SACRAMENTO — La Junta Estatal de Impuestos (BOE en inglés) pondrá a consideración dentro de dos semanas una propuesta para reducir uno de los dos impuestos que se aplica en California a los combustibles.
La agencia estatal dio a conocer que el asunto será analizado en la reunión del martes 23 de febrero.
En caso de ser aprobado, el impuesto bajaría de 30 a 27.8 centavos para el año fiscal que sigue, esto es, del 1 de julio del 2016 al 30 de junio de 2017.
Los consumidores de gasolina en el estado pagan dos tipos de impuestos: uno por la venta y otro por galón. Este último sería el tributo a considerar por los funcionarios electos.
Antes de una reforma constitucional puesta en marcha en 2010, los automovilistas pagaban una tasa de 8.25 por ciento en impuesto a la venta y 18 centavos por galón.
Desde el cambio legal, el impuesto a la venta se redujo a 2.25 por ciento y la tasa por galón debe ser establecida por la agencia antes del 1 de marzo de cada año.
Los miembros de la Junta toman en consideración diversos factores para aumentar o reducir la tasa: precios a futuro, monto de galones por vender y la recaudación obtenida durante el periodo anterior.
La meta de dicha tasa es garantizar que los automovilistas no paguen más ni menos impuestos de lo que habrían pagado durante los últimos tres años.
El año fiscal anterior, la Junta recolectó 5 mil 400 millones de dólares que se destinaron a construir y rehabilitar caminos, calles y carreteras, entre otros proyectos de transporte.
George Runner, un ex legislador estatal y Vicepresidente de la BOE, afirmó que los californianos pagan un impuesto por galón a través de una fórmula compleja que muchos no entienden.
“Cuando los precios caen debemos reducir la tasa para garantizar imparcialidad. El recorte será un apoyo fiscal bienvenido y largamente merecido para los californianos, quienes actualmente pagan más impuesto en la bomba que los conductores de otros estados”, agregó.
De acuerdo a Runner, la formula aplicada para establecer la tasa carece de transparencia que afecta la confianza del pueblo, que merece saber cuánto se recauda y cómo se gasta.
“Algunos usarán este ajuste como oportunidad para clamar por aumento de impuestos. La realidad es que hay dinero más que suficiente y disponible para reparar nuestros caminos sin aumentar los impuestos. Todo depende de las prioridades del gasto”, añadió.

