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domingo, 10 mayo 2026
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    “Si saben cómo soy, ¿pa’ qué se agüitan?”.

    Millennials – Gen Z “incluidxs, visibles y representadxs”, Columna de opinión por Violeta Miranda.

    Quería dedicar la columna de está semana a la Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión, la Ley de la Guardia Nacional, la Reforma a la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, la Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia en Materia de Seguridad Pública. Mínimo al detrás de algunas de estás, que dijo Claudia, en el programa público de la Mañanera, que fueron aprobadas para la paz y la seguridad en México.

    Al ser temas que se pueden encontrar en la mayoría de los medios periodísticos, y con mejores análisis de los que yo podría poner a discusión. Voy a las mordidas de perros – o intento – para quizá sospechar siquiera del loop de decir está es la dictadura, y un retroceso democrático. Pienso en Pat Parker, “La revolución: No es limpia, ni bonita, ni veloz”.

    Trigger warning – Spoiler Alert

    Cabe señalar, está columna es de opinión, en la cual se disfruta compartir ejemplos, datos curiosos, noticias, reportajes de investigación, chismes, poesía, etc. Algo que sí quiero señalar y evitar, es decir qué hacer, puesto que no lo sé, lo que sí, es que tengo más procesado aquello que no quiero hacer, ni volver a hacer, ni formar parte otra vez, a partir de lo que he visto – vivido, eventos y prácticas repetitivas, y discursos un poco más modernos.

    Millenials be like:

    “Sólo quiero un pedacito de tiempo pa’ mi

    Para malgastar

    De una manera feliz

    Sin reprimir, ni sentir”

    Generación Z be like:

    “Solo quiero un pedacito de mundo pa’ mí

    Donde pueda ser, donde pueda vivir

    Y reír sin fingir, seguir mi destino sin sufrir”

    Seguido veo entre millennials y gen z la constante de “no estar interesado en la política”, la misma gente que le gusta ir a festivales, comprar local y ecofriendly todos los meses, aquella que también suele decir “lo personal es político”, y sí se puede, todas las semanas de fiesta, pero le da bajón discutir de política o de las prácticas, tal sucedió que después de cuestionar al grupo feminista por no invitar a las mujeres trans a su evento, ofendidísimas, su solución se limita a hacer otro evento similar, pero ahora sí con cuota trans.

    Situaciones que se repiten cada año, en colectivos, instituciones, organizaciones, fundaciones, galerías, lo que quieran, imposible imaginar dónde no se repite, cuando la mayoría de quienes organizan, conforman – están al frente, pertenecen a un mismo grupo social y/o étnico.

    Pienso, va más allá de solo el problema de no estar interesado en la político. Solo hay un interés en lo se cree afecta directo o pueda afectar, y no falta quien tal profeta se siente para inspirar-guiar-salvar, pasa mucho en las diferentes ramas de los artivismos digitales y la academia, con eventos de performances públicos o bajo cooperación mínima de $100m.n, inclusión y  representación por lo menos en el discurso, y publicar, sino, no existió.

    Ni de izquierda, ni de derecha, sentadx en un Colegio de Investigaciones, una Galería o en un Noticiero, a la par nunca es opción el cuestionar las prácticas y las lógicas de discriminación, exclusión y violencia que perpetuamos, los discursos poco pensados y reciclados, la falta de autocrítica, aunque sea una gota de sospecha colectiva, no. Se agüitan, y a funar.

    Profetas de la responsabilidad afectiva, y verdugos de la cancelación, que imagino por eso es que no les da para pensar más allá de sus narices, ni hacerse cargo de ciertas prácticas, y no digo la afectiva, sino de cómo se sostienen imaginarios que tienen efectos en lo tangible.

    Tipo querer el centro del universo, incapaces de conectar los puntos, sólo lo trending, viral, lo del momento lo digno de ser internacional, como cuando se habla de defensa del territorio, que se sabe que cualquier persona con título o carrera trunca, blanca – mestiza o clase mediero puede llegar a un noticiero, ser nota o portada nacional e internacional, más tiempo al aire sí tienes Maestría o Doctorado, o algún otro título nobiliario que te acredite la ciudadanía ya sea de activista, académico, artista, etc.

