El pasado
domingo 23 de mayo concluyó el ciclo de 30 debates organizados por el Instituto
Estatal Electoral de Baja California (IEEBC), los cuales se caracterizaron por
las fallas técnicas, el disgusto de las candidatas y candidatos con el formato,
y principalmente el desinterés de éstos, pues hubo algunos que ni siquiera se
presentaron.
Tres debates entre
candidatas y candidatos a la gubernatura, 10 entre munícipes y 17 por las
diputaciones, nos dejaron como saldo más dudas que respuestas y además evidenciaron
la incapacidad de la mayoría de los contendientes.
Y es que desde
que se anunciaron los debates, los partidos políticos y postulantes expresaron
su inconformidad con el formato aprobado por el consejo general electoral,
incluso hubo quienes llevaron la queja hasta los tribunales sin mayor éxito.
Querían
debates presenciales para, según ellos, confrontar directamente a sus
adversarios. 30 debates después nos
dimos cuenta de que solo eran pretextos, en realidad buscaban un argumento para
no acudir.
En total, el instituto
electoral documentó 65 inasistencias de las candidatas y candidatos; tres en
los de gubernatura, 15 en los munícipes y 47 en las diputaciones.
Tal y como ocurrió
en 2019, de las 65 inasistencias, 29 corrieron a cargo de las candidatas y
candidatos de los partidos que conforman la coalición Juntos Haremos Historia
en Baja California (Morena-PT-PVEM).
Uno de los
argumentos de quienes se ausentaron e incluso de quienes participaron, es el
formato elegido por el organismo electoral.
Y probablemente tengan razón, los debates pudieron llevarse de manera
presencial estableciendo estrictos protocolos sanitarios, aún así, no es
pretexto para ausentarse.
¿Qué hubo
fallas técnicas? Por supuesto, pero ese es un tema que el IEEBC tendrá que valorar
internamente, pues por segundo proceso electoral consecutivo, la empresa contratada
para llevar a cabo la producción de los debates demostró su incapacidad. ¿Pero qué creen?, ese tampoco es un pretexto
para no acudir a los debates.
La realidad es
que nuestros candidatos y candidatas no tienen la capacidad para debatir y
mucho menos para confrontar sus propuestas.
Los debates también
son considerados actos de campaña, pero no como los que acostumbran; en escenarios
controlados, con personas acarreadas que por necesidad acuden a aplaudirles,
abrazarlos y hacerles preguntas a modo.
En los debates
tienen que enfrentarse a los cuestionamientos de sus opositores y de los
moderadores, lo cual les incomoda muchísimo; basta ver sus rostros para
notarlo.
Cuando son
confrontados, salen de su estado de confort y regularmente no encuentran la
forma de regresar. Resulta increíble que
muchos tenían que recurrir a sus apuntes para hablar de sus propuestas, es
decir, ni siquiera recuerdan lo que están ofreciendo.
Los que se
negaron a participar lo hicieron peor, porque ni siquiera permitieron a los
electores conocer su capacidad de reacción y solamente evidenciaron su desinterés
por el proceso electoral.
No les
interesa que las personas conozcan sus propuestas, simple y sencillamente
porque no las tienen; la mayoría son temas genéricos reciclados de otras
campañas, únicamente para salir del apuro.
Se podrá decir
mucho de la obligación del Instituto Estatal Electoral de Baja California de
promover el voto, pero los partidos políticos, candidatas y candidatos tienen
la mayor responsabilidad, pues están más enfocados en producir jingles y bailes
ridículos, hacer “tik toks” y engañar a los ciudadanos.
La razón es
simple, no tienen la capacidad y le tienen un pavor a la confrontación.
El autor de esta columna es cofundador de la Agencia
Informativa RadarBC
Twitter: @ArmandoNieblas
Correo: armando.nieblas@gmail.com
Reportero mexicalense.
Me gusta el periodismo de datos y la investigación.
Me alimento de café, buenas pláticas y consejos.


