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    Fisamex y Orca, las empresas que lucraron con la sequía de Baja California

    Durante dos años, Jaime Bonilla Valdez, gobernador de
    Baja California, gastó más en pagar auditorías sobre consumo de agua que en
    obras para resolver la escasez de agua en la entidad, y contrató a la empresa
    Orca Energy, que cobró más que el proveedor anterior por el servicio de energía
    eléctrica indispensable para bombear agua a las zonas menos atendidas

     

    Por Eduardo
    Jaramillo y Adelina Dayebi Pazos / Border Hub 

     

    En la colonia
    Solidaridad Gabriel Rodríguez, el sonido de lavado de trastes y llenado de
    tambos de agua por la madrugada se ha vuelto cotidiano.

    La señora
    Socorro se acuesta con un grifo abierto para que el sonido del agua la
    despierte, por si en la madrugada corre con suerte y se restablece el
    servicio. 

    En este barrio
    nunca saben cuándo tendrán agua y este año 2021 ha sido el peor para los
    colonos, dijo la afectada. 

    “Si no lleno los
    botes, después me quieren vender el tambo en 100 pesos”, dijo Socorro.

    Baja California
    enfrenta una sequía y desde 1982 el gobierno bombea un porcentaje de agua del
    Río Colorado, en Mexicali, para trasladarla a la poblada zona costa del estado.

    Bombear el agua
    a más de 125 kilómetros era una odisea controlada, pero un cambio de
    proveedores causó que, ahora, el agua apenas llegue a varios barrios cercanos
    al Pacífico.

    Esta
    investigación encontró que, en los dos años de su gobierno, Jaime Bonilla
    Valdez gastó más en pagar auditorías sobre consumo de agua que en obras para
    resolver la escasez de agua en el estado.

    También, que
    compra energía más cara para bombear el agua hacia el Pacífico, tras haber
    cambiado de proveedores.

    De hecho, se le
    pagó más a Fisamex, el auditor privado que el gobierno usa para cobrar por
    derechos de agua, que lo que se invirtió en cualquier obra hidráulica realizada
    en los dos años de su administración.

    El discurso de
    Bonilla es otro: acusa a empresas y a funcionarios públicos de robar el agua.

    “Llegaba el
    inspector y se ponía de acuerdo (con empresarios) para registrar el consumo
    mínimo”, dijo Bonilla el
    26 de febrero de 2020 en una reunión con empleados de la
    dependencia encargada del agua. 

    Dos días después
    de esas declaraciones, el gobernador contrató a Fisamex con el objetivo de
    realizar auditorías a empresas por presuntos adeudos en el servicio de agua.

    Desde entonces
    el gobierno ha cobrado 1,812 millones de pesos por pagos hechos por las
    empresas auditadas, de acuerdo con un reporte oficial publicado el
    29 de septiembre de 2021.

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    En algunas colonias de Tijuana y Ensenada, a las que no
    llega el  suministro de agua por fallas en el sistema hidráulico, el
    gobierno del estado entrega agua con la ayuda de pipas.

    Crédito de foto: CESPT

     

    A pesar del
    desabasto de agua en las colonias, sólo el 20 por ciento (335 millones) de lo
    recaudado por las auditorías de Fisamex se ha invertido en llevarles agua, a
    través, por ejemplo, de la compra de nuevas bombas, de reparaciones de
    acueductos y de la instalación de tuberías, entre otras acciones.

    En cambio, la
    empresa Orca Energy, que vendía la energía para bombear el agua, y Fisamex han
    cobrado más de 944 millones de pesos en conjunto. 

    En esta suma
    también hay pagos hechos a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), como
    proveedor emergente, que recientemente suspendió el servicio de energía al
    acueducto porque se le deben más de 160 millones de pesos

    Estas tres
    empresas han cobrado el 60% de lo recaudado por las auditorías.

