Por: Hugo Méndez Fierros
Hoy inicia el ciclo escolar 2021-1 en la UABC. Un regreso
con aulas cerradas, sin estudiantes y
sin profesores en las facultades. Es el tercer semestre que será marcado por la
pandemia. El plan de continuidad académica implantado en marzo del 2020, hará
posible una vez más, que esta universidad pública siga su marcha y adaptación
dentro de la “nueva normalidad pandémica”. La UABC no se ha detenido.
El tiempo transforma de manera profunda los símbolos,
como el viento a las dunas. No obstante, la sacudida disruptiva de la pandemia
se ha sentido como un vendaval de cambios profundos en la vida interna de las
universidades. Tanto en los procesos de enseñanza-aprendizaje, como en la
investigación, la vinculación y en la extensión de los servicios. La emergencia
por Covid-19 también ha generado transformaciones en la comunicación ritual
dentro de las instituciones de educación superior.
Las universidades emergieron en el contexto histórico y
cultural del Medievo. De nexos profundos con la Iglesia, retomaron formas ritualistas
y de representación visual de la misma, apropiándose de algunos complejos
simbólicos con el fin de distinguirse de otras instituciones sociales –incluso
de la propia Iglesia- y para diferenciarse de
otras universidades.
Actualmente, universidades de distintas latitudes
mantienen como patrimonio y usan de manera práctica: escudos, lemas, cantos,
cetros, vestimentas de ceremonial –togas y birretes-, diseños arquitectónicos,
sellos, logotipos, así como una gran cantidad de ritos y ceremonias que articulan
un caudal simbólico valorado positivamente en la conformación de la identidad
universitaria y el sentido de pertenencia al Alma Mater.
Como señala Clifford Geertz en La Interpretación
de las culturas, los elementos simbólicos contienen y transmiten
ideas, perspectivas, representaciones que nos ayudan a formular esquemas de
interpretación y reconstrucción de la realidad. A partir de los significados
sociales compartidos en los grupos de pertenencia, percibimos e incidimos en
nuestro mundo. Aquí descansa la relevancia de la comunicación ritual para los
grupos e instituciones sociales.
Las nuevas condiciones impuestas por la pandemia han
provocado que las ceremonias de bienvenida a alumnos de nuevo ingreso y de
egreso, entre muchas otras, hayan cambiado su comunicación ritual. Hoy no hay
presencialidad. Las interacciones tienen “delay” o retraso. La atención se
pierde repetidamente.
La transmisión a través de los canales digitales no
contribuye a la generación de emociones compartidas, como cuando miles de
estudiantes entonan juntos el canto universitario dentro de un gimnasio
atiborrado. No hay fotografías de grupo ni fiestas de graduación.

Ceremonia UABC antes de la pandemia // Ceremonia
UABC en tiempos de pandemia
Imágenes: Gaceta UABC
La retroalimentación instantánea como acto de expresión
compartida, está ausente en los rituales universitarios digitalizados. Hay
demasiados silencios prolongados. Maestros y maestras de ceremonias siguen un
guión, pero, el significante aprendido no está ahí: no hay pódium, ni poses y gesticulaciones
identificadas.
No es posible para el hablante saber si prestan atención
los virtuales asistentes a la ceremonia. La comunicación ritual se fragmenta.
Hay que ir a tientas en el uso de la palabra. Falta el contagio social del
aplauso como símbolo de aprobación y cierre.
Los fundadores de las primeras universidades
interpretaron su realidad compartida gracias al uso del lenguaje. Instauraron
procesos organizacionales, normas y recursos emblemáticos. En más de un sentido
crearon un lenguaje de poder, sostenido en la producción, circulación y
difusión de formas simbólicas.
Este momento de adaptación pandémica ha mostrado que los
símbolos y el ceremonial universitario requieren ser pensados a la luz del
nuevo contexto. ¿Cuáles elementos simbólicos formarán parte de la continuidad?
¿Hacia dónde deberá orientarse la comunicación ritual universitaria tras la
pandemia? ¿De qué manera afectarán estos cambios de los complejos simbólicos y
rituales, al sentido de pertenencia e identidad de la comunidad universitaria
en un futuro mediato?
[No. 20/2021]. El autor de esta publicación es
profesor-investigador en la Facultad de Ciencias Humanas, UABC.