    Pienso en las juventudes en sus casi o en los veinte, los adultos en sus treinta u hola cuarenta, que todo lo que pasa en el mundo les pesa un chingo, está feo y sad. Generaciones que crecimos junto a las tecnologías, con mayor acceso a la información, de paso, se nos insertó el chip de la matrix de otras formas, como en el caso de lxs más jóvenes con la prótesis ya integrada, sea tablet o celular. Se pasó de la niñera “televisión” a la extensión  del celular, lo aesthetic, siempre presente. Homo videns, dijo Sartori.

    Además, de que estás generaciones les gusta señalar que estar enterado de lo que pasa fuera de su burbuja – algoritmo es un privilegio, un lujo, no cualquiera, al igual que darse el tiempo para sospechar y conocer o reconocer las estructuras, los sistemas de poder, que muchas generaciones previas y actuales enfrentan, de diferentes formas, y no suelen ser virales.

    “Otra ilusión que sufrimos en esté país es que sólo un sector de la población puede hacer la revolución. {…}Y cualquiera que trata de hacerlo solo, no lo logrará”.

    Pat Parker

    Han existido diferentes esfuerzos, aunque se aplica la misma estrategia y las mismas formas, una a dos personas en representación de los “diversos” grupos para incluirles en la Agenda según marca la ONU, insisto mínimo estudiantes de licenciatura o clase “media”.

    Nos pasó con la Agenda de las Juventudes en 2019 – 2020 a nivel “nacional” casi todas las entidades federativas, uno a dos jóvenes estado. Mexicali Resiste en 2017 con una gran participación de juventudes…universitarios y egresados, académicos por montones, artistas misma cosa. Que el #YoSoy132 surgió en la Ibero en 2012, y se sostuvo por universitarios a nivel nacional, unos que otrxs de preparatoria, sin olvidar, a los mecenas de Televisa. Y sí, todos, con efectos asimilativos, pero “modernos” “progres” e inclusivos.

    No veo gran diferencia entre Kiko Vega y Marina del Pilar, ni con Enrique Peña Nieto y AMLO. ¿Ustedes sí? Si bien cada uno maneja diferentes discursos, según la orden del día. Recuerdo cuando ya era “normal” capitalizar lo LGBT+ y feminista en los partidos. ¿Tú no?

    Hace muchos años se discutió, el imaginar estrategias, formas de tejer alianzas con las mujeres que no pueden darse el lugo o el privilegio de salir a marchar, de organizar la protesta por el Día de la Mujer o por el Día de la Erradicación de la Violencia contra la Mujer, se habló de quizá llevar panfletos a las maquilas. Tampoco es que de manera genuina se buscará establecer lazos de apoyo, y alianzas, por eso lo más que se hizo fue nombrarlas en el evento de facebook y el flyer. Al año siguiente, por las mismas feministas, se colocó en mantas, cartulinas y se dijo en noticieros, “mujeres LBT” en segundo contingente.

    A lo que vinimos, el chisme. “No olvides like, compartir, y follow.”

    Me costó varios años sentarme a cuestionar qué onda con ciertas consignas básicas en las protestas, las marchas, donde en su mayoría son estudiantes y egresadxs de universidades, quienes las recitan, las pintan, nada nuevo, su mayoría clasistas, algunas biologicistas – transodiantes, sí en era de la correción política, que cualquiera de títulos nobiliarios se puede equivocar mientras no existan pruebas de transmisiones en vivo, y que es uno de mis temas principales a discutir en está columna, como generación millennial, y ex miembro de estos eventos “movimientos” coyunturales o trending, del loop infinito.

    Lo que no se pública, y viraliza no existe.

