sabrá negogiar
con “las mafias”. Es desolador. Solo ansiamos no perder la esperanza y no
sucumbir ante el miedo.
Ella o él combatirán el crimen durante los próximos 6
años. Es lo que presenta la realidad mediática. Es lo que hay. Entre miedo y
esperanza seguiremos tejiendo nuestras vidas.
[No. 34/2021]. El autor de esta publicación es
profesor-investigador en la Facultad de Ciencias Humanas, UABC.


