Por: Hugo Méndez Fierros
En la frontera entre Mexicali y Valle Imperial, como en
otras zonas del mundo, la expectativa de un mejor mañana frente a la pandemia
vivida en este 2020 que agoniza, está centrada en la vacuna contra el
Coronavirus. Las posibilidades de inmunización, de reactivación económica en
ambos lados del muro, de apertura de la frontera para personas con visa de
turista y para la realización de actividades no esenciales, dependen de las
dosis que se apliquen.
Lo que veremos en esta zona fronteriza durante los próximos
meses en relación con la distribución de la vacuna, estará determinado principalmente
por la capacidad económica de los gobiernos federales de ambas naciones y por la
capacidad logística de los gobiernos de California y Baja California. En los
dos rubros las diferencias son abismales.
El foco está puesto en las variables del timing en la
compra y en la planificación para distribuir las vacunas. En ambos lados de la
valla que nos separa y a la vez nos une, existe un plan de vacunación; es
importante tomar en cuenta lo que nos dice la historia reciente sobre la manera
de ejecutar los planes de política pública, en ambos países.
En México es el ejecutivo federal quien compró y
distribuye las primeras dosis,
posteriormente, se permitirá la importación por empresas privadas. En
Estados Unidos, se espera que la cadena de farmacias CVS comience la
comercialización a partir de la primavera 2021. Si estas circunstancias se
mantienen, la frontera que históricamente ha sido un polo de atracción durante
2021 podría acrecentar su magnetismo social.
Las condiciones profundamente desiguales entre México y
Estados Unidos, sumadas al ingenio de muchos mexicanos para allegarse algo que
les interesa tener, sea dentro o fuera de las normas, podría desencadenar prácticas
distintas para conseguir las vacunas en esta zona limítrofe. En la frontera se
escriben historias sobre ello diariamente.
Las dosis de la vacuna recorren una arena geopolítica de
múltiples escalas. Va de lo internacional, entre la Unión Europea y los Estados
Unidos, a lo nacional y a lo regional fronterizo, en donde se vuelven a entre
mezclar con lo internacional. Por otra parte, la campaña de vacunación en 2021
se entremezclará con las elecciones de la gubernatura, alcaldías y diputaciones
en nuestra entidad, eso añadirá otras variables a observar. En Baja California
el manejo de la pandemia ha dejado constancia de pugnas entre el gobierno
estatal y las autoridades federales en distintos momentos.
Las reacciones en torno a las noticias vinculadas con la distribución de la vacuna entre
diferentes grupos poblacionales, nos invita a reflexionar sobre las necesidades
humanas básicas, el poder económico y las brechas de desigualdad, que hemos
“normalizado” en la sociedad contemporánea.
En la agenda política mexicana parece dominar la idea de
que la pugna es entre una visión de Estado y una perspectiva de libre mercado,
aderezadas ambas miradas por valoraciones morales que, en ciertos casos,
comunican afanes de dominación, exclusión o victimización.
Por ello, es comprensible que muchas personas anhelen,
definan y comuniquen en redes sociodigitales que la vacunación es su principal
propósito para el 2021. No es deseo individual, sino familiar. Madres y padres
están presentes, regularmente, en la esperanza hecha pública. 2021
sorpréndenos.
[No. 15/2020]. El autor de esta publicación es
profesor-investigador en la Facultad de Ciencias Humanas, UABC.


