La comunicación factor central en procesos migratorios
Por: Hugo Méndez Fierros
Los migrantes que se encuentran en tránsito desde el sur
y centro de América Latina hacia esta frontera, caminan guiados por información
publicada en grupos de Facebook, comparten mapas, rutas, reciben transferencias
bancarias digitales y mantienen vínculos a través de grupos de WhtasApp.
Estiran la percepción de cercanía con familiares y amigos que se han quedado en
sus comunidades de origen, a través de la comunicación digital.
Los procesos de movilidad no son lineales ni de fluidez
permanente, sino que están pautados por momentos de espera, que generan
sensaciones de “atrapamiento” en los individuos y grupos que transitan las
fronteras. La comunicación juega un rol central en la transformación de
identidades y en la relación con los nuevos espacios que van habitando los
inmigrantes. Como nunca antes, los dispositivos tecnológicos y la
alfabetización digital son centrales en los procesos de movilidad
transnacional.
Las antiguas representaciones de migrantes que perdían
todo contacto con sus territorios culturales de origen ha venido
transformándose en la última década, debido a los procesos de intercambio y
aceleración de flujos provocados por la globalización, así como por el
importante desarrollo de los dispositivos mediáticos, particularmente de los
teléfonos celulares, que ocupan un lugar relevante en la vida cotidiana de las
sociedades contemporáneas.
La estructura social y el pensamiento individual son
elementos que participan entrelazados en la producción de los procesos de
comunicación pública, tanto a través de los medios tradicionales (televisión,
radio y medios impresos) como en la variante digital de los mismos y en los
procesos de producción simbólica en las redes sociodigitales. La vida en y a través
de las fronteras no escapa a esta realidad en la que vivimos mundos conectados
a un ritmo que permite la creación colectiva de significados habitando espacios
territoriales o virtuales definidos, o en tránsito como quienes actualmente
migran.
Dana
Diminescu ha escrito en su manifiesto epistemológico de los
migrantes conectados, que “Los medios globales pintan un cuadro de un lugar de
fácil acceso que contribuye a estandarizar, reforzar y generalizar nuestra
cultura de movilidad actual, sin embargo, los inmigrantes de hoy desarrollan
redes, actividades, ´estilos´ de vida e ideologías que forman un vínculo entre
su país de origen y el país anfitrión que los reintroduce en la movilidad…El entorno
del migrante conectado está fuertemente marcado por la comunicación, por las
tecnologías de acceso y almacenamiento. Por lo tanto, se deben reformular los
métodos y medios de investigación para adaptarnos a este entorno como a las
nuevas problemáticas”.
No obstante, la utilización de las tecnologías de
comunicación e información también acarrea retos importantes y peligros para
las personas en movilidad. En las plataformas digitales se comparte información
fake sobre trámites migratorios, se ponen en venta documentos falsos. Los
inmigrantes son atraídos hacia rutas donde bandas dedicadas al tráfico de
persona los embscan y extorsionan. Como muestra, hace unos días el diario El
Financiero publicó el titular El ‘doble
filo’ de las redes sociales: Migrantes comparten sus rutas y traficantes ‘se
aprovechan’. Facebook permite que usuarios compartan información sobre cruces
fronterizos, aunque sean ilegales.
Tenemos frente a nosotros vetas gigantes donde asoman
nuevos temas o nuevos enfoques para el estudio de la movilidad desde los
estudios de la comunicación y la cultura, en nuestro contexto transfronterizo.
[No. 50/2021]. El autor de esta publicación es
profesor-investigador en la Facultad de Ciencias Humanas, UABC.