    Quiero subrayar una vez más que en la mayoría de las protestas, de las marchas, por colectivos urbanoides, por supuesto, Asociaciones Civiles, Galerías, Fundaciones e Instituciones privadas o de gobierno, obvio, se llevan a cabo en una zona céntrica o de moda, van a ser mínimo estudiantes de licenciatura quienes la conforman, y sí alguien no cumple con esté requisito, una rareza, una extrañeza, un error a la regla, o es la cuota de la inclusión.

    “No Claudia, no llegamos todas, ni todos, ni todxs, aunque nos nombres”.

    En la agenda ambiental contra un megaproyecto, una ley, una reforma, la violencia de género, el aborto – ups interrupción legal del embarazo – la legalización y despenalización de la marihuana, LGBT+, fifís, se corea “está es tu lucha, súmate a la lucha”, incluso antes cuando no se consideraba aliados y parte de la lucha a la polícia y al ejercito, como es ahora, se coreaba “estudia para que no seas polícia”, en muchos de estos colectivos, en las Asociaciones Civiles y Fundaciones tienen décadas siendo la corrección política…según la agenda o eso se aparenta. Luego el voluntariado es un pilar, seguido de la culpa, donde se espera siempre se tenga la energía y la presencia para protestar, marchar, y consumir.

    Por años hemos figurado el mismo tipo de personas, solo con una que otra etiqueta nueva, como el centro de las luchas, quienes representan a la mayoría que no está, y hay quienes incluso tienen el nivel de autoproclamarse como Salvadores de las Culturas Indígenas o de los grupos “más marginados”, tu tía la curadora doctorante ciudadana de pasaporte y ternura.

    Gentes a quienes sí se les da el micrófono o son quién lo sostienen, así como la entrevista, la publicación o la exhibición, los recursos, las becas, y los financiamientos, eso sí, en esta era de inclusión – la cuota racial, lgbt+ y disca, por lo menos una persona en “representación”, el resto son “sujetos” de investigación, inspiración de sus obras o el grupo que van a salvar, y se consideran la homeostasis de todas las “luchas”, la piedra angular de todo lo que acontece digno de ser publicado y compartido, por eso son quienes gestionan protestas, propuestas de Ley, Reformas, proyectos de arte y cultura  – trending, cute y capitalizable.

    Jamás sospechar de cómo atribuímos a ese imaginario, al no compartir la voz, el aire, a no darnos esos momentos de sospechar, cuestionarnos, el por qué aquí solo bonito, buena onda. Mientras todo se toma personal – ósea político – y somos pacíficos, por eso sí somos portadas y primeras planas, gente que podemos darnos el lujo de asistir a una protesta, a una conferencia, a ocupar un edificio de gobierno por semanas a meses, irse el finde o entre semana a almorzar, un cafecito, una artesanal, una cagua, un sushi, una “escapadita”.

    Misma gente que le da el súper bajón, y te dice por eso pasa de leer noticias, de saber que pasa en otras partes aunque sea en su mismo estado o cuadra, por que “no podemos hacer nada” “el gobierno no va a cambiar”, que poner el cuerpo nos referimos en sentido figurado performático, no como pasa en Cherán, mejor hacer una carnita asada, porque agüita pensar en los incendios de casi 20 días de la Rumorosa a Tecate, o quizá ir al Centro, otra exhibición-exposición-taller-recital, con la misma gente o gentes similares – iguales.

    Nos dicen la generación de cristal, quizá por ser las generaciones de las máximas cancelaciones y funas, la corrección política, la inclusión y la representación la bandera del momento, acompañado del miedo a ser cancelado, funado, perseguido, excluido, cuando tù solo quieres ser parte de un grupo, y pasarla chido. También hay quienes no tienen pelos en la lengua cuando se trata de ser de ultraderecha, recordemos el racismo siempre ha estado, por ende el facismo, y todos los demás ismos, se queda sólo en lo “que no se nombra no existe”.

    “Al mismo tiempo tenemos que expurgar los elementos reformistas de nuestro movimiento. Tendremos que pelear a puro jalón con nuestros hermanos y hermanas de la izquierda. Porque en realidad, todos somos productos de una sociedad capitalista decadente”.

    Pat Parker, Oakland, 1980.

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    Violeta Miranda
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