A partir de este jueves 9 de junio entra en vigor el Acta de Opción para el Fin de la Vida de California, mejor conocida como ley de eutanasia.
De esta forma, el estado se suma a Oregon, Washington, Montana y Vermont entre las entidades que permiten a pacientes con enfermedades terminales acabar con su vida.
“Mañana será un día monumental para los californianos que sufren enfermedades terminales. Muchos californianos que están muriendo, como Jennifer Glass y Christy O’Donnell, han pasado sus últimos meses luchando por esa opción que finalmente es una realidad”, dijo Matt Whitaker, Director en California de la organización Compassion & Choices, o Compasión y Alternativas.
El activista calculó, basado en experiencias de otros estados, que menos del 1 por ciento de los enfermos terminales del estado solicitarán ayuda para morir.
“Esta ley está empujando conversaciones abiertas y honestas en las familias de California sobre las opciones para terminar con la vida que antes no habían tomado lugar”, agregó Whitaker.
A pesar de la nueva ley, pacientes como Elizabeth Wallner, de 52 años y residente de Sacramento, quien sufre cáncer de colon –por el cual le han removido partes del hígado y el intestino en seis cirugías-, no tiene planeado morir.
Por su parte, Matt Fairchild, de 46 años y sargento retirado del Ejército, originario de Burbank, expresó que si el melanoma que padece –para el cual ingiere 20 píldoras diarias- lo lleva a un sufrimiento extremo, pensará en acabar con su vida.
“Irónicamente, tener la medicina para ayudarme a morir en la mano me permitirá enfocarme en vivir, no en fallecer”, aseguró.
En un comunicado de prensa, el organismo anunció la puesta en marcha de una campaña bilingüe para educar a los californianos sobre la nueva ley.

