A propósito de #QuédateEnCasa y Hugo López-Gatell
Por: Hugo Méndez Fierros
Hugo López-Gatell, líder de la estrategia contra la
pandemia por Covid-19 en México, se convirtió en tendencia de Twitter gracias a
la difusión de imágenes donde vacaciona en playas de Oaxaca, sin cubebocas y
sin guardar sana distancia. El tema no es lo que hizo en su dimensión de
individuo-funcionario, es lo que representa y comunican sus acciones, tras 10
meses de ser construido como un símbolo del combate a la emergencia sanitaria
en nuestro país. El análisis debe hacerse desde la perspectiva simbólica.
Vivimos el tiempo de la comunicación visual. Videos y
fotografías funcionan como testimonio irrefutable. Las imágenes de López-Gatell
en la playa, colocaron al presidente de México y al gobierno morenista en un
nuevo capítulo de la lucha mediática polarizada entre seguidores y detractores.
Por ello, el presidente rechazó comentar al respecto este lunes 4 de enero.
Solamente dijo que López-Gatell como individuo-funcionario ha trabajado
intensamente, lo cual es verdad, ha sido televisado. No obstante, el debate
debe centrarse en la representación social de un líder en tiempos de muerte y
enfermedad.


El 28 de febrero del 2020, el presidente anunció que el
Estado informaría diariamente sobre el avance de la lucha contra la pandemia y
el vocero sería Hugo López-Gatell.
Se estableció una conferencia de prensa diaria vespertina, con ello, se inició
la exposición mediática y construcción del símbolo de la lucha contra el
coronavirus. El subsecretario de Prevención y promoción de la salud, fue convertido
en una figura pública con gran impacto en medios y redes sociodigitales de
México, no de manera azarosa sino estratégica.
López-Gatell apareció en las portadas de la sección
política y también en las “revistas del corazón”; se difundió su currículum
vitae, se divulgaron sus gustos y aficiones musicales; nos enteramos de su
separación nupcial. También, declamó poesías frente a las pantallas de la
televisión. Su imagen fue “catequizada” y transformada en signo de elocuencia y
elegancia didáctica, para amplios grupos de la población. Su responsabilidad
ante las audiencias creció.
Por otra parte, su oposición al uso del cubrebocas; sus
declaraciones sobre la fuerza moral del presidente, acerca del supuesto
aplanamiento de la curva o en torno a haber domado la pandemia; su
posicionamiento sobre “la intrascendencia del color del semáforo epidemiológico”,
aunado a la sobre exposición mediática generada con el paso de los meses y por
encima de todo, el crecimiento exponencial de las cifras de contagios y
muertes, fueron minando su legitimidad y poder simbólico.
¿Cuál debe ser la forma de proceder públicamente de un
líder ante la pandemia? ¿Qué hacer para transmitir confianza, empatía y
responsabilidad social, en medio del luto de miles de familias y de muchos
hospitales colapsados? Somos una sociedad melodramática y polarizada
políticamente, sin dudas, habrá repuestas desde distintos ángulos, pero, el
sentido común a mí me dice que la mesura y la comunicación visual de acciones
congruentes con los mensajes de prevención de la salud, funcionan mejor en
tiempos de pandemia.
Pierre Bourdieu, en Sociología y
Cultura, apunta que “la comunicación no es una simple
relación de comunicación, sino también una relación económica en la cual está
en juego el valor de quien habla”, cuando pierde legitimidad el que habla,
entra en crisis la institucionalidad que representa, ahí está situado ahora el
gobierno de México, el presidente y el propio Hugo López-Gatell, quien publicó
el 30 de diciembre en twitter #QuédateEnCasa
y el 3 de enero fue tendencia, por no estar en casa.
Finalmente, en la conferencia vespertina del 4 de enero, López-Gatell
dijo que no tiene nada que ocultar, que fue a Oaxaca a visitar amigos en una
casa particular, donde se conservó la idea de grupos pequeños con sana
distancia. Las imágnes ahí quedarán como testimonio irrefutable.
[No. 16/2021]. El autor de esta publicación es
profesor-investigador en la Facultad de Ciencias Humanas, UABC.


