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Volta de Mexicali y el neocolonialismo verde

Por Iván Martínez Zazueta

En marzo pasado, Sempra Energy sometió a revisión una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) en modalidad regional para el proyecto Volta de Mexicali (VDM), el cual consiste en la instalación de un sistema de almacenamiento de energía en baterías a ubicarse en el predio de la central de ciclo combinado de su propiedad, la Termoeléctrica de Mexicali (TDM), localizada al poniente de la ciudad.

La tecnología de almacenamiento será de baterías de ion de litio, con las que se pretende alcanzar una potencia máxima de 500 MW, dividida en tres etapas. Se tendrá una inversión total de 700 millones de dólares.

La finalidad del proyecto es almacenar energía proveniente de plantas generadoras de fuentes renovables en California, utilizando la infraestructura de transmisión existente con la que se exporta electricidad hacia el Valle Imperial.

Estos sistemas de almacenamiento son complementarios a las centrales eólicas y solares, ya que uno de los principales problemas de dichas tecnologías es su intermitencia, lo cual significa que son fuentes de energías que no están continuamente disponibles, sino que varían de acuerdo al recurso energético empleado (luz solar o viento).

Un sistema fotovoltaico, por ejemplo, no genera energía durante la noche o con mal estado de tiempo (nubes, tormentas, heladas, niebla, etc.) y varía entre verano e invierno. La energía eólica también es variable, pues depende de las condiciones climatológicas (velocidad del viento y la densidad del aire).

Es por ello que se requieren otras tecnologías para compensar esa intermitencia, ya sea plantas generadoras complementarias o sistemas de almacenamiento (baterías). De ahí que, en términos de la transición energética, el litio no sólo se requiera para fabricar automóviles eléctricos, sino también para expandir la instalación de plantas eólicas y solares.

En 2018 California aprobó un proyecto de ley que busca que el 100% de la energía del estado provenga de fuentes renovables para finales de 2045 y con ello colocar al llamado Golden State como referente mundial de lucha contra el cambio climático. Es por este motivo que buscan construir instalaciones de generación “limpia” y sistemas de almacenamiento en tiempo récord.

Bajo esta visión, el proyecto del Valle del litio se torna estratégico, pues, de concretarse, garantizaría el mineral suficiente para la fabricación de baterías a gran escala.

Baja California también es un territorio estratégico en dicha lógica y este tipo de proyectos lo demuestran. En 2015, Sempra inauguró la primera etapa del parque eólico Energía Sierra Juárez (ESJ) en La Rumorosa, el cual se planteó como el “primer proyecto transfronterizo de energía renovable entre México y Estados Unidos”. El parque está programado en cuatro etapas, con las que se pretende alcanzar hasta 1000 aerogeneradores instalados, con una capacidad conjunta entre 1,000 y 1,200 MW, en un polígono de 294 mil hectáreas (4.5 veces la extensión del municipio de Tijuana). Recientemente se concluyó su segunda etapa, alcanzando una capacidad de 263 MW. Toda la generación está destinada a la exportación a California.

De acuerdo al Banco de Desarrollo de América del Norte (NADB) este proyecto tiene como beneficios reducir “los gases de efecto invernadero producidos por la generación de energía tradicional a partir de hidrocarburos, con lo cual se mejorará la calidad del aire, al tiempo que proveerá a los ciudadanos del Condado de San Diego, California con una fuente alterna de energía segura y confiable”.

Esta no es más que una nueva forma de neocolonialismo, ahora pintado de verde, pues se está utilizando al territorio bajacaliforniano para satisfacer la política de transición energética de California, dejando al sur de la frontera diversas afectaciones socio-ambientales y de deterioro del paisaje, así como la ocupación masiva de tierras, para que en San Diego se puedan ufanar de ser sustentables y eco-friendly. Eso sí, verdes pero sin disminuir su derroche energético, pues los residentes sandieguiños tienen un consumo de electricidad per cápita tres veces más grande que sus vecinos de Tijuana. Y ese consumo eléctrico aumentará descomunalmente con el decreto del gobernador de California para que a partir de 2035 sólo se puedan vender autos eléctricos.

El proyecto Volta de Mexicali se inscribe en la misma lógica neocolonial, pues servirá para almacenar energía “limpia” para California y para que se puedan instalar más parques eólicos y solares no sólo en dicho estado, sino también en Baja California, pues a final de cuentas, el parque eólico de la Rumorosa está aislado de la red de CFE y conectado directamente a la red de San Diego Gas & Electric, propiedad de Sempra (y luego irónicamente Sempra reimporta electricidad a un precio más caro a Baja California). Así, ambos proyectos se conjugan en una política de integración energética subordinada a EUA.

Existe el peligro de que esta dinámica se generalice a lo largo de toda la frontera norte de México, pero especialmente se multiplique en Baja California. AMLO ya anunció algo al respecto. En su discurso en materia de transición energética dado el pasado 17 de junio, el mandatario mencionó que se explora la creación de parques solares en la frontera con EUA y la instalación de redes de transmisión para exportar energía a California y otros estados de la unión americana. Sólo falta que se plantee la explotación minera y del litio en la frontera norte para abastecer la demanda de energía “limpia” de EUA, o que la basura de las “renovables” se importe a territorio mexicano, para que seamos el patio trasero verde del referente mundial de lucha contra el cambio climático.

Así, la instalación de parques eólicos, plantas fotovoltaicas y sistemas de almacenamiento en Baja California para abastecer de energía a la Alta California son ni más ni menos que proyectos de neocolonialismo verde y de una transición energética corporativa y subordinada a los intereses de Estados Unidos.

*El autor es Maestro en Geografía por la UNAM. Escribe análisis y publica mapas en el blog Geografía Septentrional.


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