InicioOpiniónGeografía Septentrional: Apagones y mercantilización del sector eléctrico en Baja California

Geografía Septentrional: Apagones y mercantilización del sector eléctrico en Baja California

En días recientes ocurrieron varios apagones en el estado que afectaron principalmente a la capital, Mexicali. Estos cortes son consecuencia del déficit de electricidad que tiene en verano el Sistema Interconectado de Baja California (SIBC) y debido a las fallas de una empresa suministradora privada. Los apagones afectaron varias zonas de la ciudad, teniendo impactos directos en usuarios domésticos y comerciales, pero también en industrias.

Esta problemática está relacionada directa e indirectamente con la mercantilización de la industria eléctrica en México ocurrida a partir de la negociación y puesta en marcha del TLCAN.

Tras las reformas neoliberales al sector eléctrico (1992 y 2014) el Estado disminuyó su inversión en la infraestructura de generación de CFE con el objetivo de beneficiar a los generadores privados. Esto se puede apreciar en Baja California, pues hasta finales de la década de 1990 la entidad tenía autosuficiencia en materia eléctrica a través de CFE. Incluso, de haber sido una entidad importadora neta de energía, durante 1983-1997 exportó a California la electricidad excedente generada en la Planta Geotérmica Cerro Prieto.

Tras 30 años de apertura del sector, en la actualidad, las empresas generadoras privadas aglutinan alrededor del 45% de la generación del SIBC y, en lugar de haber incrementado la oferta a la par o por sobre la demanda, se tiene un déficit en verano de alrededor de 600 MW.

Por otro lado, la liberalización del sector eléctrico también estuvo relacionada con el impulso de la industria maquiladora de exportación en el marco del TLCAN. A partir de 1992 el Estado mexicano implementó diversas reformas que crearon ventajas comparativas para la atracción de inversión extranjera en este sector. Estas ventajas consistieron no sólo en mano de obra super-explotable, sino también electricidad barata -a través del autoabastecimiento y a partir de 2014, con el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM)-, entre otras.

Durante los últimos 30 años el sector que más ha incrementado su demanda eléctrica es el industrial, el cual consume actualmente el 60% del fluído eléctrico que se genera en el país. En Baja California la industria, con el 1% de los usuarios, consume alrededor del 54% de las ventas de electricidad.

A su vez, gran parte de la dinámica migratoria fronteriza que provocó el boom urbano-demográfico de las ciudades, y por consiguiente, del consumo eléctrico doméstico, fue detonada por el TLCAN. En las últimas tres décadas, los flujos migratorios provocaron que Tijuana incrementara su población 2.5 veces y Mexicali 1.7 veces.

Sin embargo, la demanda eléctrica industrial ha rebasado por mucho a la doméstica, pues el consumo de los clientes industriales de media y alta tensión ha crecido a una tasa del orden de 2 veces mayor que el consumo residencial.

Mexicali es, de hecho, el municipio de mayor consumo eléctrico del país y Tijuana se ubica en el cuarto lugar. En el caso de la capital bajacaliforniana, si bien la industria tiene una alta demanda (44%), el consumo doméstico (49%) es el que hace que se posicione en el primer lugar nacional. Caso distinto ocurre en Tijuana, donde el sector industrial de media y alta tensión consume el 60-70%, mientras el residencial sólo el 23%.

El déficit de generación del SIBC se presenta en verano, debido a las altas temperaturas de la zona Mexicali-SLRC y a que en los últimos años no se ha invertido lo suficiente en infraestructura para compensar los picos de consumo y tener reservas de emergencia. Por ello, desde 2019 el CENACE implementó el Protocolo Correctivo (PC), que no es otra cosa que compra de energía y potencia temporal para abastecer la demanda en verano.

El PC es una clara muestra del fracaso de la mercantilización del sector, pues el MEM, por sí solo, no pudo satisfacer los picos de consumo del SIBC, por lo que se requirió una planeación estatal por fuera de las reglas del mercado.

Ahora bien, en los momentos en los que la capacidad disponible del BC no alcanza a abastecer los picos de la demanda, el CENACE recurre a la importación de electricidad de EUA. Sin embargo, en 2021 no se pudo transferir energía al SIBC debido a que no se contaba con autosuficiencia para atender la demanda y el cumplimiento de la reserva del sur de California.

El SIBC también recibe electricidad de California de forma comercial, bajo modalidades aprobadas con las reformas de 1992 y 2014. El sector industrial de Mexicali concentra la mayoría de estos permisos, de los cuales, más de la mitad son contratos para importar energía de la red de Sempra Energy.

Ironías de la mercantilización: Sempra produce electricidad en BC y la exporta a California, pero luego la importa de nuevo a BC, vendiéndola a un precio más elevado. Los industriales de Mexicali recientemente anunciaron que para afrontar el problema del déficit y evitar apagones decidieron importar electricidad de plantas de EUA, pero que el costo sería hasta 7 veces más caro que el suministro normal.

Otra ironía: Aparte de Sempra, la estadounidense Saavi también genera electricidad en Mexicali para exportar a California. Ambas maquilan electricidad quemando gas natural importado por la misma Sempra y mediante un parque eólico en la Rumorosa. Estos proyectos de exportación suman una capacidad instalada de poco más del doble del déficit en el SIBC.

Esto quiere decir que en BC se genera más electricidad de la que se consume en el estado, pero irónicamente tiene déficit, pues una parte importante de esa energía está destinada a California, entidad de la que el SIBC tiene que importar electricidad para abastecer su carencia en verano.

El SIBC recurre a la importación de EUA porque no está conectado al Sistema Interconectado Nacional. Este aislamiento ha beneficiado a las empresas estadounidenses que aprovechan el déficit para vender electricidad a BC.

Entonces, el proyecto de interconexión del SIBC con el SIN, actualmente impulsado por CFE, en conjunto con la planta fotovoltaica de Puerto Peñasco, ayudará a contrarrestar el déficit de generación, contribuyendo a la estabilidad de la red y a la seguridad energética de Baja California.

Sin embargo, CFE también sigue aumentando el uso de gas natural importado de EUA, pues a la par impulsa dos centrales de ciclo combinado a base de este combustible en Mexicali y SLRC. Si bien con estos proyectos se busca incrementar la capacidad del SIBC y contrarrestar el déficit, se aumenta la grave dependencia que se tiene de la importación de este energético.

Ya va siendo hora de que el mercado eléctrico tenga un apagón, pero permanente. Y esto no es algo radical, sino una necesidad básica. Justo estamos viendo cómo en la vieja Europa se está dando un giro de timón a la privatización eléctrica y están planteando volver a las nacionalizaciones del sector ante la escalada de precios y la vulnerabilidad que está provocando el mercado. También se están viendo las consecuencias de depender del gas natural importado (de Rusia).

Así, dependencia y mercado son sinónimos no sólo de apagones, sino de sometimiento a los designios del capital y de las nuevas formas de colonialismo.

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* El autor es Maestro en Geografía por la UNAM. Escribe análisis y publica mapas en el blog Geografía Septentrional.


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Iván Martínez Zazueta