Desde hace casi dos meses como sociedad hemos enfrentado de muchas formas al “coronavirus” o “Covid-19”. El virus que nació en Wuhan, China y ha cobrado vidas por todo el mundo principalmente en Italia, España, Estados Unidos nos tiene que referir inmediatamente a un derecho fundamental y humano: La Salud.
Cada vez caemos más en cuenta que vivimos en un mundo globalizado, que podemos saber inmediatamente qué pasa en China, Europa, Latinoamérica o la comunidad más recóndita de nuestro País.
Lo mismo sucede con las enfermedades y este virus que se volvió pandemia y que nos está simbrando.
Y ante esa situación también con el derecho y el derecho internacional en materia de Derechos Humanos y por ende con las instituciones. Como sabemos México forma parte del Sistema Universal en materia de Derechos Humanos y del Sistema Americano.
Los compromisos en la materia lo obligan a seguir actuando en coordinación, cooperación y en consecuencia en temas tan trascendentales como lo que sucede ahora mismo con la pandemia del coronavirus y que nos viene a dar una lección de sobrevivencia y humanidad.
Apenas a principios de febrero mi maestra y asesora de tesis la Doctora Magda Yadira Robles y también Directora del Centro de Derechos Económicos Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA) de la Academia Interamericana de Derechos Humanos (AIDH) nos hablaban de la importancia de estos derechos y en ese rubro se encuentro el derecho a la salud.
Nos hacía referencia como es importante retomarlo los Desca, investigarlos e impulsar su cumplimiento para un mejor desarrollo de las sociedades. Concluía en una de sus clases: “Garantizar estos derechos, luchar por ellos y estar comprometidos con ellos permitirá lograr cambios en el mejoramiento de vida de las personas”.
El tema lo he traído en la cabeza en los últimos días. Hoy lo reflexiono porque me parece preponderante analizarlo con la mirada integradora de los derechos humanos y como un tema prioritario. ¿Qué hacemos sin salud?
La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 en su artículo 25 enuncia:
“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”.
En 1966 se firmó el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) y en ese precisamente está reconocido internacionalmente el derecho a la salud. El artículo 12 de dicho pacto establece:
“1. Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental.
2. Entre las medidas que deberán adoptar los Estados Partes en el Pacto a fin de asegurar la plena efectividad de este derecho, figurarán las necesarias para:
a) La reducción de la mortinatalidad y de la mortalidad infantil, y el sano desarrollo de los niños;
b) El mejoramiento en todos sus aspectos de la higiene del trabajo y del medio ambiente;
c) La prevención y el tratamiento de las enfermedades epidémicas, endémicas, profesionales y de otra índole, y la lucha contra ellas;
d) La creación de condiciones que aseguren a todos asistencia médica y servicios médicos en caso de enfermedad”.
Concretamente el derecho a la salud se garantiza en la Constitución Política Mexicana en el párrafo tercero del artículo 4.
“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”.
Ahora bien si la Constitución de 1917 hablaba de una Ley secundaria que garantizaría el derecho a la salud, fue hasta muchos, pero muchos años después que se creó la Ley de Seguro Social, la Ley del Issste, el Seguro Popular y apenas el año pasado el Instituto de la Salud para el Bienestar (INSABI).
Actualmente a nivel país transita en las Legislaturas Estatales la reforma Constitucional más reciente que eleva a rango constitucional programas sociales en favor de diversos grupos vulnerables de la población e instaura un sistema nacional de salud para el bienestar. Un aporte importante entre tanto carencia.
Y en este análisis rápido del derecho a la salud, resulta que históricamente lo hemos tenido a medias. Y es por ellos que a la luz de la demanda de la ciudadanía para ejercerlo se hace cada día el señalamiento de una constante carencia del sector salud en cuanto a infraestructura, medicamento, personal médico, entre otras cosas.
Dicho esto es importante relacionarlo con las acciones preventivas para esta Pandemia. ¿El sistema de salud nuestro podrá dar la batalla al COVID-19 así como esta?
Ante esa situación de desventaja y un sistema de salud con deficiencias históricas es imperante dejar que las autoridades federales y estatales hagan todos los esfuerzos posibles y centrarnos en lo que nos toca a hacer hoy como ciudadanos y en comunidad.
Es decir con lo que tenemos que hacer por nuestros seres queridos pero también por humanidad ante una situación real y crítica en el contexto mundial.
Hoy es importante ver el tema de la pandemia como una oportunidad de coordinación entre las instancias de gobierno de todas áreas: Las instituciones gubernamentales de todos los niveles, sector privado y los organismos internacionales. Y nosotros la sociedad.
Una pandemia de esta magnitud que ha cobrado más de 19 mil vidas en todo el mundo no se enfrenta aislada, en la desobediencia o en la irresponsabilidad.
Precisamente hace unos días escuchaba al titular de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adham Grebreysus quien refería a los retos que enfrenta el mundo. En la prevención, en la contención y en el tratamiento cuando existen carencias y desigualdad.
Si enfrentamos el tema con el valor de la solidaridad, de la hermandad internacional y nacional. Con la reducción de riesgos todos: Vulnerables y privilegias, con el concierto de los especialistas y los liderazgos políticos para concientizar a todos los sectores. Estaremos avanzando.
He leído infinidad de temas en redes sociales y noticias. “Que si es el coronavirus es reptialiano”, “que si es una confabulación para exterminar personas o que si es una manipulación del sistema”. Creo que aquí lo más importante más allá de las elucubraciones o teorías; es salvar vidas, actuar en comunidad, acudir a ayudar a los más vulnerables para disminuir los daños y salir con bienestar.
Y una vez que pase esto, sí repensar como en comunidad vamos seguir actuando para hacer un valer un derecho primordial para la subsistencia, el desarrollo y una vida digna como es la salud.
PD1
Y por favor cuando vean cualquier noticia de la Organización Mundial de la Salud, sepan su opinión es importante porque da un seguimiento minuto a minuto de la pandemia, comparte experiencias de otros países, permite la cooperación internacional y el acompañamiento.
Por lo pronto sigamos escuchando de forma asertiva lo que nos recomienda. Consultemos fuentes oficiales y pensemos que nuestra actuación ante una pandemia afecta directamente a otro ser humano como tú.
Les comparto fuentes oficiales de información:
https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019
https://www.unicef.org/lac/covid-2019