    A Fisamex se le
    han pagado 350 millones de pesos, una cifra cercana al 21% de lo cobrado, y
    para pagar la energía se han destinado 620 millones de pesos, el 38% de lo
    recaudado.

    En los últimos
    años el gobierno del estado ha ampliado el presupuesto para pagar la energía
    necesaria para conducir agua en bloque por el acueducto, según la partida
    presupuestal 39901.

    Pero el
    incremento de este gasto se detonó en 2020, con la llegada de Fisamex y Orca
    como proveedores. 

    A esa partida se
    le inyectaron 501 millones de pesos extraordinarios, de acuerdo con la cuenta
    pública 2020 de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT),
    la paraestatal responsable de suministrar agua en la ciudad fronteriza.

    Y en lo que va
    del 2021, la misma partida aumentó otros 460 millones de pesos para la CESPT,
    según la respuesta a una solicitud de información vía transparencia realizada
    para esta investigación.

    Cuando el
    gobierno contrató a Orden Cardinal S.A.P.I. de C.V. (Orca Energy) y canceló el
    acuerdo de 15 años que tenía con el proveedor anterior, Sumex, el gobernador
    dijo que el objetivo era bajar los costos de energía del acueducto.

    Pero desde la
    llegada de Bonilla al poder, el 1 de noviembre de 2019, cada metro cúbico de
    agua que se bombea a la costa ha sido más caro.

    De enero de 2020
    a junio de 2021, conducir un metro cúbico (m3) de agua costó en promedio 7.19
    pesos.

    Y en el mismo
    periodo de la administración de Francisco Vega de Lamadrid, pero 2018-2019, el
    costó promedió fue de 5.03 pesos. 

    Esa diferencia
    de centavos representa millones de pesos cada mes, por el enorme volumen de
    agua que se traslada. 

    En junio de
    2021, cuando el gobierno estatal decidió cancelar el contrato con Orca Energy,
    ya acumulaba cientos de millones de pesos gastados en energía.

    Salomón Faz,
    titular de la Secretaría para el Manejo, Saneamiento y Protección del Agua
    (Seproa), dijo en una conferencia de prensa que suspendieron el contrato con
    Orca Energy porque estaba incumpliendo con el precio pactado.

    Una funcionaria
    de Orca Energy dijo que no tenían la autorización para conceder una entrevista
    sobre los motivos de cancelación del contrato con el gobierno de Baja
    California.

    Pero, aunque
    envían más dinero para bombear más agua, los problemas persisten.

    “Nos tenían que
    haber garantizado el abasto, ya habían dicho que no iba a haber tandeos y
    cortes”, dijo Vicente Sánchez, investigador de Administración Pública de El
    Colegio de la Frontera Norte (Colef).

    Pero no hay
    abasto en las colonias de la costa, y durante dos años se pagó más por la
    energía, hasta que la CFE suspendió el servicio por falta de pago y ya no se
    bombea agua desde el pasado 30 de septiembre. 

    “Tenemos dos
    años en que la tarifa eléctrica representa el doble de niveles de 50, 60
    millones; andamos en 100, 110 millones (de pesos) mensuales”, admitió Salomón
    Faz, titular de la Seproa.

    Ese recurso
    provino, en gran parte, del resultado de las auditorías realizadas por Fisamex
    a empresas locales, que arrojaron adeudos que posteriormente cobró el gobierno.

    Pero, por estos
    cobros, varias de las empresas auditadas presentaron demandas, denuncias y
    amparos en contra del gobierno estatal y de Fisamex.

    Una denuncia
    penal presentada por una de las empresas auditadas a la que se tuvo acceso,
    acusa de extorsión a Fisamex y al organismo encargado del agua. 

    La empresa de
    capital asiático, que solicitó anonimato por temor a represalias, relata en la
    denuncia que personal de Fisamex y funcionarios públicos exigieron un pago y le
    suspendieron el servicio de agua.

    Así fue como el
    gobierno cobró 1,812  de millones de pesos durante dos años.

