InicioOpiniónGeografía Septentrional: México como barril de cerveza de Estados Unidos

Geografía Septentrional: México como barril de cerveza de Estados Unidos

Iván Martínez Zazueta

Si bien México es el cuarto productor de cerveza en el mundo, constituye el principal exportador de dicha bebida en el planeta. En 2021 nuestro país superó con más del doble de exportaciones a su más cercano competidor, los Países Bajos. El 80% de estas exportaciones se destinan al mercado estadounidense. A su vez, el 67% de las importaciones de cerveza de Estados Unidos provienen de nuestro país. Esto significa que 2 de cada 3 cervezas importadas que se consumen en territorio estadounidense son producidas en México.

Existen tres grandes transnacionales que producen y exportan cerveza en México: AB-InBev (Modelo), Heineken (Cuauhtémoc-Moctezuma) y Constellation Brands (Modelo), pero sólo estas dos últimas exportan a Estados Unidos (al comprar AB-InBev todas las acciones de Grupo Modelo en 2013, el gobierno estadounidense le obligó a vender su división de mercado en ese país para evitar prácticas monopólicas y el comprador fue Constellation Brands).

La mayor parte de la producción para exportación a Estados Unidos se ubica en los estados del norte del país, por la cercanía con la frontera. Heineken cuenta con plantas en Monterrey, Nuevo León; Meoqui, Chihuahua; Navojoa, Sonora y Tecate, Baja California. Constellation Brands tiene plantas en Obregón, Sonora y Nava, Coahuila (ésta es la fábrica cervecera más grande del mundo). La mayor parte de dichos estados y ciudades se encuentran afectados por la sequía.

Quizá la crisis del agua en la zona metropolitana de Monterrey sea el caso más grave en la actualidad, no obstante, en el resto de los estados también existen importantes problemas de estrés hídrico. En los últimos meses ha habido protestas por la falta de agua en Hermosillo, Sonora y Piedras Negras, Coahuila. En ambos casos los manifestantes denunciaron que mientras las fábricas de Constellation Brands acaparan grandes volúmenes de agua, existen sectores afectados por la escasez tanto en el campo como en la ciudad. En el caso de Chihuahua, no olvidemos que hace dos años ocurrió el violento conflicto en la presa La Boquilla, cercano a donde se ubica la planta de Heineken, inaugurada apenas en 2018.

Pasando a Baja California, mientras la planta Heineken en Tecate amplía su producción, la crisis del agua afecta a Tijuana, donde existe abasto irregular del líquido, y aún más a Ensenada, ciudad en la que no sólo existen tandeos, sino colonias que llevan meses sin agua. Y por supuesto, no podemos olvidar el conflicto por la instalación de la planta de Constellation Brands en Mexicali, la cual se canceló en 2020 tras el triunfo popular en la consulta organizada por el gobierno federal.

Ante los problemas de sequía que también se viven en varias partes de Estados Unidos, sobretodo en su región oeste, se pudiera afirmar que el incremento en la importación de cerveza de México es una forma de externalizar a nuestro país parte de los efectos de su escasez de agua, pues al no poder o tener dificultades para aumentar la capacidad de producción de cerveza en su territorio, las transnacionales optan por instalar sus producción en México, donde obtienen agua barata y explotable (la mano de obra barata no les importa tanto pues son plantas altamente automatizadas).

Los datos refuerzan esta hipótesis. Mientras desde 2013 a 2021, la producción de cerveza en Estados Unidos se contrajo en poco más del 6%, durante el mismo periodo la participación de México en las exportaciones mundiales de esa bebida pasó de 16.4% a 30.1%. Esto significa que 3 de cada 10 cervezas importadas en el mundo se producen en México, sin embargo, como vimos antes, la mayor parte se destina a Estados Unidos. Y es justamente el periodo de finales de 2012 donde se registró la mayor sequía en California, estado que constituye el principal mercado de cerveza en Estados Unidos, seguido de Texas, también con altos niveles de sequía.

Constellation Brands es la principal empresa responsable de esta dinámica de exportación de cerveza e importación de estrés hídrico hacia y desde Estados Unidos. En los últimos 9 años, esta transnacional ha cuadriplicado su producción en México, la cual es 100% exportación a territorio estadounidense. Este incremento coincide con el aumento de exportaciones cerveceras en México y con la intensificación de la sequía en el norte de México y suroeste de Estados Unidos.

Ante el conflicto en Mexicali, los directivos de esta empresa tienen el descaro de decir que buscan que sus cervezas se sigan produciendo en México “porque quieren que sigan siendo mexicanas”. Si alguien va a un Oxxo, Modelorama, 7-Eleven o su tienda de conveniencia favorita a comprar una cerveza de marca estadounidense producida por Heineken o AB InBev, ya sea Bud Light, Budweiser, Coors Light, Miller o Lagunitas, o también las holandesas Amstel Ultra y Heineken, o la belga Stella Artois, podrá observar una etiqueta que dice “hecho en México” (yo ya hice el ejercicio y se viralizó en redes sociales -ver imagen del artículo-). Estas cervezas extranjeras se producen en México para el consumo local-nacional, pero las cervezas mexicanas que se consumen en el exterior, y principalmente en Estados Unidos, también se producen en México, específicamente -como vimos antes-, en los estados del norte, donde hay problemas de sequía.

Así, México se ha estado convirtiendo poco a poco en el barril de cerveza de Estados Unidos y de estas enormes transnacionales cerveceras, las cuales aprovechan la ubicación de la región norte del país para satisfacer su demanda de agua explotable y acaparable, sin importarles la crisis hídrica que se vive en dichos estados.

Si bien, el pueblo de Mexicali puso un freno a esta dinámica, y los problemas por el vital líquido en ciudades como Monterrey han puesto el ojo crítico a la industria cervecera de alto consumo de agua y de exportación en esta región, las transnacionales, a invitación del gobierno federal, ahora están apuntando su mirada al sureste del país y ahí, el Corredor Transístmico les cae como anillo en la botella para continuar con su patio trasero cervecero. Aunque en el sureste se concentra la mayor parte del recurso hidrológico del país, la región no está exenta de otros problemas hídricos que afectan a la población local, los cuales se pueden ver agravados por estos planes industriales. Eso sí, no olvidemos que es también el sureste la región donde han habido mayores procesos de resistencia en defensa del territorio. Habrá que ver si lo permiten. Desde el extremo norte del país les tendemos la mano.

* El autor es Maestro en Geografía por la UNAM. Escribe análisis y publica mapas en el blog Geografía Septentrional.


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