En su columna, nuestro colaborador, Arturo Bojórquez, expone entre la Gobernadora y el ex Presidente de Uruguay hay un mundo de diferencia intelectual y cultural
Hace unos días, la Gobernadora Marina Ávila sostuvo un encuentro con el expresidente de Uruguay, Pepe Mujica, que dejó en claro un mundo de diferencia entre ambos políticos.
En la charla virtual, que se puede ver a través de la plataforma YouTube, se pudo ver al ex mandatario sudamericano en su humilde morada.
Según las imágenes compartidas por el gobierno de Baja California, se puede ver al expresidente izquierdista de la República Oriental del Uruguay conversar con la mandataria morenista desde el cuarto de una residencia con muebles viejos, pero cómodos, una mesa sin mayor lujo donde se encontraba el ordenador desde el cual Mujica participaba en la conversación.
Mientras tanto, los colaboradores del expresidente captaban algunas imágenes y observaban a la distancia el encuentro digital.
La modestia en la forma de vivir de Mujica contrastaba con la bella residencia de la mandatario estatal (me imagino refrigerada), adornada con mueblería fina, desde la que la ex alcaldesa de Mexicali y ex diputada federal participaba meramente como testigo.
Lo más lamentable es que la gobernadora dio muestra de sus limitaciones intelectuales, culturales y hasta políticas durante la conversación.
Cátedra

Y es que mientras Mujica daba cátedra de historia latinoamericana, economía, política, ética, migración y varios otros temas, penosamente la gobernadora apenas se distinguía con el uso de su voz al emitir una que otra palabra.
“Así es”, comentaba la gobernadora cuando su interlocutor elaboraba una disertación sobre la situación actual de América Latina, del mundo y de ética política.
Luego en ocasiones venían silencios cortos que la gobernadora interrumpía para realizar preguntas al ex mandatario.
Eso sí, Ávila Olmeda aprovechó la ocasión para destacar el motivo por el cual decidió participar en la política; esto es, el lanzamiento del ahora presidente Andrés Manuel López Obrador del Movimiento de Regeneración Nacional.
Cómo era de esperarse, las alabanzas y la adulación hacia el ahora presidente fueron casi el común denominador de las escasas intervenciones de la gobernadora.
El comunicado
En un tono similar, el gobierno de Baja California emitió un comunicado sobre el encuentro entre la mandataria y el ex presidente uruguayo.
“Para abordar la historia de la izquierda de América Latina como impulsora de políticas públicas cercanas a la gente, austeras y centradas en la felicidad de los pueblos, la Gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Avila Olmeda, se reunió de manera virtual con el ex Presidente de Uruguay, José Alberto Mujica Cordano, un referente de la política a nivel continental, conocido por su austeridad y por impulsar acciones de Gobierno que fortalecieron significativamente el progreso de su país”, se puede leer en el boletín del gobierno estatal.
La penosa intervención de la gobernadora se vio aderezada, como ha ocurrido desde el inicio de su periodo, de los llamados Bots, quienes no se limitaron a la hora de vertir comentarios positivos y en ocasiones sin sentido sobre la charla.
La verdad, como anoté líneas arriba, el encuentro dejó en claro la falta de preparación, política, cultural e intelectual de la gobernadora y un mundo de diferencia con un hombre de Estado como Mujica.
Lo peor es que dichas carencias se han reflejado en la forma de dirigir a Baja California, que requiere un hombre o mujer de estado que esté a la altura de las circunstancias para afrontar y resolver los múltiples problemas que sufre la población, y que en Ávila Olmeda está lejos de encontrarse.
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