    “Seguro hay una
    relación muy cercana de alguien del gobierno con la empresa [Fisamex] … En un
    negocio así cualquiera se saca la lotería: una empresa que cobra en nombre del
    gobierno y gana por lo que logra recuperar”, dijo el investigador Sánchez.

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    La señora Alejandra
    utiliza garrafones, tinas y hasta los botes que usaba para el depósito de
    basura para acumular agua durante las escasas horas en las que funciona el
    suministro. Se trata de la colonia Solidaridad Gabriel Rodríguez.

    Crédito de
    foto: Eduardo Jaramillo

    Esta fue la ruta
    del dinero.

    En marzo de
    2020, Fisamex inició auditorías a empresas por consumo de agua. 

    Hasta el cierre
    de esta edición el gobierno había cobrado 1,812 millones de pesos, de los
    cuales, ya gastó
    1,617
    millones, según Vicenta Espinosa, secretaria de la Honestidad y la Función
    Pública.

    Luego, con este
    dinero, las organismos que suministran agua a las ciudades pagaron a la
    Comisión Estatal del Agua (CEA) el servicio de “conducción de agua en bloque” a
    través del acueducto (a la fecha, 620 millones de pesos).

    Y después Orca
    Energy le cobró a la CEA la energía eléctrica para bombear el agua en bloque a
    la costa.

    Lo mismo hizo la
    CFE, sólo que a esta no le pagaron porque el gobierno local argumenta que se
    trata de cobros indebidos.

    Los montos para
    Orca son los más altos cubiertos con el dinero producto de las auditorías.

    La CEA es la
    dependencia pública que administra el acueducto, y compra la energía para su
    funcionamiento.

    Faz, titular de
    Seproa, dijo que se compró más energía porque durante la pandemia el consumo de
    agua aumentó 8 por ciento, lo que equivale, según él, a cuatro años de demanda
    de agua.

    La estrategia
    del gobierno del estado fue pagar más energía para traer más agua, pero esta
    medida no resolvió el problema de desabasto. 

    Isabel, quien
    vive en la Colonia Granjas del Gallo, a 5 kilómetros de la bahía turística de
    Ensenada, contó que en su casa la falta de agua es habitual.

    A veces el
    líquido sale a las cinco de la mañana y fluye durante algunas horas.

    “Si no nos
    preparamos para juntar agua en los tibores [de plástico], ¿cómo le vamos a
    hacer? Porque no nos avisan que la van a cortar”, dijo Isabel.

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    Créditos: Anna Camarillo

     

    Esta
    investigación clasificó los gastos hechos con dinero cobrado tras las
    auditorías de Fisamex en cinco rubros, para definir dónde quedó el recurso
    recaudado tras las auditorías.

    Esta
    clasificación se realizó con base en información proporcionada, el 8 de
    septiembre pasado, por la titular de Honestidad y Función Pública.

    La energía
    eléctrica concentra los pagos realizados a la CEA, que a su vez son para
    comprar energía de Orca y CFE, requerida para el traslado de agua.

    Entre los
    proyectos hidráulicos se contabilizaron los realizados por las paraestatales y
    consistieron en su mayoría en la rehabilitación de infraestructura y compra de
    equipo.

    Estos gastos
    fueron inversiones para solventar la escasez de agua.

    La limpieza de
    ríos se separó de proyectos hidráulicos porque estos no abonaron a la solución
    de escasez de agua, aunque sí disminuyeron la contaminación de los caudales. La
    limpieza de ríos corresponde a la Comisión Nacional del Agua.

    El 31 de mayo
    del 2020, Orca Energy inició operaciones para suministrar energía al acueducto
    y, un año después, el gobierno estatal cambió de proveedor y contrató a la CFE,
    en la modalidad de “suministrador de último recurso”, confirmó el titular de la
    Seproa en conferencia de prensa.  

    A finales de
    2020, el gobierno licitó la construcción de una planta fotovoltaica para
    proveer de energía al acueducto, en un esfuerzo para reducir costos.

    Pero esta planta
    está proyectada para iniciar operaciones en 2022, según el contrato.

    Otro problema es
    que las auditorías provocaron cientos de demandas en contra del gobierno.

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    Una vecina de la colonia Ampliación Gabriel Rodríguez, en
    Tijuana, observa una fuga de agua en el medidor de la tubería de agua potable.
    La fuga llevaba ocho horas sin que llegara nadie a repararla. En esta colonia
    escasea el agua durante varios días a la semana.

    Crédito de foto: Eduardo
    Jaramillo

     

    Abogados que
    representan a cientos de empresas auditadas denunciaron procesos ilegales,
    además de extorsiones.

    Hay dos
    denuncias penales por extorsión, amenazas y peculado, confirmó la Fiscalía
    General del Estado de Baja California (FGEBC), a través de una solicitud de
    información vía transparencia.

    Otras empresas
    buscaron amparos en juzgados federales y en el Tribunal Estatal Administrativo.

    Los abogados
    consultados para este reportaje dijeron llevar poco más de 600 casos legales
    contra esos cobros millonarios, entre amparos e impugnaciones.

    El abogado
    fiscalista Iván Curiel dijo que sus clientes recibieron una especie de carta
    invitación con folio y monto a pagar, “pero sin firmas y sellos que acrediten
    un documento oficial”.

    Importadora y
    Distribuidora La Canasta se dedica a distribuir insumos a restaurantes en
    Tijuana y es una de las 4 mil 614 empresas auditadas por Fisamex.

    La empresa pagó
    650 mil pesos por agua no contabilizada, pero antes tuvo que recurrir a pipas
    para tener agua y fueron amenazados por funcionarios de la CESPT con suspender
    el servicio de drenaje, como le ha sucedido a otros empresarios.

    “Te dicen
    [funcionarios de la CESPT] ‘bueno si no lo pagas, en una semana vamos a ir a
    tapar el drenaje’, y yo con la producción y las pipas de agua, bueno pues nos
    truenan como empresa”, dijo Gerardo de la Torre, representante legal de La
    Canasta.

    La titular de la
    SHFP reconoce 302 amparos y presume que las empresas han accedido al pago
    porque reconocen los adeudos.

    Sin embargo, los
    despachos de TP Legal y Grupo Farías aseguraron tener por lo menos 480 amparos
    y 23 impugnaciones ante el Tribunal Estatal Administrativo.

    Un representante
    legal, quien pidió el anonimato, proporcionó una denuncia por el delito de
    extorsión y coacción contra la CESPT y Fisamex, presentada ante la FGEBC. 

    Por cuestiones
    legales pidió no fuera publicada la denuncia. 

    La empresa de
    capital asiático que denunció la extorsión solicitó una aclaración, desglose y
    determinación de las diferencias del supuesto adeudo al personal de la CESPT, y
    sólo fue ignorada, dice la denuncia.

    Como respuesta,
    recibieron datos bancarios para pagar su “adeudo”.

    Por eso muchos
    empresarios pagan, pero lo hacen teniendo el plan de recuperar su dinero en el
    futuro.

    Desde junio de
    2020, el gobernador Jaime Bonilla, en sus transmisiones informativas vía redes
    sociales, exhibió a los presuntos deudores del agua.

    Para este
    reportaje se buscó a representantes legales de empresas señaladas por el
    gobernador.

    Coincidieron en
    que los empresarios no harían declaraciones por temor a represalias. 

    Se buscó de
    cualquier manera a algunos empresarios y quedaron en atender la solicitud de
    entrevista, pero dejaron de atender mensajes y llamadas.

    El gobernador
    Bonilla dijo en entrevista no tener conocimiento sobre el temor de las empresas
    a denunciar. 

    Un fiscalista
    que pidió no revelar su nombre dijo tener listas 200 demandas para presentarlas
    ante el Tribunal Estatal Administrativo, cuando Bonilla deje el cargo de
    gobernador, el próximo 31 de octubre. 

    Al respecto, el
    gobernador declaró, previo a un evento de entrega de placas el 30 de
    septiembre, que las empresas “tienen derecho de reclamar lo que crean que es su
    derecho, yo no puedo decir que lo hagan o no lo hagan”. 

    David Germán
    Hurtado, representante de Fisamex, comentó que desconoce el estado de las
    denuncias en contra de la empresa. Dijo que no han sido requeridos por la FGEBC
    y que deben ser los representantes legales de la empresa quienes conozcan la
    situación legal. 

    Según abogados
    consultados, aproximadamente el 90 por ciento de las empresas realizaron pagos
    “bajo protesta”, un recurso en el Código Fiscal que permite impugnar un cobro
    por considerarlo indebido y que da la oportunidad de exigir más tarde su
    devolución.

    El abogado
    Adolfo Solís dijo que su despacho defiende al menos 400 casos de amparos, que
    suman cerca de mil 200 millones de pesos que, en caso de que los recursos
    legales sean ganados por los inconformes, deberá devolver el gobierno.

    Para poder
    recuperar una mayor cantidad de dinero por adeudos de agua no contabilizada y
    derechos de conexión, el gobierno modificó la Ley del Agua y el Código Fiscal
    del Estado.

    Estas reformas
    permiten estimar adeudos por derechos de conexión o agua no contabilizada desde
    el inicio de operaciones de las empresas o hasta 10 años atrás si no se conoce
    la fecha de arranque de actividades. Además, las reformas eliminan la
    prescripción de adeudos de agua después de 5 años.

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    Empleados de la empresa Fisamex analizan la documentación
    de las empresas, para calcular las deudas de agua que tienen y elaborar un
    dictamen, dentro de las instalaciones de las comisiones del agua.

    Crédito de
    foto: Eduardo Jaramillo

     

    Además de los
    cobros, los empresarios se quejaron del escarnio público.

    Entre junio de
    2020 y julio de 2021, el gobernador
    exhibió a 454 empresas como deudoras de agua y de otros derechos,
    a través de sus redes sociales.

    La Canasta fue
    una de las cientos de empresas exhibidas por Bonilla en sus transmisiones
    diarias.

    A partir de
    junio de 2020, todos los miércoles el gobernador, acompañado por un representante
    de Fisamex, presenta un informe de los montos recabados por las auditorías,
    donde menciona el nombre de empresas y sus socios si, según él, son
    deudores. 

    El empresario
    Gerardo de la Torre dijo que se enteró de un adeudo por derechos de conexión
    que le acreditaban, por la transmisión del gobernador, sin ser formalmente
    notificado.

    “Me hablan unos
    conocidos y me dicen, ‘oye saliste en la mañanera del gobernador… que
    Importadora y Distribuidora La Canasta, debe 1 millón 200 mil pesos’”,
    relató. 

    De la Torre
    consideró que se violó su privacidad cuando fueron exhibidos datos
    confidenciales, como número de catastro, medida del terreno, nombre de la
    empresa, además de acusar a la empresa de su familia de robo de agua. 

    Entre los
    personajes que han sido acusados de robarse el agua y no querer pagar están los
    políticos y empresarios Jorge Hank Rhon, Gerardo y Marco Novelo, la familia de
    Lupita Jones y el presidente de Coparmex en Mexicali, Octavio Sandoval, entre
    otros.

    Este último,
    después de criticar públicamente el actuar del gobernador, fue acusado y
    exhibido con imágenes de su casa por tener una toma de agua clandestina en su
    vivienda. 

    Fisamex auditó
    una cuenta residencial, a pesar de que
    la primera cláusula del contrato la limita a revisar, únicamente, los
    consumos de usuarios comerciales. 

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    Adelina Dayebi Pazos
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    Eduardo Jaramillo

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